De regreso a casa se desviaron a una heladería, el pobre Evan no tardó nada en que Alizeé le cobrará venganza sobre la jugada que le había hecho apenas hace un rato en el cementerio cuando encontró a una de sus compañeras del instituto donde estudiaba trabajando en la heladería. –Hola Evan –le sonrió la chica, era delgada, cabello castaño y ojos claros, tenía una amable sonrisa que hizo que el rubio titubeara, tenía pensado en ignorar que estaba ahí para no darle señales a su tía y hermana de que le gustaba esa chica, pero sus nervios lo traicionaron. –Hola… Marion. –¿La conoces? –preguntó Alizeé con una enorme sonrisa, ella captó los gestos de su hermano enseguida –. Es tu amiga. Las mejillas de Evan se pusieron coloradas y fue la chica quien intervino, al parecer era ajena a lo q

