En el consultorio de Kalet, Chiara se vistió con rapidez y ocupo de nuevo la silla frente al escritorio del director – estuvo bien – susurró él con satisfacción en la mirada, busco el baño, arrojo el preservativo por el sanitario y regreso a su escritorio cuando había terminado de vestirse – ¿cuándo podrán operar a mi mamá? – pregunto ella evitando emitir emociones y el hombre sonrió de lado asintiendo con la cabeza – mañana será trasladada a esta clínica para empezar con los preparativos y yo diría que en tres o cuatro días recibirá su trasplante – respondió aquel pervertido hombre y la joven sonrió sintiendo que había valido la pena su sacrificio; el hombre le entrego a Chiara copia de los documentos con las ordenes que había emitido demostrando cumplir su compromiso – de la estadía aquí, la clínica solo cubrirá el cincuenta por ciento – explico él – podemos llegar a un acuerdo para ayudarte con el otro cincuenta – ofreció coqueto y ella negó con la cabeza tomando los documentos y salió deprisa.
Con el alma ahogada, Chiara se contuvo para no llorar; llegó a casa y se encerró en la ducha mientras el agua corría llevándose los rastros de su estupidez, quería quitar la suciedad y borrar las huellas de aquel pervertido hombre a quien le había entregado su inocencia, además sentía haber defraudado a su madre habiendo intentado contactar a su padre incumpliendo la promesa de no buscarlo, esa promesa que le había hecho a su madre el día en que fue hospitalizada, aquella promesa que desde niña ha cumplido aun cuando en ocasiones, Bela ponía su teléfono en su inocente oído para que escuchara la voz de su padre; el insistente timbre en la puerta a esa hora la saco de sus divagaciones y salió deprisa en bata de baño a recibir a su novio; un joven estadounidense que estudiaba con ella de intercambio y con quien sólo llevaba dos meses.
La mirada del joven recorrió su cuerpo avergonzándola – llegaste tarde – reclamó con una sonrisa ladina y unas flores en sus manos – Feliz cumpleaños – felicitó él entregando las flores - ¿puedo pasar? – interrogo él, aunque no era la primera vez que ella lo recibía en ese atuendo, se sintió incomoda al sentir esa mirada lasciva sobre su cuerpo estando sola en casa - No quiero que te quedes sola – aconsejo él pasando el umbral de la puerta y ella negó con la cabeza poniendo su mano en el pecho de él para que saliera de nuevo; aún estaba herida en cuerpo y alma, él la tomo por la muñeca y la trajo hacia él abrazándola, ella rompió en llanto y acaricio su espalda queriendo consolarla pero el cuerpo del hombre se empezó a calentar y beso el cuello de ella; Chiara lo apartó y él la tomo por lo brazos y quiso besarla pero ella lo empujo - ¿Qué te pasa? – interrogo ella - eso te digo yo – gruño él – no sabes por lo que acabo de pasar, vete, quiero estar sola – pidió ella suplicante inclinando la cabeza – dime – ordeno él y ella negó con la cabeza – acabo de conseguirle una buena clínica a mi madre – el joven suspiro y sonrió entendiendo que ella estaba pasando por un mal momento – me alegra, lamento haberme comportado como un imbécil – se disculpó él, ella no pudo dejar de sentirse culpable por haber engañado a su novio, con quien había evitado tener relaciones aun cuando en varias ocasiones él lo había propuesto – eres un buen hombre, no te merezco – se disculpó ella lanzándose a los brazos de su novio, él se extrañó con la disculpa – me acabo de acostar con otro – susurro ella y él la tomo por los hombros apartándola de él reclamando su mirada – entonces otro te desfloro – murmuro él con furia en sus ojos llenando de pánico el cuerpo de la joven – así fue como conseguiste la clínica – murmuró él de nuevo y las lágrimas caían por la mejillas de Chiara – perdóname, dime que me entiendes – la suplicante voz de Chiara salía ahogada - ¿espere todo este tiempo para nada? – reclamo él y los ojos de la joven se abrieron sorprendidos, él avanzó cerrando la puerta tras su entrada y presiono el cuerpo de ella contra la pared besándola a la fuerza, Chiara golpeo fuertemente con su rodilla la entrepierna del joven haciéndolo caer retorciéndose del dolor, abrió la puerta de nuevo, sentía como la sangre Rusa que corría por su cuerpo estaba hirviendo de rabia – púdrete – susurró ella en el perfecto ruso que había aprendido desde niña, lo vio intentar levantarse y lo empujó hasta la calle cerrando la puerta tras su salida.
Sintiéndose abandonada por su padre al no haber contestado la llamada, dolorida, defraudada y triste, Chiara se limpió las lágrimas, se dejó caer en su cama y el cansancio la desconecto de la cruda realidad en la que se encontraba.
Cuando el camino de algunos estaba tomando rutas inciertas, el de otros llegaba a su fin; después de la llamada de André, Alphonse había salido hacia la casa de su hermana donde vio a los vecinos notablemente preocupados en la calle mirando hacia la casa de Agathe; con desesperación, él toco la puerta sin obtener respuesta, rompió la venta para introducir su mano y quitar el seguro entrando desesperado al ver una patrulla aparcar frente a la casa de la que se bajaron dos agentes entrando detrás de él.
Llamando a su hermana a gritos, Alphonse subió a la habitación encontrando a su cuñado sobre la cama con un arma en su mano, era evidente que se había suicidado con un disparo en su sien; continúo buscando en la habitación con la esperanza de encontrar con vida a su hermana, pero aquella esperanza se esfumó al ver gotear sangre del armario encontrándola acurrucada con un impacto de bala en la cabeza; Alphonse cayó de rodillas frente al cuerpo de su hermana mientras los agentes ingresaron a la habitación – ¡una ambulancia! – escucho gritar a un agente – aun tiene pulso – le escucho decir a alguien y se levantó de prisa a intentar auxiliar de alguna manera, aunque como psiquiatra sus esfuerzos no servirían de mucho.
Por su parte, habiendo terminado la celebración de su cumpleaños y aún preocupado, Yanis convenció a su novia que salieran de la discoteca, a lo que ella accedió con una picara mirada; se despidieron de Fabien y su esposa, sin embargo, Fabien llamó a su madre para comentarle lo ocurrido con su hermano, lo conocía muy bien y estaba seguro que iría a casa de sus padres.
Frente al apartamento, Yanis beso a su novia y Tabatha quiso intensificar el beso pero él se apartó – lo siento, no me siento muy bien – se disculpó él, ella asintió y él salió queriendo ir a su casa, pero llego a casa de sus padres de donde aún conservaba las llaves y entró a su antigua habitación sin cerrar la puerta; tras la llamada de Fabien, su madre lo esperaba y al escucharlo entrar, corrió a la habitación de su hijo sintiendo el alma desconsolada al verlo acurrucado abrazando sus rodillas; se sentó al borde la cama, acaricio su cabeza y él se levantó deprisa envolviendo a su madre en sus brazos – no pude salvarla madre – susurró él, ella respondió al abrazo y acaricio la cabeza de su hijo – no te sientas responsable, no tiene como saber que es verdad – respondió Anne y Yanis rompió el abrazo – busca ayuda hijo, no puedes sentirte responsable de algo que no sabes si es verdad – él meneo la cabeza - ¿puedo quedarme? – pidió él, ella rodo los ojos – no sé, lo pensaré – bromeo ella y él sonrió – el tiempo que quieras, no tenías que haberte ido en primer lugar – regaño tiernamente ella – claro que no debe ser muy cómodo que tus padres escuchen los gemidos de tu novia – bromeo Anne – mamá – reclamo él tiernamente con una sonrisa y ella rio divertida besando la frente de su hijo antes de salir de la habitación.
Sin poder conciliar el sueño, a unas horas de haber puesto su cabeza en la almohada, Yanis escucho unos tímidos golpes en la puerta haciendo que encendiera la luz preocupado y su madre entró con la voz de pase, sus ojos estaban notablemente rojos; Yanis se levantó deprisa hacia ella y pudo ver a su padre recostado en la pared con el rostro húmedo por las lágrimas - ¿Qué está pasando? – interrogo él y Anne acaricio el rostro de su hijo – tu tía Agathe – susurro ella, los ojos del joven se abrieron como platos – su esposo le disparo y ella ahora esta delicada – terminando de decir esas palabras, Fabien subió deprisa las escaleras envolviendo a su padre en sus brazos cuando Anne abrazaba cálidamente a Yanis.
Esa madrugada, el agresor había fallecido antes de llegar a la clínica y Agathe había ingresado a cirugía con pocas posibilidades; Kalet estaba llegando a su apartamento cuando recibió la noticia y sólo podría sentirse aliviado, ya que sólo él y su padre mientras vivía, sabían cuánto sufría su hermana por los maltratos de aquel hombre, sin embargo, solo André acudía a ella y la sacaba de ese infierno ocultándola de su agresor hasta que se calmaba y obligada por las apariencias sociales, las amenazas de aquel sujeto y su mismo padre regresaba a casa negándose a presentar denuncia en su contra.
En la clínica, recién llegado de Italia sin haber dormido, Kalet intento tranquilizar a la familia, sin embargo, al revisar el expediente médico no pudo ver nada alentador; al salir de la cirugía, Agathe tenía poca actividad cerebral y en los labios de Kalet se dibujó una sonrisa diabólica al encontrar que ambos estaban registrados como donantes de órganos, por lo que de manera inmediata, ordenó el envío de los órganos de ese sujeto a su clínica en Italia – solo resta esperar que el cerebro de ella responda y después, esperemos que despierte – explico Kalet a su hermano y pudo ver que Fabien no se encontraba en condiciones de dirigir la situación ni la clínica – por otro lado, puede que el cerebro se apague totalmente y de ser así, tenemos que pensar en la posibilidad de desconectarla – concluyó él acariciando el rostro de Fabien ante los ojos inquisidores de Yanis – manténganme informado – ordeno él y salió de la clínica de regreso a Italia donde se había radicado para dirigir la clínica de la cual se había convertido en socio.
Aun cuando perdió de vista a su tío, Yanis no podía apartar la mirada de la dirección por la que aquel hombre salió, esforzándose para recordar el sueño que alguna vez le perturbo, pero se limitó a sacudir la cabeza – papá – la voz de su madre lo trajo de sus divagaciones y Fabien se acercó a su abuelo abrazándolo tiernamente – ¿alguien llamo a André? – inquirió Yanis, todos se miraron negando sutilmente con la cabeza y Alphonse tomo la iniciativa
• André – saludo Alphonse al escuchar un gruñido al otro lado de la línea, él aún dormía por la diferencia horaria
• ¿Alphonse? – saludo él sentándose de golpe en la cama al reconocer la voz al otro lado de la línea
• Llegue tarde – susurró
• ¿Qué le paso a Agathe?
• Él le disparo
• (silencio) – André había quedado petrificado al escuchar la noticia de su amiga, no podía evitar sentirse culpable de no haber estado allí
• Estaba embarazada
• Si, lo sé – respondió él esperando que la memoria de su hermana no fuera empañada
• Está muy mal
• Dime que lo detuvieron
• Se suicido
• Que dicen los médicos
• Ahora está en coma, la actividad cerebral está débil y puede quedar en estado vegetal
• Gracias
• Adiós
La llamada termino y André cubrió su rostro con sus manos sintiendo la culpa removerse en su interior al recordar a su amiga golpeada y aterrada escondida bajo su cama cuando él llegaba a rescatarla – debí hacer algo más – susurró él consiente de haber pensado que esto pasaría y no haber hecho nada para salvarla.