Javier se sentó en la silla que se encontraba a lado de la cama, veía a su esposa con ojos de amor y una sonrisa llena de felicidad. No podía creer que sería papá con la mujer que había amado por años pensaba que la vida sería perfecta a partir de esos momentos. Ilenia despertó poco después, se sentía mareada y un poco confundida no sabía donde estaba ni que hacía ahí, pero el olor a desinfectante del hospital le dio un sobresalto y se sentó en la cama a toda prisa. —¿Donde estoy? —Tranquila cariño, estoy aquí contigo. —¿Qué pasó? ¿Qué hago aquí? —¡Amor! ¿Te has sentido mal últimamente? Tuviste un desmayo cuando salían del edificio y Guillermo te trajo al hospital. —Si, pero durante estos días hemos tenido mucho trabajo no he descansado bien, solo es agotamiento no te preocupes. Il

