Al llegar al auditorio Frida comenzó a tomar fotografías, para que quedara evidenciado el estado del lugar y a la hora de la revisión no hubiera dudas de como se encontraba. El señor Wilkins anotaba los detalles más notorios. —¡Pero miren que encontré aquí! Nos volvemos a ver niña. El señor Sosa estaba en lugar con una sonrisa maliciosa. —Señor Sosa, ¿qué lo trae por aquí? Los trabajos de remodelación comienzan la semana próxima. —No vengo a verlo a usted señor Wilkins, vengo a ver a la bella niña. —Estamos trabajando, así que por favor no nos quite el tiempo. —En realidad vengo a ofrecerle mi ayuda. —No necesito su ayuda.—Molesta por la actitud del hombre, Frida le dijo en tono de voz un poco más elevado que el usual. —¿De verdad? Yo pienso que sí. Me enteré que los permis

