–¿Alguna vez te sientes solo? –le preguntó Eliot a Steward. –Tengo a mi familia y el trabajo –contestó Steward –. Es difícil sentirse solo así, aunque mamá me lo recuerde a cada cinco segundos y me diga que busque una novia. –¿No le has dicho? –¿Qué cosa? –dudó Steward. –Que no te gustan las chicas. Steward levantó la mirada hacía su hermano, sintió un escalofrío en su columna, si Eliot lo sabía probablemente alguien más lo sabía, seguramente lo había dicho por ahí, Eliot no podía ocultar secretos o mentir, era un defecto en ese mundo y por eso lo necesitaba a su lado, en cualquier caso, si alguien le preguntará negaría todo. –Me gustan las chicas, solo que estoy demasiado ocupado y no tengo tiempo para una relación ahora. Eliot levantó la mirada hacía la ventana, ya estaba os

