Tal vez debí decirle a Kotler que no usará mi nombre real en el documento que mandaron a la empresa pero qué más da, el idiota jamás me buscara cuando sepa de todo, entro en el bonito edificio en el que tengo algunas cosas para mi trabajo, Kotler me dio una tarjeta con dinero para comprar ropa y cosas que necesito para llamar la atención de aquel hombre, veo la ropa con la que cuento y no me sirviera para nada, salgo del apartamento con la tarjeta de dinero ilimitado en mi bolso.
Camino por las horrendas calles de Manhattan, como extraño Italia, ese pedazo del mundo donde me gusta estar y estar pendiente del negocio familiar donde soy la que manda y no trabajo como traductora o intérprete, busco entre las tiendas de ropa algo que se vea sexy pero discreto, coqueto pero no vulgar, extravagante ni tan mediocre ya que me haré pasar por una mujer de ese tipo, sencilla más una fiera, una perra en el trabajo pero una loba en todo sentido y digamos que la loba ya soy.
Una loba vestida de oveja.
Una leona disfrazada de gacela.
Una hembra con apariencia de mujer.
Miro un par de faldas que no me llaman para nada la atención, después un vestido n***o sencillo que me atrae como mosca a la mierda, no es bella comparación pero sí. Busco en las blusas y encuentro unas que me gustan y compro sin dudar, madre mía me quedan de maravilla.
-Se te ven increíbles-me doy la vuelta para verlo de pie tras de mí.
Se supone que yo haría esto sola no lo necesito a él y mucho menos sus malos intentos de ligue.
-Véte de aquí Gastón-digo mirándome una vez más al espejo.
-¿Por qué? ¿Te pongo nerviosa?-se burla.
Maldito idiota.
-En tus sueños querido-tomo de nuevo mi ropa y me meto en el vestidor. Salgo después de unos minutos ya con mi ropa puesta.
Una mujer de unos cuarenta y tantos está pagando una ropa moderadamente costosa pero no tanto como las que yo uso, con la que supongo es su hija, se empiezan a reír un poco cuando pongo la ropa en el mostrador, la señorita que despacha solo hace una sonrisa y voltea en mi dirección.
¿Con que se ríen de mí?
Muy bien.
Se metieron con la hembra equivocada.
-Sería todo señora-pregunta la joven del otro lado del mostrador.
-Si querida sería todo-Me hecha una mirada rápida. Pero no dice más.
Su hija se pavonea como si algo se le hubiera movido en su interior por las caras que estaba haciendo.
-Mira mamá, Trevor está aquí-miro el espejo que muestra un chico de unos treinta años con un porte fino y recto mucho para estas dos víboras.
Soy una loba vestida de oveja. Me recuerdo.
Dejo mis cosas en la mostrador, camino hacia donde hay un hermoso vestido n***o, que en mi cuerpo se vería perfecto, me meto en el mostrador, me lo pongo y salgo de él y como había dicho resalta mi cuerpo bien definido y trabajado, veo con una enorme sonrisa como el chico pelirrojo me mira con deseo pues sé hacer mi trabajo, miro el precio del vestido y es justo del tipo que yo pagaría.
La señora le susurra algo a la empleada al ver que su hija me mata con la mirada por que hago mi trabajo y atraigo al pelirrojo, la chica se acerca a mí con cautela y sé a que viene pero yo destrozo a quien se ponga en mi camino y ella no es la excepción.
-Me lo llevo, a mi padre le encanta que me ponga estos vestidos-digo cuando la chica está apunto de hablar-además me queda perfecto.
-Señorita le suplicó que me...
-¡Ay linda! No pierdas tu tiempo-me enoja eso y tomo mi teléfono para hacer una llamada pero lo veo salir de su oficina y cuando me ve sonríe.
-¡Maldita perra!-grita con euforia-¿Por qué diablos no avisas cuando vas a venir?-me abraza y ve el vestido en mi cuerpo-¡Oh por Dios!-dice con esa sonrisa característica de él-se te ve bellísimo.
-¿Te gusta?-digo dando una vuelta-y lamento no avisar, pero estoy trabajando-conoce mis dos oficios y sabe a cuál me refiero.
-Entonces si vas de pesca este te sentará fantástico-dice y me hace girar.
-Gracias Pol-Me da un beso y mira a su trabajadora.
-Ah está hermosa hembra le das lo que te pida-ordena-aclaró que dije dado no vendido.
-Ay, Pol-digo viendo a la perra de atrás que mira con sorpresa.
-¿Qué? Adoro cuando trabajas y cuando todos babean por ti y no pueden tocar-se burla como siempre.
-A mí me encanta esa parte-le guiño un ojo.
-Eres una perra sucia-dice-pero déjame decirte que tengo un par de cosas que te ayudarán. Extrañaba tenerte cerca.
Adoro a Pol por muchas razones la principal es que es mi mejor amigo en este mundo. Y en segundo porque nos ofendemos y no hay problema.
Después de que Pol me llenara de ropa, me lleva a mi casa donde compartimos una botella de champán y le cuento el plan y mi trabajo, cuando le digo el nombre hace una mueca.
-Te llevará mucho hacer eso-dice al finalizar-. No es fácil meterse con él.
-Lo sé por eso soy la indicada-tomo de la copa-. Por eso soy yo la que lo hará.
-Henry es un hombre de armas tomar, un macho alfa-suspiro-No se mete con cualquiera.
-No soy cualquiera-le recuerdo-soy una hembra dispuesta a enamorarlo hasta los huesos para después dejarlo.
-Veamos si no caes en tu propia telaraña querida-lo dudo.
-No lo haré-aseguro.
Nos despedimos y me deja en casa sola para empezar a trabajar bueno para empezar a planear mi plan que consta de cuatro fases y la primera empieza mañana.
///
Voy tarde en mi primer día.
Perfecto.
Subo por el elevador con ganas de que mi jefe no haya llegado todavía pero para mi desgracia, está sentado en su lugar con mirada de pocos amigos por mi llegada tarde, camino hasta su lado y parece que me matará.
-¿Quién es la chica?-pregunta un joven de cabello castaño oscuro y ojos marrones.
-Nadie importante-por el momento.
Después seré tu dolor de cabeza.
-Axel empieza quieres-dice el mismo joven.
-Ciao, buongiorno, benvenuto a Manhattan, oggi parleremo delle questioni più importanti che ci interessano-está hablando italiano.
Hijo de puta.
Adiós a tu plan 1 de conquista.
Después de escucharlo hablar italiano por más de una hora y yo quedar como una idiota parada sin poder moverme, intenté retirarme al ver que no me ocupaba pero me detuvo en el idioma que hablaba sin titubear al hacerlo, y me dejo en ridículo enfrente de todo el mundo pero yo conozco a tres de esos inversionistas y peor aun son amigos de mi padre y sé que le dirían de esto.
"Trabajando en Nueva York como intérprete y llegando tarde... vaya orgullo de hija, la mejor espía del mundo"
Ya lo escuchaba hablarme así y eso duele en mi orgullo y en mi corazón, uno de los inversionistas es un gran amigo mío y de mi padre se acerca a mí cuando la junta se acabó.
-Cariño, puedes llorar si gustas-Dios me conoce bien.
-No, Bruce no lloraré esto, es un error-jamás me había pasado.
-Mira cariño, tú tienes más de un mil admiradores en Italia-dice en susurro pues los inversionistas siguen en la sala al igual que mi jefe-Sabes que mi Josh es uno de ellos.
-Tu hijo sólo quiere estar en mi cama y no para dormir-digo con algo de asco en la voz-Qué esperaría del más mujeriego de Italia.
-Te dejas llevar-advierte pero eso ya lo sé-. Toma bien tu timón o tu barco se hundirá.
-Lo haré y jamás surcaré en las aguas de Josh, por más que lo quieras-dicho esto se da la media vuelta y se va.
Una sonrisa atraviesa mis labios, si puedo con él puedo con quien sea.
Espero en sentada en el escritorio de mi jefe para mi regaño por lo de esta mañana pues no llegue temprano y ofendí intencionalmente a uno de sus inversionistas más fieles, me estoy aburriendo llevo casi todo el día aquí y él no entra, me levanto de la silla y me encamino a la ventana para ver el cielo nocturno de Manhattan, giro mi vista a abajo y veo como las personas caminan en diferentes direcciones perdidas en su mundo; hago una sonrisa cuando veo una joven con un bebé en brazos, inconscientemente paso una mano por mi vientre, la loba siempre a querido un cachorro pero todos la quieren para una noche o como amante no para su pareja.
"Jamás alcanzarás el sueño de ser madre y esposa amada eso no es para ti"
Palabras duras y dichas por mi madre antes de que se fuera con su amante dejándonos a papá, a Violeta y a mí solos.
Una lágrima rueda mi rostro al saber que mamá tenía razón, de nada sirve lamentarme por eso, pero si estuve embarazada una vez y yo a él lo amaba pero porsupuesto que para él fui de una noche, bueno varias.
¿Llorando?
Estoy llorando.
Mierda.
Tallo las lágrimas con mis manos pero es un desastre.
-¿Por qué lloras Emma?-me paralizó al escucharlo tras de mí.
Me giro y tiene las manos en las bolsas de sus pantalones con la cabeza ladeada y sus brazos evitan que el saco caiga sobre su cintura.
Jodidamente guapo.
-Nada, nada... dígame para que me necesita-me tiembla la voz.
Esto no es normal en mí. Soy una loba no un cordero.
-No hasta que me digas la causa de tus lágrimas-se acerca a mí en tres zancadas o cuatro.
-Eso no interesa-digo con la mirada baja-dígame para que me llamo. Para poder irme a mi casa.
-Por favor Emma-¿acaso está rogando?-Dime por qué lloras.
-No es su asunto señor Axel, por favor dígame para que me necesita-doy un paso atrás que él avanza.
-Debería despedirte por lo de hoy-cambios de humor repentinos.
Anotado.
-Como usted guste-doy un paso a un lado y avanzó por su costado.
No me va a detener eso está claro.
Llego hasta la puerta del ascensor pero antes de levantar la mano para pedirlo él toma mis manos y me da la vuelta.
-Aún no termino-de acuerdo cambios serios de humor-. Pero es tu primera falla así que te la dejare pasar.
-Señor usted no me necesita habla perfectamente varios idiomas-diablos esto está fuera de mi control.
-¿Y eso qué?-dice seco.
-Señor tengo irme, ya no puedo quedarme con...-esos ojos me atraviesan como dos flechas.
Dios mío.
-Dime por que estabas llorando y te puedes ir-las lágrimas vuelven a mis ojos.
-Ya le dije que no es de su incumbencia-repito-déjeme ir.
-Ya te dije que tienes que hacer para que lo haga-su voz es rara.
¿Por qué quiere que le diga?
Soy una tonta por a ver llorado en ese lugar y peor aún sin saber que él me estaba observando, dejo que más lágrimas rueden por mis mejillas, bajo la cabeza intentándolas limpiar pero hasta para eso soy una tonta, estoy llorando por todas las veces en las que no lo hice, la vez que mi madre me grito y me dijo que era la peor de sus dos hijas, la vez que perdí a mi bebé por culpa de su padre, cuando Violeta me grito mil cosas por culpa de su estúpido novio de ese momento y muchas cosas más están cayendo por mi cara.
Limpia las lágrimas que caen por mi cara, con sus manos.
-Por... por favor...quiero irme a casa-yo no me refiero al departamento sino a mi casa, en Italia.
-Dime por que lloras y te vas-repite.
-¡Porque nadie me quiere!-grito con dolor enorme.
Y me doy media vuelta sin que me detenga.
El dolor crece a cada minuto, a cada segundo, y no me permite descansar en paz pero soy lo suficientemente cobarde para no hacer algo.
Me quedo dormida en el sillón después de llorar por media hora.