Solo podía ver la espada de Andrea, escuchaba su respiración, estábamos compartiendo la misma cama. ¿Podía ser posible que no pasara nada? — ¿Andrea ? ¿Te has dormido? — ella movió su hombro fingiendo estarlo. Me acerqué a ella poniendo mi rostro en su cuello, ella estaba acostada de lado. — Se que estás despierta. ¿Como lo llevas? Podía ver sus ojos apretados. Seguía insistiendo en hacerse la dormida. — Déjame, ya me estaba durmiendo. — se quejó, abriendo los ojos. — ¿Puedo darte un beso de buenas noches? — No. — Dijo cortante. — Solo será un beso corto, algo rápido sobre tus labios. Ni lo vas a sentir. — ¿Luego me dejarás dormir ? Mañana tenemos que madrugar, son casi la una de la madrugada. — Si, después si quieres podrás dormir. — Bien, pero sólo un beso pequeño y cort

