El tiempo transcurría imparable, Yanis cumplió sus veintidós años y como acostumbraba su madre, lo despertó con sus tiernos besos – déjalo, ya no es un niño – regaño tiernamente Fabien a su madre y Yanis corrió a su hermano envolviéndolo en sus brazos con notable nostalgia por la pronta separación, ya que iniciaría su nueva vida con su esposa - tu abuelo te espera para darte su obsequio – interrumpió el padre acercándose a la habitación del joven y todos salieron hacia la sala donde un consentidor abuelo camino deprisa para abrazar a su menor nieto; le entregó un sobre y una pequeña caja que todos esperaban ansiosos conocer su contenido – Fabien recibió su obsequio de matrimonio, digamos que este es el tuyo adelantado – explico el abuelo orgulloso después de ver el rostro de felicidad del joven al ver los documentos y las llaves de su nueva casa – también tiene cinco habitaciones – confeso el abuelo en un susurro y todos rieron – ya vemos que quieres familias numerosas – interrumpió Fabien y Yanis abrazo al abuelo feliz con su obsequio creyendo alcanzar la tan anhelada independencia.
Después de la cena familiar por el cumpleaños de Yanis, fue invitado por André a una discoteca donde lo esperaría su hermano y su esposa para continuar la celebración; desde la mesa en la que celebraban, Yanis pudo notar a una joven celebrando sus veinte años, como pudo notar en la vela que soplaría pidiendo su deseo; la mente de Yanis sólo había rescatado de sus infantiles sueños, unos ojos azules que creyó ver en esa joven bailando feliz en pista y no pudo evitar acercarse con coquetería queriendo sentirse héroe – hola, ¿puedo invitarte una copa? – invito Yanis a la joven con el adorno en su cabeza que la identificaba como la cumpleañera; desde su lugar, Fabien y su esposa lo seguían con la mirada, sonriendo con picardía ignorando que una serpiente estaba a punto de meterse en su paraíso.
En medio de la diversión, el celular de André interrumpió la noche, se preparó para salir al rescate de Agathe al reconocer su número en el identificador de su móvil, y revisando la hora solo podría tratarse de aquel esposo borracho que seguro la estaba lastimando y él siempre estaría dispuesto a rescatarla.
Dedicado a compartir con su nueva amiga, la mente de Yanis se encegueció con la equivocada sensación de haber salvado a la joven que clamaba por su ayuda en sus sueños; parecía hechizado por esa coqueta mirada azul grisácea que llenó a André antes de despedirse de sus amigos, de una sensación de desconfianza, pero frunció sus labios sintiéndose frustrado al no poder intervenir ante el error que sentía que estaba cometiendo su amigo al abrirle espacio en su vida.
Tras la despedida de todos, Yanis ofreció a la extraña joven acercarla a su casa; frente al edificio en el que presuntamente vivía la joven Tabatha, Yanis detuvo su auto junto a un árbol que sin notarlo, impedía abrir la puerta del copiloto; Tabatha paso su pierna sobre las piernas de Yanis subiéndose a horcadas sobre él, movió sus caderas al sentir el bulto en los pantalones de Yanis y sonrió con picardía mandando las manos para liberar la erección y él la detuvo sujetándola de las muñecas – no sin protección – susurró él excitado y ella acerco sus labios a los de Yanis – yo me cuido – respondió ella en un sensual susurro haciendo que él liberara el agarre completamente embelesado – no, no sin protección – confirmo él sujetando de nuevo las manos de la joven que con un rápido movimiento libero su mano y abrió la puerta del conductor para bajar por allí guiñándole el ojo Yanis mientras se alejaba.
Con la molestia en sus pantalones, Yanis entro deprisa al baño de su habitación para liberar la presión que le estaba lastimando y al salir, dio un brinco al encontrar a su hermano sentado en su cama – creo que te dejaron con ganas – bromeo su hermano y el meneo la cabeza, explicando lo ocurrido – ¿acaso no llevas en tu billetera? – inquirió Fabien y él asintió exponiendo unas incomodas razones que impidieron sacar su billetera de su pantalón por la incómoda posición en la que se encontraban; esa noche sería la última noche de Fabien en la casa familiar, ya que se trasladaría con su esposa a la casa que su abuelo les había obsequiado como regalo de bodas y Yanis, continuaría viviendo con sus padres hasta que amoblaran su nueva casa; la decisión más difícil no era abandonar la casa alejándose de su padres, era alejarse de su mejor amigo y hermano mayor a la nueva vida que ambos empezarían.
Sin notarlo, Yanis se estaba alejando del camino que estaba trazado para él, y que lo llevaría a Chiara, quien, a sus catorce años, podría quedar sola para enfrentar el monstruo que le cambiaría la vida y le endurecería el alma, debido un repentino malestar acompañado de un desmayo del que nadie fue testigo y por el que Bela no dudó en acudir a urgencias donde descubrieron que requeriría un trasplante de corazón, sin embargo, prefirió callar; tomó su teléfono y con angustia llamo a André que no logro responder pasando el celular a su asistente y temiendo tener que enfrentarse a la presunta esposa, prefirió terminar la llamada al escuchar la femenina voz al otro lado de la línea.
Debido a las responsabilidades de Fabien como nuevo director de la clínica de su tía Agathe, los estudios y la nueva relación de Yanis con su novia, André se había distanciado de los jóvenes y se había dedicado a sus negocios; era inevitable mantenerse ocupado para evadir el dolor que le producía recordar a sus padres y a la mujer que amaba, y de quien, hasta la fecha, le había sido imposible encontrar aun cuando sin notarlo la había tenido tan cerca.
Siendo un profesional en Economía y finanzas, la relación de Yanis con Tabatha era cada vez más seria; ella pasaba gran parte de tiempo en el apartamento de él donde lo esperaba todas las noches, aunque él no siempre se quedaba allí, acostumbrado a su independencia y soledad, prefería quedarse en su casa desde donde algunas veces le ayudaba a su padre, él se había convertido en un elegante e importante hombre, respetuoso, responsable, decente, serio y fiel.
Los mágicos quince años de Chiara habían llegado, pensando en que éste podría ser el último que le celebraría a su hija, Bela pidió prestado uno de los salones principales del hotel desconociendo que André hubiera llegado en una de sus visitas de supervisión.
No solo celebraban los cumpleaños de Chiara, también celebraban que a sus escasos quince años, iniciaría sus estudios de psicología; entusiasmada por el evento, Chiara llegó temprano a ayudar a su madre en el trabajo para terminar temprano y empezar los preparativos; la joven se vistió temprano para y queriendo buscar a su madre para que viera su vestido de tiras color palo de rosa, ajustado hasta la cintura de donde caía una falda corta suelta que se mecía cuando caminaba; su cabello castaño liso hasta un poco más debajo de los hombros y sonriendo corrió feliz hacia el ascensor donde las puertas se abrieron exponiendo al apuesto André junto a una despampanante rubia con un sensual vestido n***o ajustado al cuerpo, enormes tacones y una cola de caballo; el corazón de Chiara latía de felicidad al encontrar frente a ella a su padre en tan importante día, pero él paso de ella – señor André – murmuró ella y el apuesto hombre se detuvo ante aquel murmullo - ¿te conozco? – pregunto él inquieto con una pequeña sonrisa de curiosidad y ella negó con la cabeza – pero quien no va a conocer al gran André – quiso corregir ella y él rio divertido con un tierno sentimiento recorriendo su alma al ver una mirada que creía reconocer, generando cierta incomodidad en su interior por permitirse aquellos sentimientos – jamás imagine que lo encontraría en este día tan especial – murmuro ella entre diente con una nerviosa sonrisa y él frunció el ceño inquieto – cumplo quince hoy y vamos a hacer una fiesta – André asintió asumiendo que se trataba de una cliente del hotel - ¿te cuento un secreto? – susurró él acercando su rostro al de la joven y ella asintió – soy el dueño – susurró mientras se apartaba poco a poco del rostro de Chiara confirmando esa extraña familiaridad en esos inocentes ojos que se abrieron como platos - ¿te hospedas aquí? – inquirió él algo intrigado ante esa nueva sensación que recorría su cuerpo – no señor, soy hija de una empleada – respondió ella y él suspiro; la incomodidad aumento cuando la joven le pidió algunas fotos, ella cumpliría su sueño de las fotos con su padre en su fecha especial.
Algunas selfis tomadas desde el móvil de Chara incomodaban a André al sentir un particular interés por una joven y más aún, al sentir la necesidad de ella a estar cerca de él, sumado a esa sensación desconocida que recorría su ser, lo único que pensaba era alejarse y junto a su asistente, busco el salón en el que realizaría la celebración con una sencilla decoración; tomo su teléfono y llamo a una organizadora de eventos – necesito que organices una celebración de quince años de una señorita en el salón del hotel Shalom – ordeno él caminando hacia la salida - tienes dos horas – intento concluir pero las quejas al otro lado de la línea se lo impidieron – no busques que sea una – ordeno de nuevo y termino la llamada saliendo hacia el aeropuerto para alcanzar a llegar a la celebración de cumpleaños de su joven amigo.
La magia puesta en el cumpleaños de Chiara, no estaba en la hermosa decoración que le había obsequiado su padre, estaba en las fotos que tenía junto a él y necesitaba abordar de nuevo el tema con su madre - ¿Por qué no buscamos a papá? – pregunto Chiara y Bela recordaba aquel dictamen médico que le hicieron pensar en esa posibilidad para no dejar sola a su hija, sin embargo, aún se sentía fuerte para continuar viendo de ella y se negó – ¿extrañas mucho tener un padre? – pregunto Bela y la joven negó con la cabeza – me conformo con saber quién es y que aún lo amas – respondió la joven negándose a confesar que había tenido cortos pero mágicos encuentros con él.
Por la celebración de su cumpleaños, Yanis llegó de sorpresa al apartamento de su novia encontrando una extraña pulsera de hombre sobre la bahía de la cocina; la tomó en sus manos extrañado y camino a la habitación donde se sorprendió al escuchar la video llamada de su novia con sus padres – gracias mamá, pero papá jamás entenderá que mi fecha especial es ésta y no la de mi nacimiento – Yanis se sorprendió con lo que escuchaba y se acercó aún más a la puerta abierta de la habitación – hija, pero nosotros agradecemos que llegaste a este mundo para ser parte de nuestras vidas – la voz del padre de la joven interrumpió a Tabatha – no papá, no lo entiendes y jamás lo entenderás – concluyo la joven sintiendo la presencia de su novio junto a ella y se despidió de sus padres para apoderarse de los labios de Yanis; la pulsera en la mano de su novio la hizo tragar seco y palideció de inmediato – llegaste temprano, no me diste tiempo de empacar tu regalo – explico ella antes de escuchar el reclamo que su novio llevaba en su mirada, él forzó una sonrisa, beso los labios de Tabatha y levanto la el accesorio dorado que ella tomo para poner en la muñeca de Yanis.
La conversación que había escuchado entre su novia y sus padres habían dejado inquieto a Yanis y quiso aclarar la situación; la joven había nacido en una fecha diferente a la suya y la fecha que ella celebrara de su cumpleaños era la fecha en que había sido adoptada, la sorpresa y decepción nublaron la felicidad del joven, pero sentía que era tarde para corregir las cosas, amaba a su novia desconociendo los obstáculos que estaban próximos a presentarse en el camino que debía recorrer.
Como cada día, el teléfono de André sonó reconociendo la llamada de un numero privado que no podía evitar responder porque se confundía con algunos de sus clientes o asesores, sin embargo, como algunas veces, pidió a su asistente que respondiera – si señora, yo le informo – concluyo la llamada y al terminar su reunión con algunos empleados de la aerolínea, la asistente le entrego su móvil – una señora Bela Ivanov Sokolov – el mundo de André se nublo por completo al escuchar ese nombre; una llamada que había esperado por muchos años había llegado por la necesidad de su rusa a acercar a su hija con su padre; en un movimiento rápido André pateo la silla junto a él haciendo que la asistente diera un brinco por la impresión - ¿dejo algún numero? ¿dijo si llamaría de nuevo? – pregunto él agitado mirando su teléfono y la mujer negó con la cabeza – fuera – ordeno él temblando, con los dientes apretados y la mujer notablemente nerviosa salió del salón.
Habiendo perdido la oportunidad de escuchar de nuevo a su hermosa rusa y con las esperanzas rotas por uno de los investigadores al no contar con un número que rastrear, André se sentó con la mirada perdida en la blanca pared; cerro los ojos y una lagrima que hacía mucho tiempo había retenido apareció por su mejilla.