— Ya veo, no hiciste nada — sonríe con malicia — entonces sólo viniste para que yo me haga cargo de ellos mientras tu engatusas a mi hija, ¿no? — así que él sabe todo. — Si ya lo sabe, no hay necesidad para que lo engañe — finjo tranquilidad. — No sé por qué piensas que mereces a alguien como mi hija, es bastante osado de tu parte — golpea los dedos contra el escritorio — aunque siempre he apoyado a mi hija en todo, como sabrás, quiero lo mejor para ella, así que no voy a interferir con su vida de no ser necesario — se levanta — a ti sólo tengo que decirte una cosa, no cometas un error, los errores cuestan caro — camina a la puerta de la oficina y cuando está por salir dice algo más — me ocuparé de los Miller y tú aprende a ser un hombre de verdad, no sigas avergonzando a August. ¡Eso f

