Con un embarazo en término y feliz con la vida que llevada Bela con su amiga, entre su trabajo, los nuevos amigos y los cursos de idiomas en línea, sentía la libertad y esperanza que jamás creyó sentir y estaba segura que no la hubiera conseguido junto a su padre; como cada tarde, Bela recibió su turno en el hotel en el que trabajaba, todo transcurría con normalidad hasta llegada la noche, cuando los dolores de su pequeña buscando la salida alertó a todos en el hotel y llamaron la ambulancia que llevaría a Bela a la cita con el más grande, honesto y puro amor.
Por su parte, desconociendo cómo el camino del peño Yanis Durand se empezaría a construir, la última noche de sus siete años, sus padres le celebraban de manera anticipada su cumpleaños con algunos amigos en el gran jardín de su casa; el cansancio del pequeño y el deseo por despertar un año mayor con los abrazos y besos de su madre, se quedó dormido en las sillas de la sala donde lo encontró su madre, con ternura lo levanto en sus brazos y lo puso en su cama para después despedir a los invitados.
El reloj había marcado la una de la mañana, a sus ya ocho años, en los sueños del inocente Yanis apareció la imagen de su tío Kalet desnudo sobre una hermosa joven que lo miraba con los ojos llenos de lágrimas «ayúdame» escucho en sus sueños una susurrante voz, pero pudo notar que la joven no movía sus labios y esa suplica retumbaba en su cabeza; sin poder apartar la vista sobre el desnudo cuerpo de su tío sobre una joven que desconocía, ella no se defendía, simplemente estaba inmóvil con nostalgia en su mirada – despierta Yanis, despierta – escuchaba la voz de su madre retumbar en su cabeza estático junto a ellos en lo que parecía una oficina – mamá – susurró él al despertar alterado aferrándose a los brazos de su madre preocupada junto a él - ¿Qué paso bebé? ¿Por qué gritabas? – pregunto Anne acariciando el rostro de su hijo bañado en sudor con su cuerpo aun temblando de terror – mi tío, le estaba haciendo daño a una señorita – explico él como pudo y levanto la mirada a su hermano mayor junto a él, Anne busco la mirada de su esposo y frunció el ceño inquieta - ¿puedes decir que le estaba haciendo? – pregunto la preocupada madre y él inclino el rostro – estaba sin ropa sobre ella y ella lloraba – explicó el pequeño, la mujer cerró los ojos entendiendo la crueldad de aquel sueño en tan inocente mente.
En ese mismo instante en otro país apartado, los insoportables dolores y la estrechez de las caderas de Bela llevaron a la especialista a realizar la cesárea y exactamente a la una de la mañana, el llanto de una hermosa bebé acompaño una extraña tempestad anunciando que el camino de la pequeña aún sin nombre había sido trazado.
Aún inconsciente, Bela escuchaba voces susurrantes que no lograba comprender, en sus sueños, se vió correr tras una pequeña que huía de ella juguetona - “Chiara” – se escuchó llamarla entre murmullos y abrió los ojos preocupada - ¿mi hija? – pregunto a una enfermera que se encontraba en la habitación junto a su cama – enseguida esta con usted – respondió la mujer sonriente y el nombre escuchado en sus divagaciones retumbaba en su mente; Odessa llego terminado su turno a celebrar con el nuevo m*****o de su familia y entre llantos de alegría Bela susurro el mágico nombre – Chiara – Odessa la miro a los ojos y asintió con la cabeza – hermoso nombre, claridad, brillo – murmuro Odessa en su idioma natal, Bela asintió con lágrimas de felicidad en sus ojos mirando embelesada a su hija en su brazos y busco con su mirada la ventana para apreciar la lluvia.
Había un inevitable camino que Yanis debía recorrer para encontrarse con Chiara, pero solo recibiría una señal que le diría de la única oportunidad que tendría para salvarla de un camino escabroso o una oportunidad para salvarla de la muerte y no era precisamente la pesadilla con su tío Kalet Durand.
Por algunas noches, era imposible para Yanis dormir tranquilamente, las pesadillas eran muy vividas para el pequeño y no lograba ver bien el rostro de la joven aun cuando escuchaba su voz pidiendo ayuda y de repentes, las pesadillas desaparecieron.
La vida de Bela y su amiga Odessa era cada día más feliz; en el hotel en el que trabajaban habían sido muy bien recibidas y podían sentir el afecto como una gran familia, amaban a la pequeña Chiara acogiéndola como si fuera parte de todos en aquel lugar; todo lo que tenían, fue trasladado a nombre de la pequeña Chiara que fue registrada sin padre y bajo la tutoría de Odessa Vasíliev ya que Bela aún no quería que su nombre figurara en ningún tipo de documento que pudiera ser rastreado.
Cada día, Bela continuaba llamando a André desde la línea privada para escuchar su voz y algunas veces escuchaba que él simplemente dejaba activa la llamada mientras continuaba estudiando – ¿si no quieres hablar para que llamas? – pregunto él seguro que no obtendría respuesta – lo escucho Bela y sonrió satisfecha con su dosis de dulzura y termino la llamada viendo a su pequeña en su cuna lista para dormir con el hermoso cuento de amor vivido entre sus padres, Bela jamás le ocultaría que él era su padre pero se aseguraría que la pequeña nunca lo buscara para no perturbar la tranquila vida que presuntamente llevaría con su nueva familia y se aseguraría que su bebé lo entendiera.
Debido a su examen final, a André no le fue posible acompañar a sus padres a Rusia para el cumpleaños de Alexey, los esperaría en casa con la maravillosa noticia de su pronta graduación, sin embargo, esperando que fueran sus padres y sin revisar su identificador, respondió con entusiasmo una llamada de las que nadie espera recibir; una de las turbinas del avión privado había estallado en el aire y el estrello no dejo sobrevivientes, en ese instante no importaba nada para André, lo había perdido todo; la primera en llegar a abrazarlo después de la impactante noticia fue Agathe quien a cinco días de casarse no podía dejar solo a su amigo, él y sus hermanos lo acompañaron en su casa hasta el día del sepelio de sus padres y queriendo distraer el dolor de su alma, André le contó a su amiga lo ocurrido con su hermosa Rusa y lo descubierto por los investigadores que su padre había contratado, ahora más que nunca necesitaba encontrarla, la necesitaba en su vida.
A un día de su matrimonio, Agathe no amaneció en su casa, la familia enloquecida interrogaba a André quien negó enérgicamente conocer los planes de su amiga que al caer la tarde, fue encontrada en aeropuerto, con cuatro pasajes comprados a diferentes destinos sin haber comprendido el plan que Bela había ideado durante diez días; decepcionada de sí misma, fue encerrada por su parte en su habitación donde la visito André con complicidad de su hermano Alphonse y sin poder escapar del compromiso, se había resignado a casarse con el hombre elegido por su padre.
Con el alma dolorida por la ausencia de sus padres y después del grado de su amiga, André se graduó como economista; empezó a enfocar su vida en los negocios que había heredado de sus padres y esquivando los coqueteos de padres interesados en tratos comerciales en los que ponían de por medio a sus hijas y evitando las jóvenes solteras, André compró dos argollas de matrimonio, la suya que llevaba puesta siempre como voto de castidad que hizo en honor al sacrificio de su hermosa rusa al renunciar a todo por su libertad, la marcó con el nombre de su amada y esa fecha que fue especial para ambos, la otra argolla fue marcada con su nombre y la llevaba en la cadena junto al dije que ella le había obsequiado.
Los investigadores continuaban con su búsqueda que por error la habían enfocado en Rusia por ser su país natal y Francia, por ser el país de André a quien le entregaban un informe mensual sin resultados, permitiendo que él se perdiera por completo el crecimiento de su hija quien crecía demostrando una avanzada capacidad de aprendizaje haciendo que el dinero que Bela había reservado para los estudios de su hija fuera usado antes de lo esperado.
Por su parte, en el país distante, el pequeño Yanis se había alejado de sus amigos creando un estrecho vínculo con su hermano mayor totalmente y ajeno a que, el camino que debía recorrer se cruzaría con la hija del que alguna vez llamo tío.
El tiempo transcurría implacable; la pequeña Chiara soplaba las diez velas por su cumpleaños en Bardonecchia, en aquel hotel en el que trabajaba Bela y su amiga junto con los nuevos amigos que se habían convertido en familia; al tiempo, en el Aeropuerto de Moscú, Yanis llegaba con su hermano invitados por André a celebrar sus dieciocho años.
La señal que debía ver en su camino apareció en una extraña joven con cabello n***o y mechones dorados que corrió a ellos en la salida del aeropuerto, se acercó al joven cumpleañero y lo tomo de la muñeca – nunca me imaginé que te vería – espetó ella con terror en su mirada, pero Yanis no entendía muy bien el idioma y miró a su hermano sorprendido, André tradujo las palabras de la joven y ella asintió comprendiendo - ¿inglés, francés, alemán, español? – preguntó ella queriendo encontrar la manera de hacerse entender – francés o inglés – respondió André y ella asintió repitiendo sus palabras en francés, Yanis negó con la cabeza con una sonrisa burlona – creo que estas confundida, nunca había estado en Rusia – ella negó con la cabeza – eres tú, hoy es tu cumpleaños, yo solo soy la mensajera amigo – explico ella y él libero su mano incomodo, intentando alejarse con sus acompañantes – no me ignores, tu puedes evitar que le arruinen la vida a chica que aparece en tus sueños – el paso de Yanis y su hermano fue detenido por las palabras de la extraña, solo ellos sabían de las pesadillas que alguna vez había tenido Yanis - ¿de qué hablas? – pregunto Yanis y fueron interrumpidos por los pitos de autos pidiendo paso porque el auto de la joven obstruía el tráfico – ella cumple años hoy igual que tú, nació el mismo día en diferente tiempo y en un día como hoy su destino cambiara si no llegas a tiempo para salvarla – Yanis meneo la cabeza – si no la salvas, ella simplemente será un desecho en un callejón – Yanis frunció el ceño extrañado con su corazón acelerado – aunque eres una pieza clave en el destino de esa niña, no podrás hacer nada por ella porque ni siquiera sabe que te necesita – confeso mirando a André y corrió a su auto seguida por Yanis que subió en el lugar del copiloto para no permitir que huyera – necesito que me digas como sabes todo eso – pidió él con angustia y ella se detuvo solo unos metros adelante mientras aparcaba mejor su auto – no sé porque lo sé, pero desde niña, te había visto en mis sueños y era el mensaje que tenía que darte – respondió ella antes que aparecieran junto al auto los acompañantes de Yanis – ¿cómo sabré quien es ella? – inquirió él y la mujer negó con la cabeza encogiéndose de hombros – no sé, solo sé que cumpleaños el mismo día y va a ser parte de tu vida – respondió ella – claro, si logras salvarla – Yanis respiro profundo y la joven se negó enfadada a recibir el dinero que le ofreció André.
Haciendo grandes esfuerzos, Yanis intentaba recordar el sueño que había olvidado totalmente junto con el rostro de la joven que había visto solo una vez, sin embargo, no solo no podía recordarlo, no podía aceptar que fuera su tío quien lastimara a aquella joven. El tour por los mejores lugares de Moscú no podía quitarle a Yanis esa necesidad de encontrar a la joven y de regreso en el hotel, reunidos para comer, André, que había hecho gran amistad con los jóvenes sobrinos de su mejor amiga, no pudo evitar preguntar por la extraña conversación sostenida con una desconocida en un lugar al que jamás habían visitado los hermanos – hace diez años, Yanis tuvo una pesadilla – respondió Fabien, Yanis inclino la cabeza ocultando su mirada – creo que duró solo algunos días con esas pesadillas pero de un momento a otro desaparecieron – continuo él y André miraba fijamente al joven - ¿Qué soñabas? – interrogo él buscando la mirada de Yanis – en ese entonces no lo entendí, era muy niño – respondió Yanis – ahora sé que se trataba de una joven que estaba siendo forzada a tener relaciones con… - la pausa se hizo eterna, era muy incómodo para él hablar de un hombre al que admiraba - ¿quién forzaba a la chica Yanis? – pregunto André con voz fuerte y preocupado por haber sido vinculado en esa conversación con la joven extraña – mi tío Kalet – los ojos de André se abrieron como platos; desde el día que llegó a visitar a su amiga y vio a Agathe con solo doce años salir llorando de la ducha mientras su hermano un par de años mayor estaba sentado en su cama y se levantó deprisa sorprendido con su presencia; había sentido una extraña desconfianza por Kalet, ella jamás dijo nada y él nunca pregunto porque en su mente no había maldad – sé que él es un hombre respetable – las palabras de Yanis interrumpieron su recuerdo y André negó con la cabeza sin poder continuar escuchando alabar a ese hombre – no Yanis, no conoces a tu tío y quizás una niña necesite de ti – la respiración de André se tornó agitada.
Dispuestos a continuar con la celebración, preparados para salir a la discoteca del gran y lujoso hotel, pasaron por una joyería en la que Fabien se detuvo a apreciar las originales joyas – de haber sabido que vendríamos, habría esperado para comprar la argolla de compromiso – Yanis se sorprendió con la queja de su hermano – voy a proponerle matrimonio a Rosalie – confeso él y su hermano vitoreo la importante decisión alejándose a mirar de cerca una hermosa argolla con esmeraldas formando una mariposa que sin dudarlo, Yanis compró – será mi anillo de compromiso – confeso él admirando tal adquisición y a solas, André le entregó al cumpleañero una tarjeta de un abogado – él tiene mi regalo de cumpleaños, pero no le digas a nadie – pidió él en un susurro – es un apartamento, para cuando tengas tu novia, tengan un lugar donde esconderse – continuo susurrando y Yanis se lanzó a los brazos de su amigo – eres mi tío favorito – confeso Yanis antes que se acercara Fabien – Agathe odia que me llamen tío – respondió André riendo divertido - ¿porque? – inquirió Fabien curioso llegando a ellos – porque es celosa y solo ella puede ser su tía – explico él a sus invitados – y el tío Kalet – completo Yanis ambos asintieron con la cabeza.
Con la muerte de sus padres, André se dedicaba a sacar adelante y expandir los negocios; había adquirido dos aerolíneas más y evitaba estar en casa dedicándose a visitar los hoteles a su cargo; compartía parte de su tiempo con su amiga y sus jóvenes sobrinos fortaleciendo la amistad.
Por su parte, la inteligencia de Chiara era imparable hasta el punto de ser la burla de sus compañeras de estudio, debido a su corta edad en un avanzado nivel académico y saliendo de clase a sus trece años, estaba siendo perseguida por cuatro de las más populares de su salón, quienes le arrojaron globos llenos de pintura embarrando su cara y su ropa; intentando huir de sus agresoras, cayó sobre el auto de André que se encontraba estacionado frente al hotel en el que trabajaba su madre a quien iba a visitar terminadas sus clases – ¿estás bien? – la hermosa voz de quien conocía como su padre llenó de ilusión su alma, por primera vez conoció en persona al hombre que sólo había visto en las fotos que su madre le había mostrado en internet – niña – la llamó de nuevo y ella asintió con la cabeza embelesada por aquel hermoso hombre – déjame ayudarte – pidió él limpiando el rostro de la joven con unos paños que sacó deprisa de su auto ya que solo se le veían los hermosos ojos azul turquesa y sintió una extraña familiaridad - ¿puedo pedirle algo? – pidió ella en un susurro y él asintió con lentos movimientos de la cabeza – ¿me podría tomar una foto con usted? – interrogo ella, deseaba un foto con su padre y no podría perder oportunidad, sería un recuerdo para ella; André se preocupó por la petición de la niña pero no pudo negarse, ella acerco su mejilla a la de su padre y tomo una serie de selfis con su celular y al apartar su rostro, rio burlona al ver la mejilla de André con pintura, limpio con rapidez su mano para limpiarlo con ternura haciéndolo sentir incomodo con la acción ya que podía sentir la tierna mano rozando su piel; él sujetó la mano de la niña y se apartó despidiéndose de ella para subir a su auto.
El esfuerzo sobrehumano que tuvo que hacer Chiara para no confesarle a André que era su hija le produjo dolor de cabeza y corrió a buscar a su madre; Bela se sorprendió al ver a Chiara con su uniforme lleno de pintura y ella simplemente se lanzó a sus brazos ahogada en llanto, había visto a su padre, tenía fotos con él como siempre había querido y estaba dispuesta a honrar su palabra de no buscarlo para decirle la verdad aun cuando ella sabía que su madre lo llamaba sólo para escuchar su voz; ella esperaría que Bela encontrara el momento para confesarle todo ya que no quería arruinar el hogar que él presuntamente pudiera tener.
Dentro de la maravillosa vida que llevaban, Odessa había encontrado el amor, después de casarse con un prestigioso abogado al que conoció en el hotel, vivió con Bela y su hija solo unos meses y después de renunciar a su trabajo en el hotel, se alejó de Bardonecchia para vivir en Milan con su esposo y construir su nueva vida; a partir de ese momento, Chiara estaba más acerca a su trágico destino.