Capítulo IV Como habían planeado, llegaron al “Jana Pawla II Airport KraKow-Balice”, el aeropuerto de Cracovia en el autobús, estuvieron allí un tiempo, debían comprobar que nadie, nadie les hubiera seguido. Observaron a los múltiples pasajeros que iban y venían, cada uno a tomar su vuelo o a coger transporte para acercarse a la ciudad, pero nadie se quedó por allí, solo los empleados de los distintos departamentos. Dos camareros que estaban en la barra de la cafetería, charlaban tranquilamente, mientras no tenían clientes, un señor en el puesto de periódicos y regalos, donde se acercó Marta, para comprar una postal, costumbre que tenía desde hacía muchísimo tiempo, en ella ponía las fechas del viaje, y el nombre del hotel donde nos alojábamos y decía que así cuando fuera viejecita, rec

