Ilenia Cuándo subí las escaleras de la enorme villa me sentí extraña, no me siento en casa más bien siento cómo si este no fuera mi lugar. No niego que la villa es hermosa y enorme pero siento un sensación de soledad. Me quedé parada sin saber a donde dirigirme cuando de la habitación de el fondo salieron las tres mucamas qué arreglaban mis cosas. —Señora Mayer, todo está listo para usted, cualquier cosa avísenos porfavor. —Muchas gracias y porfavor disculpen las molestias de hacerlas trabajar a esta hora, de verdad no quería molestar. Ilenia se inclino para mostrar sus disculpas. Las mucamas se quedaron sorprendidas, era la primera vez que una mujer tan distinguida y de clase alta les hablaba con tanto respeto. —Señora no es ninguna molestia, por favor descanse bien esta noche.

