—Maldición— susurro Mateo volteo a todos lados, no había remedio tenía que deshacerse de ellos. —Espera...— escucho la voz de uno de ellos, le era difícil identificarlos. —¿Qué? Ya la tenemos está de ese lado. —No, acabo de escuchar por este lado un ruido. —¿Seguro? —¿Pues cuantas chicas en el bosque puede haber? Su respiración se calmó, cuando vio que se daban vuelta para el lado contrario, se quitó el sudor de su frente y los latidos de su corazón se fueron calmando "¿Por qué me preocupo por ellas?" Esa pregunta retumbo en su cabeza como un martilleo constante que no lo dejaba tranquilo. —Son pura distracción a una la expulsan la otra...— bufo mientras caminaba a donde estaba la diosa de ojos morados —Se pone a rescatar gente y a las dos...— suspiro al verla tan vulnerable —No pue

