(Narra Alondra) Estaba experimentando el dolor más fuerte que había sentido, el experto ya llevaba dos horas eliminando la tinta de mi marca, yo solo veía humo al quemarse la tinta con el láser y mi piel estaba completamente irritada, pero de verdad no estaba quedando algún rastro de color. ¡Había quedado tan precioso! Me sujetaba con fuerza de la camilla para seguir aguantando aquella tortura, pero había algo más grande en mi vida; habían surgido mis esperanzas, ya no consideraba tan terrible mi pasado, ahora lo veía como experiencias que me habían servido para modelar mi carácter. Me considero una mujer qué a pesar de los fracasos pude aprender de ellos y cada obstáculo que se me presenté encontraré la forma para vencerlo sin importar lo difícil que pueda ser. Bueno, la verdad en e

