Capítulo 5

1787 Words
ALESSANDRO Llego a la oficina muy temprano, sé que hay una reunión con una demandante y su abogado, quiero ver cómo ella maneja este tipo de situaciones. — Kevin, ¿llegó la licenciada? — pregunto al pasar por la oficina de Recursos Humanos. — Todavía no llegó, ¿quiere que le diga que vaya hasta su oficina cuando esté en la compañía?. — No, yo vendré después — cuando estoy por marcharme, escucho las puertas del ascensor. Se abren y aparece ella, con un pantalón de mezclilla, totalmente ajustado a su figura a la altura de sus tobillos, una blusa con detalles de encaje en color n***o y una chaqueta negra, sus tacones son color vino, un moño alto y esos labios oscuros provocativos. — No sabía que la licenciada acostumbraba a llegar tarde — comento y pasa junto a mí ignorándome, su perfume me hace querer acercarme y como un animal pasar mi nariz por todo su cuerpo. — Kevin, avísame cuando estén aquí la señora González y su abogado — es lo último que escucho antes de que cierre la puerta. Sonrío de manera descarada, me voy completamente satisfecho a mi oficina, definitivamente es un deleite a los ojos, y esa actitud realmente me prende, más que cualquier otra cosa, es un desafío. ¡Veremos cuánto tarda en ceder!, nadie puede resistirse tanto tiempo. CORDELIA ¡Qué tipo tan desagradable!, ¿será que nunca vio una mujer en su vida?. Preparo unos documentos para la reunión con el abogado y la mujer, sé que no tengo nada de qué preocuparme pero siempre hay que estar dos pasos adelante de cualquiera que se diga mi enemigo. Son las diez de la mañana y Kevin me informa que ya se encuentran en la sala de reuniones, olvido ponerme la chaqueta, camino de inmediato hasta la sala con los documentos que necesito en la mano, al llegar siento que mi día se descompone, ¡ese tipo está sentado conversando con el abogado y la mujer!, ojalá no arruine las cosas o lo voy a maldecir el resto de mi vida. — Buen día, me presento, soy la licenciada Novák, un gusto verla de nuevo señora González, licenciado — saludo a ambos y me siento, ignoro completamente a mi "jefe", él ni siquiera debería de estar aquí. La reunión comienza, es un caso por despido justificado pero que ella no estaba de acuerdo porque no le pareció justo, siempre se ha advertido a los empleados que no se debe tener relaciones sexuales dentro de la compañía y ella fue encontrada por otro empleado. Me parece una completa desfachatez querer pelear por una indemnización cuando claramente no la merece, en el contrato está estipulado que es un causal de despido inmediato, no entiendo qué esperan conseguir, las políticas son claras, NO TOLERANCIA. Termina la reunión, ellos se van con la cabeza baja, el idiota de mi jefe ni siquiera pudo abrir la boca, aparentemente lo único que tiene a su favor es apariencia y no inteligencia. — Señorita Novák, es impresionante la frialdad con la que maneja a las personas — me detiene el imbécil. — ¿Algo que necesite? — pregunto con una ceja levantada. — Nada, solo hacerle un cumplido, su trabajo es impresionante — me marcho cuando termina de hablar. — No sabía que llevar los brazos descubiertos estaba permitido — escucho que dice a mi espalda. — ¿Disculpe? — me detengo y doy media vuelta para encararlo. — Que no sé si su atuendo sea apropiado para llevar en la oficina — ¿me está jodiendo?. — Puedo hacerle llegar si usted desea las normas de vestimenta de la compañía — digo de forma retórica. — No hace falta, solo fue una observación — ríe con burla y se va. Camino hasta mi oficina y llamo a Kevin, necesito saber si tiene la información que le encargué. — Licenciada, ¿en qué le puedo ayudar? — pregunta una vez dentro de mi oficina. — Quiero saber si tienes la información que te pedí. — Todavía no la tengo, en cuanto la tenga se le enviaré a su correo electrónico personal. — De acuerdo, te puedes retirar — comienzo a revisar unos documentos y él sale de la oficina. Al llegar la hora de la comida, salgo para ir a mi restaurant favorito, para mi desgracia, me encuentro con mi "jefe" en el elevador, intento ignorar su presencia pero se hace notar con una pregunta absurda. — ¿Va a comer, licenciada? — ruedo los ojos y no contesto. — Me parece increíble el tipo de contrato que elaboró, casi no tiene vacíos, contempla muy bien casi todas las situaciones que pueden ocurrir y libera mucho a la compañía de pagar gastos innecesarios. — Solo es mi trabajo, con su permiso — salgo del elevador y camino a paso rápido hasta mi auto. Subo, enciendo el motor y conduzco hasta el restaurant, allí me bajo, entro y el camarero me guía hasta mi mesa, no tarda en llegar el idiota de mi jefe, esta vez con una mujer completamente diferente de la de ayer, definitivamente es un adonis. De casualidad entra un viejo amigo de la universidad al restaurant y me ve, lo invito a sentarse conmigo. — ¡Cordelia!, hermosa como siempre — besa mi mano — ¿cómo has estado?. — Dylan, me encuentro muy bien, ¿qué ha sido de ti? — su nombre es Dylan Smith, estudiamos juntos pero él ahora trabaja para la corte, es un excelente abogado penalista. — Mucho trabajo, estoy de asistente del fiscal de distrito y tengo mucho trabajo pero estoy muy bien — es blanco, alto, cabello castaño y ojos completamente azules, siempre fue alguien serio, más bien aburrido pero agradable para platicar. ALESSANDRO Vine a comer al restaurant al que sé que ella viene, traje a una de las mujeres que siempre salen conmigo para darle celos y no me esperaba lo que ocurrió. ¡Está en una cita!, ¡está en una maldita cita!, así que por eso se vistió tan provocativa!, ¿qué puedo hacer para arruinar su "velada"?. Parece que la está pasando de maravilla, no para de reír con el imbécil ese, aprovecho cuando se dirige al baño y la sigo, cuando sale la tomo del brazo y la pego contra la pared. — ¿Qué demonios crees que haces? — pregunto completamente cegado por la ira y los celos. — ¿De qué hablas?, suéltame, imbécil — se comporta como una fiera, no sé por qué estoy haciendo esto pero no me puedo controlar. — ¡Dime quién es ese tipo — aprieto su brazo con más fuerza. — Si no me sueltas ahora, te voy a denunciar por acoso y violencia física, con quien salga o no no es problema tuyo — la suelto, veo en su mirada que sobre pasé los límites. Me quedo de pie en shock, ¿qué demonios acabo de hacer?, ¿por qué lo hice?, no soy así de impulsivo por una mujer. Pago la cuenta y me voy del lugar, no me importa la tipa que estaba conmigo, la dejo sola, me voy como alma que lleva el diablo hasta la oficina. CORDELIA No sé qué demonios le pasó a este tipo pero salí completamente asustada, Dylan me ve pálida y pregunta si me encuentro bien. — ¿Quieres que te acompañe a tu casa?, no parece que estés muy bien — pregunta verdaderamente preocupado. — No te preocupes, estaré bien, sé que eres alguien ocupado, no deseo quitarte más tiempo. — De hecho estoy libre hasta las cuatro, vamos, te acompaño, en el camino podemos tomar un helado si deseas — sonríe de forma agradable — De acuerdo, pero no hace falta el helado — sonrío. — No me digas que estás a dieta — pregunta incrédulo. — No es eso — digo entre risas — no suelo comer dulces en horario laboral, no me permiten concentrarme — excusa tonta, solo no me gusta el helado. — ¡Vaya!, es la primera vez que escucho algo como eso, entonces vamos, te acompañaré a tu trabajo y me cuentas qué has hecho estos últimos años — pone el brazo y lo tomo sin pensarlo. — Si quieres vamos en tu auto, yo puedo pedirle a mi asistente que recoja el mío más tarde — digo cuando salimos al estacionamiento. — Está bien, como desees, ven, está por aquí — señala un hermoso bentley de color blanco. — No sabía que trabajar para el estado te daba tan buenas ganancias — bromeo. — La verdad es que no, mi padre es dueño de algunas empresas y yo lo asesoro legalmente, así es como logro conseguir este tipo de lujos — levanta los hombros. — Ya veo... — me quedo pensativa. — ¿Tú qué haces ahora? — pregunta mientras enciende el motor. —Soy la directora de recursos humanos de una empresa de construcción — digo sin importancia. — ¡Wow!, eso es increíble, ¿cómo te va allí?. — No me va mal, trabajo allí hace relativamente poco pero es una muy buena compañía, no puedo quejarme. — Eso es muy bueno, entonces te fuiste por la parte laboral — afirma. — Si, es muy fácil cubrir los vacíos legales dentro de una compañía. — Dime, ¿cuál es el nombre?, todavía no sé a dónde tengo que llevarte — sonríe. — Lo siento, estoy acostumbrada a que siempre que salgo con mi asistente él siempre conoce el camino, es Doratta Constructora — niego con la cabeza, debe pensar que soy una tonta. — Oh, vaya, ¿trabajas ahí?, he escuchado que los empleados son o muy felices o muy infelices, que eres terrible como maléfica y que ojalá te atropelle un auto cuando vayas a comprar hiel — bromea, sí, todo eso lo he escuchado. — Continúa — insto. — Lo siento, no debe ser gracioso para ti — dice avergonzado. — Descuida, no es nada que no haya escuchado antes, la verdad también creo que es gracioso — digo intentando eliminar el ambiente incómodo. — De verdad lo siento, eres bastante famosa en la ciudad por ser implacable. — Me gusta mucho ese término — sonrío complacida. — ¿Es muy tarde para invitarte a cenar un día que estés libre?. — Toma, esta es mi tarjeta, puedes comunicarte conmigo y acordar un día — sonrío y bajo del auto y entro en el edificio. — Hasta que por fin llega, licenciada — escucho a mi jefe vociferar. Lo ignoro y subo hasta mi oficina, no sé qué le ocurre pero si sigue así voy a presentar mi carta de renuncia.
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