Un grito. Un grito retumbó por el laberinto, pero no fue mío sino de ella. Se encontraba frente a mí. Su cabello rubio caía sobre su cara y su camisón blanco estaba manchado de barro y sangre; jamás en mi vida había visto algo tan horripilante que no pude evitar tomar toda la fuerza de mi cuerpo y salir corriendo. Ella extendió su mano tratando de alcanzarme y de su boca salió la misma palabra. «Violet» No sabía si ella era un espectro o un alma en pena; sin embargo, sabía que ella quería solo una cosa. A mí. La falda de mi vestido se atoró entre en medio de las ramas, ella venía detrás de mí así que tiré con fuerza desgarrando la tela. Corrí nuevamente; sin embargo, alguien me había atrapado. Ella logró alcanzarme. —Pero qué tenemos aquí. —Abrí los ojos sorprendida ante la voz que

