Capítulo 4.

1772 Words
Regreso a mi oficina, a eso de las dos de la tarde, tocan a la puerta, doy la orden de entrar, seguramente es la mujer que viene por el tema del acoso s****l. — Adelante, bienvenida — la insto a sentarse. — Disculpe que venga a molestarla, sé que es una mujer ocupada — odio los preámbulos. — Quiero que me digas lo que ocurrió — voy directo al grano. — Lo siento, está bien, bueno, es que el arquitecto Martínez estuvo amenzándome si no acostaba con él, no pagaría mi salario — baja la mirada. — imagino que si viniste hasta aquí es porque tienes pruebas — la miro fijamente. — Sí — tiene vergüenza. — De acuerdo, ¿tú sabías que no es él quien paga tu salario? — a veces creo que las personas tienen algún tipo de virus que los hace más idiotas que al resto. — Yo lo sé, licenciada, pero él me daba bonos extra por hacer algunos trabajos por él, mi hijo está enfermo y debo pagar su tratamiento, la última vez me dijo que si no accedía a hacer lo que me decía, no me pagaría nada — siento que se me viene una migraña. — Lo que ustedes venían haciendo no es legal, lo sabes, ¿verdad?, también sabes que eso es causal de despido para ambos — la miro fijamente. — Lo sé licenciada pero realmente necesito el dinero — comienza a llorar — hay otras chicas a las que ha acosado. — De acuerdo, ¿esto es lo mismo que ha ocurrido con las otras chicas? — la capacidad de razonamiento de algunas personas me parece asombrosa. — No, yo por ser su secretaria sí hacía mucho de su trabajo pero a las otras chicas les hizo propuestas indecentes en repetidas ocasiones — baja la mirada. — Yo puedo tomar la denuncia de las demás mujeres pero no la tuya, si la tomo, tendría que despedirte porque no estabas haciendo tu trabajo y estabas aceptando un soborno por parte de tu jefe — golpeo con mi dedo índice el escritorio. — ¿De verdad no me va a despedir? — pregunta con esperanza. — Eso va a depender de ti, recuerda que yo represento los intereses de la compañía, no estoy de tu lado en ningún sentido, trae a las otras chicas a que hablen conmigo y me traigan evidencia, si todo lo que dicen es verdad, el arquitecto estará fuera de la empresa de inmediato. — Muchas gracias, le diré a las otras chicas inmediatamente — se va llorando de la oficina. Marco el interno y llamo a Kevin, mi asistente — quiero que investigues lo que ocurrió realmente, prepara la carta de despido para ambos. — De acuerdo, licenciada, ¿algo más?. — Sí, trae algo para el dolor de cabeza, no me pases ninguna llamada, si te preguntan por mí, me fui de la oficina — cuelgo la llamada. Comienzo a revisar todos los contratos de los que se ocuparán de la construcción del nuevo edificio, según el presupuesto todo parece correcto, reviso que todos los contratos luzcan de la misma manera y firmo todos. Tocan a la puerta de mi oficina — Kevin, te dije que no quería ver a nadie — digo sin levantar la mirada. — No es Kevin — conozco esta voz — tenemos que hablar — se sienta en mi escritorio de forma autoritaria. — ¿En qué puedo ayudarle? — pregunto con disgusto. — ¿Está enojada? — pregunta con sarcasmo. — Disculpe, no sé a qué se refiere — intento ignorarlo. — ¿Estás enojada por lo que ocurrió al mediodía?. — Disculpe, señor, no sé a qué se refiere — ¿de qué está hablando?. — Pensé que la licenciada podía estar incómoda al verme con otra señorita — suelto una sonora carcajada. — Disculpe que me ría de esta manera, sé que es inapropiado pero su chiste es realmente bueno — veo lo incómodo que se encuentra. — Ya veo... — se acomoda en la silla — ¿qué es lo que la tiene de mal humor? — pregunta serio. — Es sólo un inconveniente con unos trabajadores, ya lo solucioné — digo todavía riéndome. — ¿Qué fue lo que ocurrió? — pregunta fingiendo curiosidad. — Lo de siempre, acusaciones por acoso laboral, abuso de poder, cada vez es menos frecuente pero a veces sigue ocurriendo así que tengo que ocuparme — me siento como una diosa en mi silla. — ¿Se puede saber cómo lo maneja?. — En este caso ambos serán despedidos, la mujer con una indemnización y el hombre sin ella — respondo fría. — ¿Siempre es así?. — Soy como lo exige mi cargo, los sentimientos no garantizan el éxito ni la eficacia, ahora, si me perdona, estoy ocupada con los contratos de quiénes van a realizar la construcción del nuevo cliente, así que por favor, si es tan amable de retirarse... — Nos vemos este viernes — sonríe y se marcha. ¡Maldita sea!, este tipo no me va a dejar en paz, si tengo que denunciar a ese maldito club, lo haré. ALESSANDRO ¿De verdad no le atraigo ni siquiera un poco?, ¿por qué es tan difícil esta mujer?, su arrogancia al reírse de mi comentario me dejó muy molesto. Camino hasta el escritorio del asistente de Cordelia — ¿qué fue lo que ocurrió con los empleados? — pregunto con mirada desafiante. — Disculpe, no tengo autorizado revelar información sin autorización de la licenciada — esperaba esa respuesta. Doy media vuelta y camino hasta mi oficina y recibo una llamada del encargado del club. — ¿Qué ocurre? — pregunto. — La señorita Cordelia se comunicó con nosotros y nos informó que había alguien amenazándola con revelar su información del club y que si no hacemos algo al respecto, hará una demanda y hará que nos cierren — no esperaba menos. — De acuerdo, déjamelo a mí — sonrío de forma maliciosa. — Veremos quien gana este juego, mujer. Salgo de la oficina y voy hasta mi casa, estaciono y me siento a tomar whisky, ¿cómo puedo doblegarla?, sé que esa imagen ruda y digna es sólo una pantalla, pero, ¿cómo lograr que se arrodille ante mí completamente sumisa?. Marco el número de August, quiero saber qué tiene para decir sobre Cordelia. — Hola, Alessandro, ¿ocurrió algo en la compañía? — sabía que preguntaría eso. — No, nada de eso, quería hablar contigo sobre algo más — digo dubitativo. — ¿Será acaso sobre Cordelia Novák? — sonrío al pensar lo mucho que me conoce. — Me conoces bien. — Mantente alejado de ella — dice con voz seria. — ¿Por qué? — pregunto confundido. — No es como las mujeres con las que acostumbras pasar la noche — dice en modo de advertencia — no es una mujer fácil de tratar y su padre, Alan, es todavía más difícil — no creo en las amenazas ni en los imposibles. — Imagino que hay algo por lo que me dices todo esto. — Averigua qué ocurrió con su último novio — dice y termina la llamada. — August, deberías saber que si dices eso, me voy a encaprichar aún más con ella — digo en voz alta y tomo el whisky de un trago. Me paro frente a la ventana y pienso en la forma en que contoneaba sus caderas con ese vestido que le quedaba ajustado al cuerpo, me pone muy caliente imaginarla sin toda esa ropa que si bien no le queda mal, quedaría aún mejor sin ella. CORDELIA — Kevin, hoy me iré temprano, si surge algo, puedes comunicarte conmigo, iré a ver a mi padre por su cumpleaños, si no voy hoy va a estar muy sensible hasta el año que viene — no sé por qué hablo tanto. — De acuerdo, licenciada, ¿algo que necesite?. — Ocúpate de lo que te pedí, haz que alguien lo investigue — doy media vuelta y camino al elevador. De camino al auto, pienso en qué puedo regalarle, ¿quizá un postre que le guste?, tal vez pueda ir a ese restaurant donde sirven comida ucraniana y comprarle un pastel allí. Paso por el restaurant favorito de papá y compro un pastel Medovik, es el que le hacía la abuela cuando vivía, sé que le va a gustar, conduzco hasta la casa de mis padres, llego y hay un ambiente alegre. — Qué bueno que viniste, cariño — me abraza mi padre — te extrañé mucho. — No podía faltar — sonrío — traje algo para ti — le entrego la caja. — No tenías que molestarte, pero gracias, veamos qué es — dice emocionado. — Espero que te guste, lo compré en tu restaurant favorito. — Hija, ¡gracias!, justo lo que me encanta, vamos a llevarlo a la mesa, tu madre está preparando la cena — caminamos juntos hasta la cocina. — ¿Cómo te encuentras, madre? — pregunto acercándome a darle un abrazo. — Pensé que no vendrías, tu asistente dijo que estabas con mucho trabajo — me reprocha. — Lo siento, madre, tenemos un nuevo contrato de construcción y tengo que hacer los contratos de los obreros que van a trabajar ahí — me excuso. — ¿Por qué no vas a trabajar con tu padre?, ese viejo Mons no te deja respirar con tanto trabajo — dice con preocupación. — El señor Mons no está más en la compañía — digo sin pensar. — ¿Cómo?, ¿y quién está ahora? — pregunta sorprendido mi padre. — Está un nuevo tipo, jamás escuché de él, su nombre es Alessandro Bianco o algo así dijo el señor Mons. — Ese tipo es un casanova, ten cuidado con él, no olvides que yo soy tu padre y puedes contar conmigo para lo que sea — dice mi padre, ¿cómo es que lo conoce?. — Tranquilo, sé marcar el límite, y lo de casanova ya lo vi, ¿tú cómo te has sentido? — pregunto para cambiar de tema. — Todo bien, cariño, mucho trabajo en la oficina pero por suerte el resto del equipo hace un gran trabajo — me encanta escucharlo tan alegre y lleno de vida. — Vamos a sentarnos a comer, ya está todo listo — dice mi madre llevando el último plato a la mesa. Todos nos sentamos y comemos en paz, al terminar la cena me marcho a mi departamento, mañana tengo que trabajar y me espera el caso de esa mujer.
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