Capitulo 4

1609 Words
PASADO – ¿A ti quien te dijo que un Bernabéu puede tener sentimientos? –lagrimas bajan por las mejillas de un pequeño niño de solo diez años. –En esta familia no esta permitido sentir amor, eso es debilidad, eso no es mas que una daga en el pecho, no es mas que una jodida soga en el cuello, así que déjate de estupideces y límpiate esas lágrimas, ahora mismo... –detiene el sollozo, detiene las lágrimas, detiene el dolor en su corazón. –Eres mi único hijo varón útil y con eso, necesito que te enfoques en lo que de verdad importa, el apellido Bernabéu, ¿Esta bien? –el niño asiente. – ¿¡Esta bien!? –Sí, padre... –Bien, ahora márchate a tus ocupaciones… Y de inmediato el pequeño sale del despacho de su padre, se dirige por todo el largo pasillo, deteniéndose al final de este, observando por encima de su hombro esa enorme puerta y volviendo la mirada al frente se dirige a su habitación, porque en este momento él no quiere ocuparse de sus obligaciones, en este momento el solo quiere alejarse un poco de todo eso. Al subir las escaleras, toma el lado contrario a su habitación e ingresa a una donde poco puede estar y sin embargo lo hace. Ingresa, cierra la puerta detrás de él y en pasos lentos se va acercando a la ventana colocándose junto a la persona que duerme aquí, estira su brazo, toma su mano y le da un ligero apretón. En silencio observan las afueras de la casa, esta nevando, todo se va tornando blanco y melancólico. Al voltear y observar a la persona junto a él, nota que tiene una corta sonrisa en sus labios y entrecierra sus ojos, confundido, sintiéndose muy confundido. – ¿Por qué sonríes? No deberías –comenta. –Deberías estar triste por tu condición y no sonreír de ese modo. – ¿Por qué no puedo sonreír viendo la nieve caer? –esta persona voltea a verlo. – ¿No crees que esto es bonito? –vuelve la mirada al frente. –Ridey, no permitas que papá te lastime y quiera hacer de ti, una persona infeliz –ambos vuelven a verse. –Me dijo que yo era su único hijo útil, ¿Y que hay de ti? Tú también eres importante y útil, ¿No? –No creo que una persona como yo que ahora depende de una silla de ruedas pueda ser tan útil como tú, hermano. –Mamá nunca debió irse –comenta un pequeño Ridey fijando la mirada a las afueras de la mansión. –Mamá nunca debió permanecer aquí, Ridey... –y en silencio ambos continúan observando la nevada. ... Mientras comemos un poco de tiramisú y observamos las gotas de lluvia que quedaron en el vidrio de la puerta corrediza, esbozo una media sonrisa y volteo a verlo. –Me encanta el tiramisú de esta pastelería, ¿Cómo es que…? –Ridey voltea a verme, me mira fijo, –Ah claro, olvide que me tenias el ojo puesto... –me guiña y eso me sonroja. –En muchas ocasiones siempre me decían que te encontrabas allí, leyendo un libro, comiendo de este postre e incluso llorando –lo señalo con la pequeña cucharilla en mi mano. –En mi defensa, el libro era muy bueno y eso logra que incluso llore con los personajes –ríe bajito y asiente. – ¿Cómo estaba tu vida en Austria? –suspira. –Digamos que bien, aunque para ser honesto, no me gusta ir ni siquiera de visita. – ¿Y porque fuiste? –termina su porción, se coloca de pie y se acerca para tomar asiento en el sofá, me uno a él, impulsándome y tomando asiento a su lado. –Madelia, debes saber muchas cosas de mí, lo menos que quiero es secretos entre nosotros dos, y una de las cosas que debes estar al tanto, es que no tengo buena relación con mi padre –alzo mis cejas en sorpresa. –Tengo un hermano, dos años menor que yo y tengo un pasado tan jodido que, a veces me cuesta hablarlo –estiro mis brazos, para así tomar sus manos. –No exagero cuando te digo que solo tengo oscuridad en mi vida. –Puedes tomarte el tiempo que desees cuando necesites hablar conmigo de tus cosas –asiente. –Yo, solo quiero saber quién es realmente Ridey Bernabéu. – ¿Prometes no salir corriendo? –esbozo una corta sonrisa, asiento. –Lo prometo –en un impulso me acerco a él y lo rodeo en un abrazo, que él recibe y me rodea por la cintura. –No te mentí cuando te dije que tú también me gustas y que, eso conlleva a que me intereses tu y todo tu alrededor –me alejo y nos quedamos viendo fijo. –Tengamos una cita –vuelvo a mi lugar, sonrió amplio. –Sí, tengamos nuestra primera cita oficial, yo elijo el lugar, al menos soy bueno en eso –se encoge de hombros. – ¿Qué te parece? –Me parece que... –asiento sonriente. –Es perfecta esa idea. – ¡Bien! –se coloca de pie. –El sábado por la noche paso por ti, sé que los domingos normalmente no trabajas tampoco así que... –me coloco de pie y me acerco a él. –Ponte aún más preciosa de lo que eres para la ocasión. –Lo haré... –nos vemos fijo, pero tan fijo, que siento que somos imanes, que nos acercamos cada vez mas el uno al otro, tanto que puedo sentir su aliento dulce en mi nariz, tanto que podríamos en este momento besarnos... –Ridey… –Madelia... –trago duro, me alzo de puntillas, pero... suena el timbre y la voz de mi hermano llamándome. – ¡Maldición! – ¡Pajarito! ¡Soy yo! –me alejo de Ridey. – ¡Uno de tus hermanos que más amas en el mundo! – ¡Ya voy! –observo a Ridey, este frunce el ceño, pero luego sonríe. –Lo siento, no lo esperaba –niega, yo paso a su lado. Camino hasta la puerta y al abrirla sonrió al ver a mi hermano, este se abalanza y me rodea en un fuerte abrazo. – ¡Lo admito! ¡No puedo vivir sin ti! –sonrió ante esto. – ¿Tú me extrañas? –se aleja, pero antes de que pueda responder, mi hermano visualiza a Ridey y alza sus cejas. –Ok, creo que llegue en mal momento. –No, tranquilo yo ya me marchaba –Ridey se acerca. –Un gusto, Marcelo. –Un gusto... –Ridey pasa a su lado, se despida de mi alzando su mano y al cerrar la puerta, mi hermano me observa. –Ok, ¿Cómo sabe mi nombre? –chiteo y niego, le pido a mi hermano tomar asiento. _ Mi hermano desde que llego no ha parado de preguntarme cosas de Ridey, y cuando supo quien era en realidad, no pudo evitar demostrar sorpresa. Entre mi hermano y yo no hay secretos, siempre nos contamos nuestras cosas y claro que le había contado acerca de mi gusto por Ridey, también de que estaba molesta por que se había marchado sin decir nada y bueno, ahora esta al tanto de que se encuentra en Londres por mí. –Es muy opuesto a lo que era el idiota de tu ex, que mira que me ahorro el momento amargo si menciono su nombre –me carcajeo y mi hermano come un poco del postre que había quedado. – ¿Te gusta mucho? –sonrió y asiento. –Se nota. – ¿Mucho? –Demasiado diría yo –me dejo caer en el sofá y suspiro. –Solo espero que, en esta ocasión, no sea un idiota y no te deje con más preguntas que respuestas, ¿Vale? –Sí, vale... –sonrió. –Me pidió una primera cita para este sábado. – ¿Iras? –asiento. –Tengo el cumpleaños de una compañera, pero, ya veré como me organizo –mi hermano asiente. –Bien Madelia, solo procura usar condones. – ¡MARCELO! – ¡¿Qué?! Ambos son adultos y podrían incluso toquetearse en el coche de él... –le miro fijo. – ¡Oh mierda! – ¡¿Qué?! – ¡¡Ya se toquetearon!! – ¡Claro que no, idiota! –nos quedamos en silencio para luego terminar riendo a carcajadas. – ¡Oh Dios! – ¡Eres una cerda! –Oiñ... –Marcelo se carcajea y toma mis pies para hacerme cosquillas, comenzamos a forcejear. – ¡Para! ¡Idiota para! –se detiene y me observa. – ¿No crees que vamos muy apurados? – ¿Qué? ¡Por Dios Madelia! Avanzaran donde dejaron todo, comenzaran hacer lo que ambos quisieron pero que por cosas que ocurrieron no hicieron, así que no veas nada apresurado, ¿Vale? –asiento. –Me dijo que nuestra historia comenzó cuando nos conocimos la primera vez –suspiro. –Es algo tosco, pero, hace un rato era el hombre más dulce del mundo –mi hermano sonríe. –Él te gusta, tú le gustas, solo no quiero que te lastime, ¿Bien? –Bien –sonríe y saca su móvil. –Llamemos a mamá, así hablamos un rato con ella, ¿Te parece? –Vale, me parece. Y mi hermano inmediatamente marca a una videollamada con mamá y comenzamos a conversar con ella en cuanto responde la llamada, eso sí, obviando el tema de siempre, Gina.
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