Me miró fijamente y tomé algo de aire. De pronto sentía la garganta cerrada. - ¿Cómo puedes pensar siquiera por un momento que yo me negaría a hacer algo por Milena? - dije lentamente - Si ella necesita un riñón, se lo daría; un pulmón, mi mano, mis ojos… Si necesita un vientre para tener al fin a su tan ansiado hijo, yo se lo daré - sentí que mis ojos se humedecían y mi corazón latía muy rápido - Tú no me conoces, no sabes nada de mí, ni de mi amistad con Milena… No tengo nada que pensar, Fernando. Nada en lo absoluto - - Lo sé… Lo sé… Tal vez no te conozco demasiado, pero sí sabía que aceptarías. Sé que amas a Milena como una hermana y harías lo que fuera por ella. No se necesita ser muy observador para notarlo. Pero… solo sentí la necesidad de decírtelo, aunque no me prestes atenció

