1

1683 Words
 Cuando era una niña y los primeros rayos del crepúsculo acariciaban el césped, me indicaba que era momento de volver a casa. Mi padre siempre me dijo: cuando el sol se ponga debes regresar. Sin saber la razón siempre obedecí, nunca entendí porque mi padre me mantenía alejada de la penumbra de la noche, hasta que un día me armé de valor y decidí saciar mi curiosidad. —¿Por qué no puedo salir? —Mis padres me miraron atentos, buscando una respuesta adecuada. —Cuando el mundo fue creado en el jardín del Edén habitaban seres benévolos que servían al creador — explicó. —Sin embargo, hubo uno que condujo a Eva hacia el pecado provocando su exilio y el de su compañero. Aquél que fue el causante del destierro de Adán y Eva, habita entre los hombres junto a sus hijos, demonios que buscan almas puras para corromperlas. A pesar de su explicación no entendía porque mi padre y mi madre me mantenían alejada del exterior, estaba segura que yo podía cuidarme sola; sin embargo, no lo comprendí hasta aquella noche. Recuerdo que era una fría mañana de otoño cuando los aldeanos del pueblo se reunieron en la plaza del pueblo. Habían encontrado el cuerpo de una mujer con la garganta desgarrada y conforme pasaban los días, más y más cuerpos eran encontrados de igual manera. Sin ninguna gota de sangre. Pasaron los meses y más cuerpos de mujeres jóvenes siguieron apareciendo. El miedo entre los aldeanos creció cada vez más. «¿Qué clase de monstruo haría tal atrocidad?» Convencida de que esas muertes no podían ser obra de un ser humano, me comencé a interesar en la temática sobrenatural, recuerdo que mi padre llenó su estudio de estantes de madera en los cuales descansaban las obras de Shakespeare, Oscar Wilde, Jane Austen y Arthur Connan Doyle, entre otros de los nombres que han dado luz a la insípida realidad con sus exquisitas historias, pero ninguno de ellos logró saciar mi curiosidad, hasta que de entre uno de los estantes un título llamó mi atención: Drácula de Bram Stoker. Una historia que logró atraparme con tan solo la primera frase, la descripción del personaje amo de la oscuridad que saciaba su sed con sangre humana me resultaba fascinante. Sin embargo, las tragedias que albergaban Winterville ¿podrían ser obra de un vampiro? Desde que me adentré en el extenso y magnífico mundo sobrenatural, el sueño de investigar más acerca de los vampiros se instaló en mi pecho y conforme pasaba el tiempo ese sueño pasó a convertirse en mi más grande anhelo. Ese deseo se hacía cada vez más grande prendándose cada día más en lo profundo de mi ser y con cada línea que leía de una nueva obra, ese deseo se fortalecía haciéndome desear conocer cada vez más. Las masacres en el pueblo cesaron y a pesar de la extraña tranquilidad que albergaba el pueblo, antes de que el sol se pusiera, todos los aldeanos ya se encontraban dentro de sus casas. Ellos aprendieron a vivir con miedo, era la única forma que conocían y al igual que los demás yo tuve conformarme con esa atípica forma de vida, sin tener seguridad de la existencia de los seres que protagonizaban las historias que tanto leía. [...] Winterville, 1890. Doce años después. —Buenos días Violet —saludó la señora O'Connor, una mujer de mediana edad y rizos rubios que atendía la panadería. —Buen día —correspondí al saludo para después seguir con mi camino. Era un día de otoño en dónde la plaza del pueblo estaba repleta de gente, puesto a que se acercaba La Cosecha, una vieja costumbre entre los habitantes de Winterville para celebrar otro año sin plagas y de buena siembra. Un festival algo tedioso y cansado para mí gusto, pero mi padre al ser uno de los tantos comerciantes del lugar, era esencial que la familia Aldrich asistiera a esa reunión. —Violet que sorpresa encontrarte aquí, querida —la chillona voz de la señora Parker me detuvo. Ella era la esposa del alcalde del pueblo, esa era una de las razones por las cuales que ella y sus hijas eran tan arrogantes, criaturas carentes de amabilidad. —Es un gusto verla señora Parker —dije por mera cortesía. —Violet ¿a dónde vas? —esta vez fue su hija Mary quien habló, de las dos hijas de la señora Parker creo que Mary es la que mejor me cae.—Esta noche es el festival de la cosecha ¿no deberías elegir un vestido para el baile? —Estaba a punto de responder cuando la señora Parker habló nuevamente. —Escuché que estarán presentes los solteros más importantes del país. —¿Del país? —Repetí —no era consciente de que vendrían personas externas al pueblo —era extraño ya que cada año los únicos asistentes en el festival de la cosecha solían ser los habitantes de Winterville. —¡Oh, santo cielo Violet! —Exclamó la señora Parker dramáticamente. —¿No lo sabías? El año pasado el conde Radclyffe Grey compró las mejores tierras de Winterville y este es el primer año que participa en una de nuestras tradiciones —no podía creer que nuestra tradición haya llamado la atención de la nobleza —es la oportunidad perfecta ¿no te parece? —llamó la señora Parker, estaba tan metida en mis pensamientos que por un momento olvidé que estaba frente a ella. —¿Disculpe? —Ella notó mi distracción y solo se limitó a sonreír. —Te dije que es la oportunidad perfecta para conseguir un esposo —no pude evitar rodar los ojos, ya estaba cansada de ese tema en dónde las mujeres debían estar casadas antes de los treinta. ¡Por Dios, solo tenía veintidós años para quererme unir a un hombre! —No creo que desfilar como terneras en una subasta de ganado sea mi estilo —las hijas de la señora Parker y ella me miraron como si estuviese loca. —Tal vez sea porque no eres la vaca más atractiva —respondió Charlotte la hija menor —solo mírate Violet, asustas a cualquier hombre —las tres mujeres rieron como si el comentario de la menor de las Parker fuera el mejor chiste del mundo. —¡Cielos niñas que cosas dicen! —Dijo la señora Parker entre risas —será mejor que nos vayamos, tenemos mucho que hacer para esta noche. Vi a las tres mujeres perderse entre la multitud, era tan asfixiante vivir en un lugar en donde todos trataban de controlar tu vida sino cumplirás con los estándares comunes de la sociedad. Me limité a ignorar sus comentarios y regresé a casa. [...] El festival de la cosecha se llevaba a cabo en la plaza del pueblo, seguido de un baile en la casa de la familia Parker, una de las razones por las que odiaba el festival era porque tendría que soportar el parloteo de las mujeres del pueblo. Sus críticas y comentarios superficiales no eran de mi agrado porque a pesar de que mi cabello fuese castaño con destellos rojizos y mis ojos eran del típico color café oscuro con tonalidades negras; en este pueblo olvidado por Dios la belleza común como la mía no solía llamar la atención de los hombres del lugar, ellos preferían a las rubias de tez blanca y ojos del color de las esmeraldas como Mary. Que prejuicioso podía llegar a ser el ser humano en cuanto a belleza; tienen en un pedestal a la apariencia exterior cuando es el intelecto y la razón los pueden ser mucho más atractivos a los ojos correctos. La música comenzó a sonar dando inicio al primer baile. Inmediatamente todas las parejas se posicionaron para iniciar una danza divertida y llena de júbilo. No pude evitar aplaudir y sonreír al ver a todos bailar, me gustaría experimentar aquella alegría de moverme al ritmo de cada nota musical, pero para mí desgracia no sabía hacerlo así que solo me bastaba con solo mirar. —¿No deberías estar bailando? —preguntó mi hermana Luciane. —Sabes que tengo dos pies izquierdos —bromeé sin dejar de mirar a las parejas bailar. —En eso tienes razón —ambas reímos. Seguimos mirando el baile cuando nos percatamos como nuestro segundo hermano mayor había sido rechazado por Mary Parker —parece que no ha sido la noche de Richard ¿cierto? —Sentí un poco de pena por mi hermano ya que él había estado enamorado de Mary desde que eran niños —apenas ha iniciado el baile y ya he visto a varios chicos siendo rechazados, seguramente tratan de llamar la atención de la nobleza. —¿Te refieres al conde? ¿qué tiene de interesante un hombre viejo y arrugado? —si más no recuerdo, el conde Radclyffe Grey debía estar cerca de los cincuenta. —No puedo creer que siempre seas la última en enterarte de todo Violet —se mofó Luciane. —¿Qué quieres decir? —Por razones políticas, el conde Radclyffe Grey no pudo venir. Pero ha enviado a su hijo, Lord Sebastian —mi hermana tenía razón, siempre era la última en enterarme de todo. —Maldito noble extranjero —siseó Richard molesto por su reciente rechazo —no puedo creer que todas las mujeres del pueblo estén babeando por él ¿qué tiene ese conde que no tenga yo? —Poder —inició Luciane. —Dinero —seguí. —Un castillo. —Es m*****o de la nobleza. —Sí ya entendí —el pobre Richard estaba más que molesto. —Y bien hermanito dinos quién es ese conde que te ha robado la atención de Mary Parker —Richard bufó y señaló al fondo del salón donde un hombre alto y de cabello azabache charlaba con el padre de Mary. No podía ver su rostro debido a que se encontraba de espaldas, pero cuando dio la vuelta mi corazón se paralizó al ver sus hermosos ojos del color del cielo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD