Eliot llevó a Alizeé a un hotel de lujo y elegante, habían tardado un poco más de una hora en llegar, pero el clima iba mal y estaba lloviendo tan fuerte que solo pudieron llegar directo al hotel en el auto. –Odio la lluvia –bufó Eliot cuando llegaron, al menos estaban secos. –Que mala suerte –dijo Alizeé. –No te lo tomes personal –comentó Eliot –. El clima es impredecible, seguro en minutos sale un sol radiante. –¿En serio? –Que no has escuchado que siempre debes llevar una sombrilla y gafas de sol aquí, pues aplicalo. En realidad, Alizeé nunca había escuchado eso porque las personas que conocía que habían ido a París, solo mencionaban las cosas que habían comprado y los lugares que habían visitado, además ella había visto muchas películas sobre París y lo hermoso que era, pero

