Capítulo 6

4982 Words
—Llego...— intentó explicar Chole, pero su voz se cortaba por la risa —No sé...— volvió a reír —Llego y quería conocer el norte de liceo y se lo estaba mostrando cuando...— apretó sus labios —Es muy divertido este chico— sonrió ampliamente. —Sólo conocía este lugar, cuando estas extrañas chicas comenzaron a torturarme. Volteo a verlo la diosa y se acercó —¿Por qué cierras los ojos? —Para no verte... A ninguna. Chole no aguantó más y comenzó a reír en el piso —¿Por qué no quieres verme? — con sus dedos intentó abrir uno de sus ojos Alida. —Déjame— la miro de pies a cabeza cuando se apartó y vio que estaba escurriendo, se abrazaba para intentar darse calor, torció los ojos y se quitó una parte de su ropa, se la arrojo —Cúbrete— desvío la mirada mientras se veía un sonrojo. —¿Con esto? — tomó la prenda y comenzó a examinarla —Esta horrible. —Pero dejarás de tener frío— se volteó hacia la ninfa de piel verde —Gracias por mostrarme el lugar... Este... Adiós— se dio media vuelta y se echó a correr mientras se escuchaban las risas de todas. —Eso fue raro— se puso de pie Chole —¡Adiós! — le grito mientras se despedía con la mano —¿Creen que me oyera? — —Que importa— Alida se colocó el extraño abrigo y comenzó a descender —Esto pesa mucho— se intentó elevar, pero cayó al piso. —Eres ligera como una pluma— sonrió Delia mientras la levantaba. —¿Y qué hacían con él? — les recrimino —Se supone que son mis amigas, les dije que lo odiaba. —Tampoco le puedo prohibir entrar sólo porque no te agrada, además— volteo hacia el camino que tomó el chico —Es gracioso a mí me cayó bien. —Para ser mi mejor amiga a veces haces un pésimo trabajo Chole— se volteó al lago y se asomó para ver su reflejo —Que horror de tela— se movió de izquierda derecha —Me veo terrible al menos deje de tener frío— abrazo su cuerpo y volteo a verlas cuando las escucho reír —¿Qué? —Creo...— se acercó Delia —Que le gustas al mortal. Volteo a verlas —Yo digo que sólo lo ponen nerviosas las mujeres— levanto sus hombros Chole. —No sé, si actuó extraño— añadió Alseide mientras se sentaba en una roca —Se molesto cuando sin querer mencione lo que nos contaste, ya sabes lo de que lo odiabas. —¿Se molesto? — se acercó Alida —¿Por qué? —Es por eso que digo que le gustas— le guiñó un ojo la titán. —Pero me tiró al lago. —Yo creo que es un mal héroe a mí me piso— le enseño su pie Chole. —¿Eso te hizo? —Pego con mi raíz, lo hice caer, fue divertido— sonrió. —Ahora lo odiare el doble por lastimarte sólo yo puedo maltratarte— hizo un puchero. —Vamos Alida te estas perdiendo en pequeñeces, le pregunte si le gustabas— —¿Y qué dijo Delia? —Se puso nervioso, juro que no, pero empezó a decir que habían trabajado en equipo, me sonó que su "Trabajo en equipo"— hizo unas comillas con sus dedos —Le gusto hacerlo contigo "Trabajo en equipo"— repitió más lento esto último antes de guiñarle un ojo —¿Si entiendes? — pregunto al verla confundida. —No— negó con la cabeza —Digo... Sólo hicimos un par de ejercicios juntos. —Pero le gusto compartirlos contigo esa es la prueba de que está enamorado de ti— le sonrió. —¿Enamorado? — sonrió ampliamente y mordió su pulgar —¿Mateo está enamorado de mí? —¿Escuchaste eso? — bajo rápidamente su vestido una chica de cabello n***o que se encontraba recostada en el pasto justo abajo de un frondoso Chole, encima de ella se encontraba un muchacho de cabello n***o corto que besaba su cuello y su cuerpo de forma incontrolada. —No fue nada ¿quién va a estar aquí en el bosque espiándonos? — volvió a levantar su vestido y comenzó a besar su muslo. —¡Deon por favor para! — intentó detenerlo —Te juro que escuche algo. —Nani eres tan hermosa— beso sus labios. —No me escuchas— hizo un puchero. —Es un bosque a mitad de la nada ¿Quién va venir a espiar? — torció sus ojos. —Sólo revisa— señalo el lugar con su dedo índice. Deon no tuvo más opción que parar y revisar, se acercó a los arbustos donde le había indicado la chica en donde escucho el ruido, Alida se tuvo que subir a la copa del Chole para no ser descubierta. —No hay nada, justo como te había dicho— se recostó a su lado —Por fin podemos continuar— llevo su mano a su muslo. —Parece que es lo único que te importa— se apartó la chica y se cruzó de brazos. —¡No! ¿cómo crees? — le sonrió y trato de seguir su camino. —Si tanto me deseas, deberíamos casarnos. —Lo haremos, pero no se cual sea tu prisa, podemos divertirnos hoy y luego otra vez. "¿Qué clase de juego juegan los humanos a solas?" pensó la diosa intrigada por su comportamiento, volvió a bajar hasta los arbustos y contemplo la forma en que la besaba, parecía que estaba a unos segundos de comérsela por completo, escucho un gemido que salió de la boca de la joven mujer "¿Será un nuevo tipo de tortura?" Mordió su pulgar y se aproximó para ver qué era lo que hacían. —¡Oh Deon eso se siente tan bien! — aferró sus manos a la tierra como si quisiera arrancarla. Comenzó a besarla y a subir sus ropas dejando ver sus muslos, mordió su cuello y Deon sintió como lo embargaba una enorme lujuria, se acercó hasta donde estaba su boca y las entrelazaron en un beso fundiéndose en uno sólo, cuando se separaron respiraron agitadamente, les hacía falta el aire. —Te deseo tanto. Ella le sonrió cuando escucho eso —¿Cuánto? — pregunto mientras mojaba sus labios. Jugo con su cabello, dejo pasar cada uno de sus dedos hasta que los enredo y lo atrajo hacia él de forma dominante —¿Tu cuanto crees? — le separó sus piernas dejando ver su rosado y húmedo sexo. —Estoy asustada— se cubrió con sus manos mientras se veía su cara convertida en una roja manzana. Le separó las manos a la fuerza —¿Asustada? — contemplo la delicada entrada a su ser —¿Por qué habrías de estarlo? —Es...— contuvo su respiración, parecía temblar su labio inferior —Mi.…— agachó su cara —Primera vez. Deon le sonrió —Siempre pensé que al trabajar en la taberna... —¡No! — se cruzó de brazos mientras él soltó una carcajada —Yo no soy de esa clase de mujer. —Perdón si te ofendí, pero con este corsé tan ajustado que llevas— comenzó a desatarlo con los dientes. —Para por favor. Intentó detenerlo, pero le tomó unos segundos desatarlo todo y dejarla sin ninguna prenda que la cubriera, la contemplo por unos segundos y comenzó a desvestirse, Alida comenzó a sentir un calor inmenso y pretendía quitárselo echándose aire con sus manos, pero no perdía detalle de lo que veía, jamás había visto a un hombre sin ropa, sintió que su corazón latía rápidamente, trago saliva y cerró los ojos cuando vio que ya no llevaba nada puesto. "¿Será como las mujeres?" se preguntó por un segundo "Nosotras tenemos un prominente pecho" abrió uno de sus ojos y vio su m*****o duro, grande y excitado "¿Qué es eso que tiene? Yo no lo tengo" volteo a verse y se dio cuenta que sus pezones estaban duros y se podían vislumbrar abajo de la ropa "¿Qué me pasa?" Su respiración se agitó y sin perder movimiento de la pareja que estaba viendo intentó imitar sus caricias. Deon le agarro uno de los pechos de Nani mientras mordía y saboreaba el otro, ella sólo soltó un gemido y se estremeció en el pasto. —Por favor...— intentó hablar la chica —Se amable. Él soltó una risa confiada y le sonrió con seguridad mientras besaba su vientre y deslizaba sus labios hasta su vello púbico, separó los labios de su sexo y comenzó a lamerlo con la punta de su lengua. Alida comenzó a estremecerse, se sintió bañada en sudor, volteo a ver sus muslos y los frotó sentía que algo le palpitaba entre las piernas, sentía un calor que no conocía, fue más grande esa sensación cuando por su mente pasó la idea de que fuera ella a la que le hicieran eso. Volvió a lamer su clítoris y apretó uno de sus pezones, Nani contuvo sus alaridos cuando mordió su propio antebrazo para evitar que se escucharan. —¿Te gusta? — le sonrió el muchacho mientras apretaba su clítoris, reviso sus dedos y le mostró el dulce néctar que estaba derramando —Estas muy excitada. Ella se cubrió el rostro con sus manos —No, por favor. —Tu boca dice que no...— volteo a ver su sexo —Pero tu cuerpo...— volvió a lamerlo y sólo vio cómo se estremeció —Dice que sí— metió su lengua dentro de ella y escucho un grito de deleite mientras se apretaba sus pechos. La diosa alzó su falda y metió su mano, se dio cuenta que también estaba mojada y que sus jugos le escurrían por la pierna, las separó para tener un mejor alcance y con las yemas de sus dedos comenzó a tocarse suavemente. Sus respiraciones se entré cortaban, Deon se levantó para verla y paso su lengua por su boca como si estuviera saboreando un manjar, la tomó por las caderas y la volteo dejándola en cuatro patas. Puso sus manos sobre su cintura y en la hendidura de sus nalgas comenzó a frotar su erecto m*****o, le separó las piernas y froto el glande de su pena en su clítoris mientras era bañado por los jugos de su compañera hasta dejarlo completamente empapado, le introdujo uno de sus dedos, Nani sólo pudo poner sus manos en el tronco del Chole, parecía querer arrancarle la corteza. Le agarró las caderas con firmeza atrayéndola hacia él, introdujo la punta de su m*****o y en cuanto entro, repitió lo mismo, pero con mayor fuerza haciendo que su compañera se encorvará hacia el Chole que tenía enfrente, se escuchó un gemido y sus respiraciones entrecortadas. La embistió larga y profundamente, Nani se aferraba más a la tierra o a lo que tuviera cerca. Deon la sujeto por las caderas, empujaba contra ella ferozmente, casi montándola por completo. Alida se estremeció, apretó sus piernas, pero eso sólo la provocaba más, volvió a meter su mano e introdujo uno de sus dedos "¿Será para esto que sirve el hombre?" Se froto de nuevo y agarro su pecho quería ser ella la que se encontraba en esa posición, que llegara alguien y la tomara de esa forma, que le arrancará la ropa mientras la cubría de besos y caricias "¿Qué se sentirá que te introduzcan eso?" Volteo a ver el rostro de Nani, su boca estaba abierta y a pesar de que tenía el cabello sobre su rostro alcanzaba a distinguir sus facciones, mordía sus labios y apretaba con fuerza sus ojos como si no quisiera abrirlos, vio cómo se inclinaba a la tierra y como erguía su espalda. Deon la seguía penetrando la tomo por el cabello y la jalo hacia él dejando expuesto su rostro bañado en sudor y con una expresión llena de excitación, su espalda estaba arqueada y se podían ver sus rosados y erectos pezones. —No te detengas...— imploro Nani su voz se le cortaba mientras que Deon la penetraba más rápido y más fuerte. El choque de sus muslos que pegaban uno contra el otro resonaron por todo el bosque, el muchacho le soltó el cabello, pero sólo para tomar de nuevo sus caderas y embestirla más rápida, sus bocas estaban abiertas como si tuvieran un grito ahogado Deon se desplomó encima de la chica mientras sólo se escuchaba el ruido de sus respiraciones jadeantes. Alida sostuvo su mano sobre su pecho, aún sentía palpitar su sexo "¿Esto es el amor?" Apretó sus labios y se recostó en la hierba mientras intentaba recuperar su postura, se abrazó a sí misma, volteo a donde estaban los mortales. —¿Así de fácil te vas? — vio que Nani le grito a Deon que se acababa de poner de pie y tomaba sus cosas, él ignoro sus palabras mientras se daba media vuelta y se iba. "¿Por qué se fue?" Mordió su pulgar Alida, se movió un poco y rompió la rama del arbusto cuando intentó jalar su vestido, la chica volteo en automático. —¿Hola? ¿Hay alguien aquí? — volteo por los alrededores, pero se paró de golpe y comenzó a vestirse mientras se iba por una vereda, intentó apresurar el paso, pero cayó sobre la tierra, se puso de pie como pudo mientras se terminaba de arreglar y se echaba a correr lejos de donde estaba la diosa. —¿Qué fue eso? — pregunto ella confundida por la forma de actuar de la humana. Se puso de pie y se quitó unas ramas de sus cabellos, sacudió todo su cuerpo eso dejo caer las hojas que se le habían pegado, hizo para atrás su largo cabello y floto en el aire, volteo a todos lados y noto que el sol comenzaba a ocultarse, decidió marcharse, emprendió vuelo lo más alto que pudo, por encima de las copas de los Cholees aún más alto que la picos de las montañas, fue hasta arriba en donde las nubes nacen y viven, una corriente de aire la envolvió haciéndola girar varias veces, ella sólo soltó una risita antes de continuar, se acercó a una pradera, toco el pasto con sus pies y camino a la puerta, se quitó la llave del cuello y abrió las puertas del liceo, el lugar donde estudiaban los dioses. —Alida te ves muy cansada. Escuchó unas voces agudas, se volteó sobresaltada e intentó cubrir el rojo de su rostro —Estuve practicando hoy— trago saliva y sonrió. —Te irá bien si lo sigues haciendo— le sonrieron los tulipanes, las rosas y algunos crisantemos. —Gracias— sonrió de forma forzada y se dio la vuelta. Bostezo y se talló su ojo que comenzaba a picarle por el sueño, llego hasta el bosque y cerca del estanque vio a su mejor amiga dormida, se acercó a ella y se recostó a su lado tapándose con la hoja que usaba como cobija. Se despertó un poco —Por un segundo creí que no vendrías. —Sólo se me hizo tarde— se acomodó. —Me quitas mi hoja— comenzó a jalarla. —Chole no seas envidiosa— la jalo con fuerza. —Pues consigue la tuya siempre me destapas. El forcejeo continuo entre las dos se habían puesto de pie y cada una intentaba quedarse con la enorme hoja, siguieron hasta que se escuchó el rasgar y el romper de la misma, por la fuerza que cada una usaba, las dos fueron lanzadas a gran velocidad, se escucharon sus gritos, Chole se pegó en el piso, pero de Alida no sólo se escuchó un leve grito antes de oírse el choque de su cuerpo contra el agua salpicando todo lo que estaba alrededor. —¿Estas bien? — le grito su amiga en lo que corría a la orilla para auxiliarla. La diosa sólo asomó sus ojos que se veían entrecerrados como un sapo que se asoma, se elevó en el cielo y escupió el agua que se había tragado como una fuente mientras Chole comenzaba a reír a carcajadas con la escena de la diosa empapada —No le veo la gracia— le reprocho en lo que exprimía su cabello. —Es que si estuvieras seca— se limpió una lágrima —Te estarías muriendo de risa. Alida se cruzó de brazos y torció la boca —Quizá...— le sonrió y se acercó a ella —Te daré algo para que te rías— la tomo del brazo y comenzó a jalarla. —¡No! — grito mientras intentaba zafarse —Recuerda que las amigas no se hacen eso. —¿Amigas? — tiro de ella más fuerte y se elevaron en el cielo, Chole grito y comenzó aferrarse hacia ella y más cuando la vio volar hacia el agua —No me quisiste compartir de tu hoja. —Fue una broma. —Me voy a vengar. —No se nadar, recuérdalo, me gusta el agua, pero todo en exceso hace daño— la abrazo. —No me importa— se sacudió y las dos comenzaron a forcejear. —Si me tiras no te volveré hacer manzanos. —No me importa. —¡Ahhhhh! — se escuchó un grito mientras caía, el ruido del choque contra el lago resonó por todo el lugar cuando se zambulló y una cantidad de agua se elevó mojando de nuevo a la diosa que comenzaba a reírse de lo sucedido —¡Ayuda! Dejo de reírse y descendió lo más que pudo, estiró su brazo y se intentó aproximar —¡Toma mi mano! — la estiro lo más que pudo, pero su amiga sólo estaba pataleando, bajo más hasta que la tomó intentó elevar el vuelo, pero Chole estaba demasiado asustado por lo que la sumergió y las dos comenzaron a bracear para intentar salir. —¡Ayuda! — gritaron las dos. Intentaron acercarse a la orilla, pero sólo se sumergían más en las heladas aguas, Alida pareció ver que alguien se lanzaba al agua, volvió a sacar la cabeza y tomó una bocanada de aire antes de que Chole la volviera a sumergir, pero en menos de un segundo sintió que alguien la llevo a la superficie. —¿Puedes nadar? — Mateo estaba sosteniendo a la ninfa que parecía más tranquila. —Mejor— se elevó al cielo cuando noto que ya nadie la agarraba. El muchacho sonrió y comenzó a nadar a la orilla, cargo a Chole cuando tocaron tierra, estaba temblando y se aferró a su pecho —¿Estas bien? — ella asintió con la cabeza —¿Puedes moverte? — parecía aturdida, lo abrazo fuertemente y sus rostros quedaron frente a frente lo cual hizo tragar saliva al joven héroe, —Gracias— parecía que sus ojos contenían sus lágrimas, se acercó más para abrazarlo, pero en ese instante Mateo la soltó tirándola al suelo —¡Auch! — se quejó y se sobó —Que amable— apretó sus labios para evitar reírse. —¡Que te pasa! — Alida comenzó a pegarle —¡Pudiste lastimarla! ¿Estas bien? — le ofreció su mano para que se levantará. —¡A ti que te pasa! — le reprocho —La ayude. —Es que su ayuda no incluía un abrazo de agradecimiento, supongo que por eso me soltaste— se sobó mientras reía. —Eres un desconsiderado. —No se amiga... Tú fuiste quien me soltó en el agua. —Como broma, no quería lastimarte— se cruzó de brazos indignada. —Ya no hay que jugarnos bromas pesadas, además no me molesta lo que hizo, gracias— le sonrió a Mateo. —Olvídalo, escuche un grito... Sólo quería ayudar. Chole se abrazó y estaba temblando por el frío al igual que la diosa —Para mí fuiste de ayuda, pero ahora entiendo cuando mi amiga te describió como alguien amable y descortés al mismo tiempo. —¿Tienen frío? — las dos asintieron con sus cabezas —¿No tienen casa o ropa? —Yo vivo en el bosque— estornudo Chole —Y la ropa pues...— su vestido estaba empapado y se le pegaba al cuerpo además que estaba roto en varias partes, cuanto Mateo noto eso se dio media vuelta, cerró los ojos y se veía su cara sonrojada. —¿Tienen o no? —Yo la hago con la luz— se acercó Alida y movió su mano frente a su cara, pero no veía nada así que sólo intercambió miradas con su amiga que se veía igual de confundida —Sin ningún rayo no puedo hacer mucho. —Síganme— se tapó la cara con su mano y se dio media vuelta —¿No ven el sendero? Las dos apretaron sus labios para no reír —Si abrieras los ojos sería más fácil. —Chole tiene razón ¿cómo sabrás a donde te diriges? Mateo dio un paso y con una de sus manos buscaba no chocar con nada —Por eso les pregunte— movió su mano hasta que sintió algo suave y mojado, lo apretó delicadamente intentando adivinar que era —¿Que es...? —Es mi busto— le respondió Alida con una sonrisa —Y tienes las manos frías. Abrió sus ojos y vio que tenía agarrado un pecho de la diosa, lo soltó en automático y su cara comenzó a cambiar de color agachó la mirada y sin voltear a verlas —Perdón— dijo casi susurrando y sin dejar de ver al suelo —Fue un... Sólo síganme. Las dos chicas rieron y lo siguieron por el bosque pronto vieron un pequeño campamento con una fogata, en cuanto llegaron las dos se quedaron a una distancia considerada. —¿Con qué hiciste eso? — señalo la hoguera Chole mientras apretaba los dientes. —Con ramas secas y algunos troncos secos es muy difícil conseguir madera además no quería talar ningún Chole no estaba seguro si sería una ninfa, sólo acérquense al fuego para que se calienten. —Son ramas secas— le dio un codazo Alida antes de correr cerca del fuego y comenzó a darse calor, frotando sus manos y colocando sus palmas cercas de este —Si hubiera sido un Chole vivo tu mejor que nadie lo sabría. Se quedo a lo lejos y se abrazó —Igual no me gusta el fuego— volvió a estornudar. Le aventó una cobija Mateo a cada una —No te acerques si no quieres, pero eso las ayudara contra el frío y se verán más vestidas de lo que están— se sentó en el pasto y se acercó al fuego. —¿De verdad no cortaste ningún Chole? —Te lo juro que no— le sonrió —Desde que te vi siento que cualquiera pudiera ser una ninfa y no quería lastimarla. —Gracias por...— levanto un poco la cobija —Esto sea lo que sea, es muy calientito. —Y suave ¿de qué esta echo? — pregunto Alida. —Lana de oveja por eso es tan caliente, pero es pesado. Los tres se sentaron en el pasto la ninfa estaba más alejada, se quedaron en silencio contemplando las llamas que bailaban frente a ellos, pero Alida decidió iniciar la plática. —Para ser un mortal desconsiderado— levanto sus hombros —Fuiste muy rápido y... Gracias por ayudarnos. Coloco una tetera sobre el fuego —Olvídalo— sacó una taza de su bolsa, espero a que se viera un humo saliendo y sirvió la taza —Bébanlo— se los paso —Las hará sentirse mejor— comenzó a quitarse parte de su ropa y la coloco sobre unas rocas cercas de las llamas. —¿Por qué nos ayudaste? — pregunto Chole dándole un sorbo a la taza. Él sólo levanto sus hombros —¿Por qué no hacerlo? —¿Por qué me tiraste? Te iba agradecer. —No necesito sus agradecimientos, menos esa clase de agradecimiento sólo me distraen de mi objetivo real— miro su mano y vio su pañuelo, lo apretó en un puño contra su corazón. —Sólo era un abrazo— volteo a ver a Alida —Creí que los mortales daban las gracias así. —Yo que se, cada vez que creo conocerlos, hacen cosas raras, no sé cómo explicarlo, como hoy, estaba en el bosque y escuché una risa, fui a investigar y lo que vi...— hizo una pausa, abrió su boca y no salió ningún sonido —No entendí lo que vi, primero le dijo que la amaba, después se quitaron sus ropas, jamás había visto un hombre desnudo— volteo a ver a Mateo que desvió su mirada en cuanto sintió que lo observaba y comenzó a beber de su taza sin regresar la mirada. —¿Y cómo luce? Ella mordió su pulgar y bebió un poco —Como una mujer, pero sin curvas, de pecho plano y entre las piernas se veía... —¿No prefieren comer algo? — las interrumpió. —Comí unas nueces, pero gracias. —Yo si quiero saber lo que come un mortal— sonrió Alida. —Tengo manzanas, duraznos, semillas... —¡Oh! — apretó sus labios —Es lo mismo que como— torció la boca —Creí que comían diferente. —Pero ya...— la empujo su amiga —¿Qué tenía? —Creo que era una extremidad, aunque nunca había visto algo similar ¿qué es eso que tienen entre las piernas? —Nada de su incumbencia— se cruzó de brazos y le dio una mordida a su fruta. —Bueno esa cosa que no sabemos que es ¿para qué la uso? —¡Estoy comiendo! — les reclamo el muchacho —No pueden hablar de esas cosas así nada más. —¿Por qué no? — hizo un puchero la diosa. —Por qué no ¿de verdad no saben lo que hacían? — las dos negaron con la cabeza —¿Pues cómo es nacieron? —Yo nací de un rayo de luz del día, soy un destello entre Hemera y Heter, por eso mi cabello es azul... Como la luz, estoy echa de luz, no es tan complicado soy un rayo de luz— levanto sus hombros. —En mi caso mi padre sembró plumas y mi madre dejo agua de eso salió una raíz, la raíz soy yo era una semilla, creo que por eso nos llevamos tan bien las dos ella es luz y a mí me encanta. Mateo tenía la boca abierta —¿Así nacieron? ¿Esa es la forma en que los dioses se forman? —Oh no— negó con la cabeza la diosa —Hay muchas formas, nadie conoce todas, algunas se parecen, pero al final todas son diferentes. —Vaya— soltó una risa —Es muy diferente a como... —Sí— interrumpió la chica que se movió sin levantarse hasta donde estaba Mateo —¿Cómo nacen los humanos? — pregunto con una sonrisa y acercó su cara a la de él dejando ver sus enormes ojos morados que parpadearon varias veces. —Yo...— trago saliva —No...— se intentó alejar, pero estaba atrapado tenía la fogata atrás de él —Es que... Ustedes... No deberían de hacer esa clase de preguntas. La sonrisa de la diosa desapareció y se apartó mientras agachaba su mirada —Perdón, siempre tuve curiosidad— mordió su pulgar. Bufo —¿Qué fue lo que viste? Levanto la vista —Bueno el humano uso esa parte de su cuerpo dentro del de ella y gemían— hizo unas muecas —Sudaban y se movían mucho, estaba encima de ella. —Eso que viste, es como se forman los humanos, así nacemos. —¡Que asco! — sacó su lengua Alida —¿No es broma? Negó con la cabeza, no así se hacen los bebés. —¿Fue asqueroso? — pregunto Chole. Apretó sus labios, sacudió su cabeza e hizo un gesto de asco —Extrañamente si pero no me desagrado ¿mortal alguna vez lo has hecho? —¡No puedes hacer esa clase de preguntas! — le grito mientras su cara se veía roja lo que provocó que las chicas se rieran a carcajadas. —¿Por qué no? — se quitó una lágrima de lo divertida que estaba. —Es... Es...— apretó los labios —Personal— se tumbó en el pasto —Será mejor dormir. —No— se recostó Alida a su lado y se acercó a su cuerpo —Por favor— le sonrió. —Sólo quítate de encima— se veía un poco pálido. —¿Te damos miedo? — pregunto Chole. Se arrastró en la tierra para alejarse —No. —Estas a dos segundos de enterrarte en el suelo, ni que fueras un tubérculo— le dio una sonrisa la ninfa —Me suena a que no te gustan las mujeres. Se detuvo —Es más complicado que eso, dejen de distraerme— se levantó y se fue del otro lado donde se sentó —Sólo déjenme dormir. —Puedo preguntarte algo al menos. —No quiero responder tus complicadas preguntas. —Déjalo Alida a mí me suena que son preguntas fáciles que sólo le parecen difíciles de comprender— levanto sus hombros.
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