El día transcurrió y dieron las seis de la tarde. El sol empezaba a ponerse y Samuel no pudo evitar enfrentarse al abuelo. Salió de la oficina y se dirigió a su automóvil subió y salió directo a la mansión Mayer. Llegando ahí suspiró y se quedo inmóvil frente a la entrada por unos minutos, no sabía que decirle al abuelo y mucho menos sabía como lo tomaría él. Después de un largo tiempo decidió entrar. El abuelo está sentado en un sofá leyendo un libro. —¡Hola abuelo! ¿Cómo estás? Will levantó la mirada y observó su alrededor. —¿Donde está Ilenia? —Como estas abuelo. No puedes responder primero eso, antes de preguntar por mi esposa. Will volteo los ojos pensando que su nieto era un idiota. Ahora si decía que era su esposa. —Estoy muy bien, ya no hay riesgo de nada, la operac

