1 Emma
Corro de prisa por el pasillo, Dios, ¿Cómo se me pudo haber hecho tarde para la junta? En especial porque es la más importante del mes. Alexa me va pasando carpetas y diciendo lo que se debe de mostrar para los socios que me esperan tras la puerta de madera que divide la sala de juntas del resto del lugar. Entro en la sala y Alexa se queda afuera. Dios, es lo bueno de que mi mejor amiga sea mi secretaria.
Me encamino a mi asiento consiente de que llegue diez minutos tarde y que todos mis socios ya están en sus sillas.
—Señorita Clark, no es la única con asuntos importantes que atender—dice una voz bastante segura y atractiva.
Levanto la vista y me asombra ver al hombre que soltó esa voz.
Es bastante atractivo, su piel morena clara y su cabello n***o quedan perfectos en su apariencia, sus ojos son de un color que nunca había visto en otra persona. Violetas. Sus ojos son violetas, y uno bastante atrayentes.
Un minuto.
Alto al mundo.
No es...
—Se puede saber que hace en mi sala de juntas—ya estoy acostumbrada a tratar con bestias, mis socios lo son.
—¿No le dijo su hermano que soy el nuevo socio con el que está a tratar?—voy a matar a Eliot.
—No es mi hermano, y no, no me dijo—lo voy a matar.
—Le pido puntualidad que no todos tenemos su tiempo—¿Me está llamando floja?
—Lo tomaré en cuenta—la sala está en silencio.
Más les vale.
Empiezo a dar la junta con tranquilidad, soy muy consciente de las miradas que recibo del nuevo socio de Elliot, pero lo ignoro y continuo con la junta de manera tranquila. Estos idiotas se me han intentado subir más de lo que deberían y como buena dama los he dejado en el piso con dolores de cabeza.
No por nada soy la hija de mi padre.
Al terminar la junta todos se retiran y cierran la puerta, dejo salir el aire de mis pulmones.
—¿Se le perdió algo?—pregunto antes de irme.
El socio de mi hermano sonríe y camina en dirección a la puerta, cierra con seguro y se regresa en un caminar demasiado sensual a mí, estoy por impedir que se acerque cuando acelera su paso y se pone detrás de mí, sus manos caen a mis hombros y empieza un masaje suave.
No me toma mucho relajarme entre sus manos y recargar mi cabeza en la silla, cierro los ojos y permitir el toque de seda que me da.
—Te gusta, ¿No es así?—asiento con mis ojos cerrados.
¡Dios!
Hacía tanto tiempo que no me hacían lo que él me está haciendo.
—Lástima que sólo será en este momento—no me importa, sólo quiero que siga—. Ya probaste lo dulce, ahora lo amargo—no le entiendo hasta que deja de hacer lo que me estaba relajando—. No me hagas perder el tiempo con tus juegos, que mi dinero y tiempo valen lo mismo para mí y mientras tú llegas tarde yo pierdo miles de millones, así que para la otra que llegues tarde ni te escucharé, me voy a levantar y a retirarme junto con la inversión que pactamos tu hermano y yo.
Se aleja de mí, abre la puerta, sale de la sala de junta. Me quedo como idiota mirando a dónde él se fue. ¡Joder!
Estuve a punto de ronronear como gato bajo su tacto y así como me hizo subir me estrelló en el parabrisas de un auto.
Demonios.
Me levanto tratando de recobrar mi sentido común y de acomodar mi cerebro, salgo para no ver a nadie en el pasillo. Decido ir a mi oficina por un trago y después para ir a maltratar al idiota de Elliot, la empresa está a flote por mí, no por él. La empresa se hubiera ido a la mierda sí él se hacia cargo de todo el imperio que mi padre tenía. Digo tenía porque falleció hace unos años.
Elliot, es mi medio hermano, cuando mi padre se separó de mi madre y se junto con la madre de Elliot, que murió al dar a luz. Tengo un hermano más grande que yo, ese si es mi hermano. No se quiso quedar con la empresa porque él salió a mi madre, ama la naturaleza y la vida, se graduó en fotografía y el día de hoy está en la India haciendo no sé que, pero es de su carrera.
Por mi parte me gradué en mercados internacionales, y ayudaba a mi padre en la empresa hasta que falleció en el accidente de auto. Nos dejó la empresa a los tres, pero, Arthur me dejó la parte que le tocaba a él de la empresa, así que yo soy la presidenta y Eliot el vicepresidente.
Entro en mi oficina y me dejó caer en el sillón que tengo en ella. Dios. Necesito un cambio en mi vida. Suspiro frustrada, hace mucho que necesito un cambio, algo que me quite la tención de todo el día.
Tal vez una pareja, pero no hay nadie que me llame la atención en mi círculo social, hay mucho idiota para un rato, pero no para algo serio.
—¿Tan mal te fue?—pregunta al entrar.
—Necesito un trago—hace una mueca—¿Qué?
—Lo que necesitas es una buena...
—Ni de chiste.
—Vamos, sólo es para ver qué onda.
—Que tu curiosidad s****l te haga ir a ese club no significa que me llame a mí también.
—No seas amargada—se queja sentándose frente a mí—. Vamos, no pierdes nada.
—Me sigo preguntando cómo es que te dejan entrar—se encoje de hombros—¿Alexa?
—James es el dueño—dice en un murmullos.
—¿Tu primo?
—Sí, el guardia ya me conoce, y mientras yo no diga nada, él no le dice a mis padres de mis prácticas sexuales.
Ruedo los ojos.
James es una tapadera de lo peor, pero que puedo decirle a Alexa, ella es peor que yo en la parte s****l, le he conocido como cinco o seis Amos en lo que llevamos de ser amigas. Que es casi toda la vida. Creo que empezó a los quince con el mundo sadomasoquista y de ahí a la fecha. Que son diez años.
Nos separamos en la universidad por las carreras, pero manteníamos comunicación, ella estudio contaduría y computación para ser secretaria, su sueño era conseguir un jefe de la edad o unos años mayor, abrirle las piernas casi todos los días y con suerte casarse con él, pero eso no paso, los jefes que la contestaron eran mayores que ella, y la mayoría si quería tener sexo con ella pero... Alexa no le abre las piernas a quien sea, así que terminó trabajando para mí, lleva dos años trabajando como mi secretaria y no se va porque su paga es buena como el de la mayoría de los empleados que están en la empresa.
—Te dejo, porque voy a matar a Elliot.
—¿Por?
—Sólo tomo otro socio sin decirme nada—niega y deja que salga de la oficina para ir a matar a mi medio hermano.
Me levanto y voy a la oficina del tarado que me llama hermana como si lo quisiera demasiado.
Abro la puerta de su oficina para ver a su secretaria sentada en sus piernas.
—En hora de trabajo no se puede coger—gruño.
La rubia se baja de sus piernas y camina a mi dirección para salir por la puerta, parece que apenas iban a empezar.
—¿Qué te pareció Samuel?—dice cuando la rubia cierra la puerta.
—¡No debes aceptar socios sin consultarme antes!—le grito con enfado.
—Esa es tú definición para me encanto—se burla el hijo de perra.
—Es en serio Elliot, deja de aceptar socios a lo pendejo—rueda los ojos—. No porque le veas los ceros en el banco significa que tienes que aceptarlos.
—Hermanita—sabe que detesto que me diga así—, no importa los ceros sino el que sean buenos para la empresa.
—Es mi...
—Nuestra, que no se te olvide que tú manejas dos partes porque Arthur te dio su parte—eso si lo recuerda el idiota—. Así que cierras la boca y vete por donde viniste que no cambiaré a ninguno de los socios y te diré que Samuel no es el último socio. Hay uno más que estoy persiguiendo para deshacerme de los que mi padre tenía.
A esos pendejos los dome, pero este idiota me está metiendo a unos más jóvenes y con más sed de éxito y tiburones a ser socios de mi empresa.
Bufo y salgo de su oficina, azotó la puerta al hacerlo, la rubia sonríe, sabe perfectamente lo que me dijo el idiota de Elliot me dijo.
Puedo con perras más grandes.
Pero con esa no ya que es la querida de Elliot y es intocable.
(_+_)
Salgo de la oficina para irme a casa, ya es tarde, son como las doce y todavía no salía de trabajar, mi chófer me hace una cara de cuento por la hora que es. Este hombre a crecido conmigo, ha estado en cada etapa de mi vida y se lo agradezco bastante.
Subo al auto y me lleva a mi casa para poder descansar al fin, y repetir el día mañana.
—Debería intentar salir con alguien—comenta de buena manera.
—No lo sé, Robert. A veces creo que yo no tendré la suerte de mamá para las parejas.
Casarse tres veces me dice mucho.
Bueno, eso y ponerle los cuernos a mi padre más veces de las que se atreve a admitir, lo bueno de esto, es que ella falleció con su tercer marido desde antes de que mi padre lo hiciera.
Creo que ella va a cumplir ocho años de muerta y mi padre solo tres.
Mmm... Cinco años más.
—Algún día lo encontrará, señorita.
—No lo creo, Robert.
No me dice más.
Robert al igual que mi nana, desean que encuentre alguien que me ame y que yo lo ame a él, de una manera incondicional así como mi padre amo a mi madre, papá le perdono muchas infidelidades a mamá, yo no lo haría, ni de juego.
Pero mi padre amo a mi madre como a ninguna otra y eso se lo reconozco a mi papá.
Estaciona en el lugar de siempre, esta vez no espero a que me abra la puerta, vengo muy cansada y la verdad no espero que él me entienda.
Entro en la casa y suspiró al ver lo vacía que se ve, subo las escaleras, me interno en mi habitación para encontrar la cama y dormirme hasta que todo mi cuerpo se relaje.
Cierro los ojos y adiós al mundo que me tenía despierta. Adiós.
Esto es solo el inicio, así que no se molesten si es Relax.