Sus manos estaban juntas formando una esfera sopló en una entrada y estiró sus dedos menos el pulgar se escuchó el tronido agudo de un ave, Mateo sonrió por que por fin después de mucho practicar lo había logrado, volteo a todos lados esperando ver a la serpiente emplumada pero no había ninguna señal sólo estaban los verdes prados del liceo, se colocaba en posición para repetir su experimento pero cuando estaba a punto de soplar vio lo que parecía un pequeño sol miniatura brillante justo enfrente de donde estaba parado, se escuchó dentro de este el sonido de una cascada acompañada del cantar de los pájaros y el rugir de unos tambores, su brillo se trasformó de un amarillo intenso a un rojo y por último a verde oscuro como los bosques parecía romperse y comenzó arrastrarse en el suelo la serpiente hasta que estuvo fuera, se movió por todo el lugar hasta que regreso a donde estaba Mateo y le sonrió mostrando sus filosos dientes.
—Hola— lo saludo siseando sus palabras y se enroscó justo frente al joven.
—Espero no ser inoportuno, creí que no vendrías ni siquiera estaba seguro de haberlo hecho bien.
Quetzalcóatl sacudió todo su cuerpo y se escuchó el choque de cochas —Sólo descansaba, pero lo hiciste bien como los aztecas, debes sentirte orgulloso como esos valientes guerreros.
No pudo evitar sonreír —¿Quería saber si me puedes ayudar?
—¿Que hay con tu didaskalo? ¿No preferirías hablarlo con Maat?
—Verás...— hizo una mueca y agachó la cabeza —No sé cómo llamarla, no la he visto desde que Dorian se la llevo tampoco entiendo por qué insiste en darnos clases sino se va a presentar, se supone que esta clase era para reponer la otra que no vino y tampoco llego a esta— apretó su puño y golpeo su palma.
—Es diferente no deberías ser tan cerrado— soltó una leve risa —En cuanto a localizar a Maat ¿por qué no usaste la espada? — la señalo con la cola.
—¿Y cómo me ayudaría? — la desenvainó y la observo con detenimiento.
—¿Sabes cómo funciona?
—Si nada más necesito desear algo y la espada...— abrió la boca y volteo a ver sus ojos —¿Se trasformaría en ella?
—Si tuviera hombros los levantaría— soltó una carcajada —Podría funcionar no pierdes nada con intentarlo, espero y te sirviera de ayuda.
Se dio la vuelta, pero Mateo lo detuvo —¡Espera! — la serpiente volteo —No era todo.
—¿Que ocurre?
—Me falto darte las gracias— agachó su cabeza haciendo una reverencia —No tuve la oportunidad de agradecerte durante la prueba, gracias a tu apoyo logré que me aceptarán.
—Yo no hice nada muchacho— se arrastró hasta el lago y bebió un poco de agua —¿Por qué no mejor le agradeces Alida?
—Bueno tú me defendiste, Ra quería sacarme ni siquiera me quería dar una oportunidad sin embargó tú me la otorgaste, te mereces mi agradecimiento y mi gratitud, como se lo debo a Maat.
—La vida no es blanco y n***o, cosas buenas y malas, enemigos y aliados hay algo intermedio en todo eso, si tu piensas así ¿por qué no vas y le agradeces a Ra? ¿Por qué no le agradeces a Dorian en lugar de sólo juzgarlo? ¿Por qué no le agradeces Alida?
—Ra me quería sacar ¿por qué habría de agradecerle? Dorian no hizo nada por mi sólo estuvo de acuerdo que esa diosa fuera la rescatada y ella— apretó sus labios —No me ayudo se la paso quejándose y sólo entorpecía mi camino.
Comenzó a arrastrarse y lo rodeo con su cuerpo —Mira mi cuerpo, la mayoría cree que soy de color verde pero si te fijas bien— sus escamas se reflejaron con el sol y comenzó a ver una serie de colores increíbles, conforme se movía podía ver más, azules, plateados, amarillos, naranjas, morados, dorados una infinidad inmensa como un arcoíris sin ilimitado —La vida es así Mateo, hay muchos colores, tienes que verlos todos, pon atención, Ra no estaba de acuerdo en que tuvieras algo digno que te convirtiera en Dios los dos se parecen mucho porque él tampoco veía lo que nosotros si estábamos percibiendo de ti ¿sabes cuál fue la primera prueba?
—El halcón.
Asintió la serpiente en lo que se volvió a enroscar frente al muchacho —Si, tu creías que al derrotarlo pasarías la prueba, pero era algo más difícil, perdonar y percibir lo que hay a tu alrededor es más difícil, lo ibas a matar sin preguntarte nada, sin cuestionar, sin si quiera pensar en el por qué te atacaba pero te detuviste, no era tu rival, ninguno de los dos era su enemigo, el miedo te hace creer eso Mateo que todos te atacan y te inventas oponentes donde no los hay, el halcón tenía miedo que lo lastimarás por eso te ataco y tu tenías miedo que él te matara por eso lo atacaste si hubieran dejado de lado esos temores se darían cuenta que los dos tenían el objetivo de proteger algo más importante.
Se quedo en silencio un momento reflexionando —Jamás lo pensé así.
—Lo mismo ocurrió con Ra, vio esa chispa que vimos nosotros en ese momento y cuando fue el tiempo de votar te defendió, bastante de echo estaban divididos nuestros votos la mitad quería que te fueras, la otra mitad quería que te quedarás, algunos no les importaba el tema porque lo que sus votos no fueron contados... Un voto fue la diferencia de que estuvieras aquí a quedarte fuera, agradécele a Dorian que llego en el momento adecuado para decir que te dieran una oportunidad.
—¿Me ayudo?
—Si, no es como si te hiciera un favor te lo ganaste, aunque hayas reprobado una de tus tres pruebas.
—Es imposible que fallará.
—Tienes un ego muy grande.
Apretó los dientes —¿Si hubiera reprobado no me habría ganado un lugar?
—Reprobaste una y la única razón por la que estas aquí fue porque se empezó a discutir sobre lo que te pasaría, Zeus dio un rotundo no, otros como yo protestamos, se decidió someter a votación con el voto de Dorian...
—Que deja todo al último— bufo.
—Le gusta el drama, ya sabes estas colgando de un peñasco en lugar de salvarte antes, se espera a que estés cansado cuando tus dedos se están resbalando, ya te soltaste, pero no te deja caer.
—¿Eso no es drama? Es ser un irresponsable.
—Pero llego, te ayudo, aunque a ti no te agrade, lo hizo y no conforme con eso dio un discurso, breve pero sustancioso dijo que era obvio que ibas a fallar, porque no eres un dios tu pedías oportunidad de sacratus, como alumno es obvio que cometan errores para eso está el liceo para aprender, le basto a Zeus como para dejar la decisión final sobre la prueba que fallaste y Alida no sólo mintió, te apoyo y afirmando que estaba bien, aunque todos sabíamos que no lo estaba.
—Sólo fueron rasguños.
—Para ti lo fueron, conoces bien el dolor, lo has experimentado durante toda tu vida, tu pierna estaba más lastimada que todo lo que recibió ella.
—Y no me estaba quejando, es una exagerada.
—Es una diosa, ponte en su lugar un minuto, llega un mortal, que no conoce y Zeus pide un voluntario para ser rescatado, hubo muchas manos arriba, hasta que menciono que no tendrían poderes, las manos comenzaron a bajar, cuando menciono el dolor y el riesgo de morir ¿viste cuantas manos seguían arriba?
—No— agachó la cabeza avergonzado por no saberlo, estaba tan concentrado en su objetivo que no presto atención a esos detalles.
—Ya no había ninguna, si Alida se hubiera retractado ahorita no estarías aquí, por alguna extraña razón que desconozco se ofreció de voluntaria, puedes preguntarle la causa, es irrelevante porque igual lo hizo, ni siquiera le agradeciste y te la llevaste a rastras, no tuviste compasión de alguien que nunca había sentido dolor, que no conoce el cansancio o el miedo, para ti lo que es un rasguño para ella fue como si le rompieran los huesos porque no lo conocía ¿sigues creyendo que exagera? Fallaste en rescatarla y cuidarla, caíste en la ilusión de tu familia, de tu pueblo, ya no eres como los otros mortales y este punto puede ser crítico, extiende tus palmas.
—¿Así? — dejo sus manos frente a él.
Con su cola señalo una —Aquí está tu hermana— señalo la otra —Aquí está el mundo, sólo puedes salvar a uno ¿A quién ayudas?
Se les quedo viendo —¿No puedo a ambos?
—No siempre puedes.
—Pero es Coral, mi hermana pequeña ¿Que daño ha hecho para que muera?
—Ninguno, pero así son las decisiones y muchos dioses hemos sacrificado a nuestras propias familias por un fin más importante, no siempre podrás escuchar a tu corazón, dejaste caer a Alida, pusiste todo en riesgo incluso tu propia misión por salvar a tu hermana, ya no puedes pensar así.
—Estoy haciendo todo esto por ella y mi gente.
—Ya no es tu gente, es algo más difícil que eso, como deidades estamos obligados a servir un bien común, recuerda hacer lo que se tenga que hacer para preservar ese orden, ese equilibrio.
—¿Ósea que tal vez ni siquiera pueda rescatar a mi pueblo? — agachó su mirada —¿No sé cuánto tiempo aguantaran?
—Fe Mateo ¿recuerdas? Fe, eso es lo que necesitan y por el tiempo ni te preocupes aquí en el liceo no existe eso, quizá llevas aquí cinco minutos mortales o mil años mortales.
Abrió los ojos como dos grandes platos —¿De qué me estás hablando?
—Del tiempo ¿no lo sabias?
Negó con la cabeza —Nadie me explica nada, ¿ósea que mi hermana podría estar muerta?
—Podría estarlo, aquí el tiempo se modifica te sugeriría que le preguntarás a Cronos, pero no es alguien muy amable y menos gusta de los mortales— siseo sus palabras antes de recostarse en el pasto —Si quieres saber del tiempo busca Dorian, para ti será un irresponsable, pero cumple bien con su trabajo— soltó una risa —O eso creo.
—¿Me podría decir cuánto tiempo a pasado?
—Si, te puede decir todo eso, incluso te puede regresar en el tiempo ¿de qué otra forma puede estar en dos lugares donde debe de estar?
—Jamás me ayudaría.
—Que seas un poco descortés no es una razón para no hacerlo, verás que él, aunque allá notado tus groserías no le importarán mucho quizá lo que le moleste más es si tratas mal Alida es alguien a la que protege bastante.
—Es muy distraída y se queja de todo ¿cuánto tiempo lleva siendo un sacratus?
—Te dije que el tiempo es relativo aquí, aunque aquí entre nos— volteo a ambos lados —Lleva bastante tiempo verás para ser una deidad necesitas conocer tu poder o tu habilidad, por ejemplo mi sacratus Tezcatlipoca es el dios de lo invisible, Lucas es de la destrucción, Tefa del roció, Aidé de la inteligencia, tú...— se acercó a él y lo inspeccionó de arriba abajo —Será interesante descubrirlo, la mayoría que sabe el tipo de creador será le es más fácil desarrollarse y crecer pero Alida no tiene la menor idea, para ser honesto nadie la tiene.
—¿Y cómo se averigua cuál es tu habilidad?
—Muy simple, ¿Qué es lo que haces? ¿Por qué lo haces? Usualmente es algo natural, que no te cuesta trabajo, lo tienes inscrito en el corazón, en tu personalidad, si te conoces a ti mismo, ese secreto se te rebelara, para eso está tu didaskalo para enseñarte cual es el camino.
—¿Por qué no sabe cuál es su talento?
—Bueno Dorian le ha dicho que todavía no es tiempo que lo conozca, hay muchos dioses como Zeus que le iban a dar su título, lleva tanto tiempo intentándolo y se compadeció de ella, pero, no todos estamos de acuerdo, es buena, bastante es la única persona que no le da miedo preguntar, aunque se burlen y pregunta de todo, muy lista.
—¿Cómo puede ser lista si se la pasa preguntando?
—Una cosa es la ignorancia, cuando desconoces algo y otra es la mediocridad cuando desconoces algo intentan enseñártelo, pero prefieres no aprenderlo, Alida no es así ella pregunta, se cuestiona las cosas y no le basta con que se lo expliquen tiene que experimentarlo por ella misma para entenderlo, te pondré un ejemplo ¿Que me dirías si te digo que el sol sale por el norte?
—Todo el mundo sabe que nace por el este.
—Ella te preguntaría ¿por qué nace por el norte?
—Pero ella sabe que nace por el este.
—Eso no importa, Alida igual haría esa pregunta, no se guía por la lógica de lo que está escrito en eso radica la inteligencia no se queda con las respuestas de todos, tú eres cuadrado y cerrado "Nace por el este" no te das la oportunidad de pensar en otra posibilidad y ella piensa sé que nace por el este pero debe de existir una razón para nazca por el norte y quiere saber cuál es, por algo hoy nació el sol por el norte y no por el este, es muy curiosa eso es bueno por eso sabemos que se convertirá en una deidad importante, sólo necesita tiempo y paciencia porque no la tiene.
—Es impaciente— repitió antes de torcer sus labios —¿Los dioses tienen defectos?
Quetzalcóatl apretó su boca y contuvo la risa —¿Los humanos los tienen?
—Muchos.
—Defectos y virtudes, reflexiona sobre esta frase "El hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios" si entiendes la frase, tendrás tu respuesta.
—"El hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios"— repitió mientras reflexionaba.
—Piensa detenidamente y recuerda que si me necesitas con un silbido me encuentras— se dio la vuelta, pero regreso su mirada cuando se iba —Si no tienes nada que hacer ¿por qué no te haces de aliados?
—¿Para que los necesito? Trabajo bien sólo.
—Todo dios lo necesita, busca al norte a las ninfas, es más conoce todo el liceo, verás que las criaturas mitológicas son agradables.
—Ya lo conozco— se cruzó de brazos de manera arrogante.
—Te habrán dicho como es, pero no lo has visitado, deja tu orgullo a lado Mateo y tómalo como un consejo busca quién sería tu aliado es algo que deberías de envidiar de Alida ella tiene muchas aliadas.
Se despidió con la cola y el cielo comenzó a brillar, el joven se tapó los ojos por la intensa luz, empezó a descender el fulgor y sólo vio el extraño sol que desapareció en cuestión de unos segundos, suspiro y tomó su espada, podía hablarle a Maat pero el dios azteca le había dado un consejo, se puso de pie y respiro profundamente, camino hacia el norte y conforme lo hacía noto que ese bosque se veía diferente a cualquiera que había visitado, escucho unas risas a lo lejos y siguió el sonido para ver a quién le pertenecían, llego a un pequeño estanque pero no había nadie, volteo alrededor pero las voces se habían callado por completo, decidió recorrer el lugar, sintió miedo como si lo estuvieran vigilando pero a todo lugar que volteaba no encontraba nada, sólo flores dio dos pasos más y se tropezó con la raíz de un Chole, cayó de frente golpeándose en su rostro.
—¡Auch! — se quejó y escupió un poco de tierra que se había tragado —Perdón no vi tu raíz— se sobó la cara y escucho una risita mientras veía que las hojas se movían —¿Hola? — pregunto intrigado por qué el bosque parecía sólo.
—Hola— escucho la voz de una mujer, pero no había nadie.
—¿Dónde estás?
—Aquí— de atrás de su espalda escucho la voz, lo hizo voltear de forma rápida pero no había nadie, sólo se veía el tronco del Chole —¡Bu! — le grito del otro lado y lo hizo brincar de su lugar mientras la ninfa parecía muerta de la risa tirada en el piso agarrándose el estómago mientras se carcajeaba.
Se agarró el pecho y su respiración se agitó —¡Que te pasa! — reclamo a la ninfa de piel verde y cabello castaño oscuro y ondulado, con ojos color café.
—Nada— se limpió una lágrima —Sólo fue una broma, perdón si te asuste— le ofreció su mano para ayudarle —Además no puedes enojarte tu tropezaste con mi pie.
Volteo hacia atrás y se dio cuenta que el Chole había desaparecido —¿Tu pie? — vio su mano, pero la rechazo al levantarse sólo.
Ella bufo y negó con la cabeza molesta por la grosería que acaba de recibir —Si— respondió de la misma forma altanera en que le hablaban —Mi pie— lo levanto y noto que tenía un fuerte golpe en el metatarso —Eres un estúpido— se le acercó mientras entrecerraba los ojos —Lárgate de mí bosque.
—Perdón fue un accidente, tú me asustaste a propósito.
—Si lo hice— se cruzó de brazos —Como una broma para mis amigos, me gusta hacer bromas y créeme que no me molesto lo de mi pie, sé que fue un accidente.
Lo miro confundido —¿Cuál es el problema?
—Tu actitud es el problema— lo pico en el pecho con su dedo índice —No acepto groserías de nadie eso incluye a los dioses— se cruzó de brazos.
—No soy un dios— suspiro —Perdón, fui grosero soy Mateo y soy un humano— le extendió su mano.
La estrecho —Da gracias que no soy vengativa, esa hubiera sido mi oportunidad de voltearme y dejarte la mano extendida, ya sabes de la misma forma en tú me rechazaste— le sonrió —Soy Chole.
—¿Entonces si eres un Chole?
Ella soltó una carcajada —No soy una ninfa y mi nombre es Chole, soy una creadora de bosques, los Cholees son seres vivientes con un tipo de conciencia diferente— lo miro y vio su expresión desconcertada —¿Nunca viste una ninfa?
Negó con la cabeza —No, sólo unas sirenas, un cíclope y a los dioses.
—Verás que aquí existen muchos tipos de musas, ángeles, nereidas, ninfas, una es de animales, otra de las flores otra de...
—Las aguas— interrumpió.
—No son ninfas de agua son Nereidas y son medio creídas menos la mayor NeomCalista ella si es agradable es que se creen mucho porque son las hijas del dios Nereo.
—Vaya cuando me dijeron que me hacía falta conocer el lugar no pensé que me hiciera tanta falta, no conozco nada de este mundo.
—Entonces es tu primera vez aquí— llevo sus manos a su cintura —Puedo mostrarte— señalo con su pulgar atrás de ella.
—No quiero molestarte y ya te lastimé.
Ella soltó una risita —No es molestia, es bueno hacerte de aliados además olvida lo de mi pie, fue un raspón, nada grave, yo no me quejó ¿o acaso me viste cabello azul, ojos morados y me viste volando por todo el lugar?
—¿Creí que las ninfas eran amigas de Alida?
—Pero bien que la conoces— le guiñó un ojo mientras vio que él se sonrojaba y lo intentaba ocultar mientras tosía de forma nerviosa —Lo somos, grandes amigas.
—Pero la molestas— llevo sus manos a sus bolsillos y camino por los alrededores intentando calmarse.
—Tranquilo, no está aquí está sufriendo porque le pidió Odín que hiciera un trabajo con Lucas y bueno no se si la conozcas tanto, pero es casi su archi enemigo ya sabes con los dramas que es ¡Te maldigo Lucas! — grito al cielo levantando su puño como lo haría ella, soltó una risita —Le gusta exagerar un poquito, pero somos mejores amigas por eso nos molestamos yo le digo "Exagerada" ella me responde con un "Señorita bondades" pero nos queremos y nos apoyamos.
—Suena extraño— sonrió de forma forzada —¿Me vas a enseñar el bosque? — señalo la vereda.
—¡Oh si! Claro— comenzó a caminar mientras el chico la seguía.
—Es un lugar tranquilo— le dijo Mateo para romper el silencio.
—Lo es, es mi especialidad hago de todo para preservarlo así, pero es difícil con Alida rondando por aquí ¿Quieres conocer algo en particular o sólo quieren andar por todo el lugar?
—No se— suspiro —¿Conoces a Quetzalcóatl?
—¿A Quetzie? — apretó sus labios e imito el sonido de una serpiente.
Soltó una risa —Si, aunque no sabía que le decían Quetzie.
—No le gusta que le digan así bueno seré más específica no le gusta que otros le llamen así sólo me deja a mi así que ni se te ocurra decírselo se molestaría.
—Es bueno saberlo, pero bueno él me recomendó conocer a mis aliados por eso me dijo que revisara el lugar.
—¿Y sabes para que son los aliados?
—¿Para ayudarse?
—Bueno si, pero digamos que eres un dios creador no se— apretó los labios y movió su cabeza de izquierda a derecha —Digamos del roció como Tefa ¿En dónde se queda el roció?
—Déjame pensar— medito un momento —¿Plantas?
—Si plantas, ramas, arbustos, juncos, madera ella no crea esas cosas ahí entramos nosotras creamos todo esto para que ella deje su roció esa es una forma de ser aliado la segunda es cuando un dios como Zeus ¿él le da de comer a los humanos?
—No es el dios padre gobernante de otros dioses.
—Exacto, pero quien lo alaba no muere de hambre, es cuando a nosotras nos manda para cubrir de frutos y vegetales los lugares para eso somos útiles lo que no puede hacer una deidad lo hacen sus ninfas para eso servimos no somos sus sirvientes que hacemos lo que nos ordenas somos aliados porque nos apoyamos para preservar el equilibrio.
—¿Cómo sabré quién es mi aliado?
—¿De que eres deidad?
—Soy un mortal.
—Pero si eres un sacratus del liceo estas estudiando para ser dios, ya no eres como los otros mortales, aunque no hayas aprobado debes de pensar que serás un dios ¿de que eres?
Se quedo en silencio —Perdón es que...— hizo una pausa en lo que veía su palma derecha que tenía amarrado el pañuelo —No lo se.
—¿Que te mueve?
—A mi los chicos lindos— volteo sobre saltado cuando escucho que le hablaba otra chica.
—¿Escuchaste eso? — se agarró el pecho —Creo que viene de las flores.
—Si es Alseide— señalo el lugar.
Se acercó con sigilo y se asomó entre los crisantemos y las rosas que rodeaban esa parte del camino y acostada en el césped vio una chica con orejas puntiagudas y cabello rosa que lo saludo con sus manos —Hola— sonrió la diosa en lo que se levantaba y bostezaba.
—Hola— trago saliva y volteo en automático a otro lado cuando vio el diminuto vestido que traía que mostraba casi todo su cuerpo.
—¿Mateo se siente nervioso por mí? — se acercó a donde estaba —Soy Alseide la ninfa de las flores— busco su cara, pero el chico la evitaba dándose se vuelta.
—Si, mucho gusto.
Chole soltó una carcajada —Empiezo a creer que las mujeres te ponen nervioso.
—¿Podemos continuar?
—Si lo ponen nervioso las mujeres, pero yo soy mujer— volteo a verse Chole.
—Pero eres medio machorra.
—Claro que no— le reprocho y comenzó hacerle cosquillas a la ninfa de cabello rosa que comenzó a reír como desesperada en lo que pataleaba.
—¡Basta por favor! — siguió riendo —¡Ayuda! — grito.
Mateo volteó, pero se arrepintió porque con la risa la ninfa dejo ver sus largas piernas y parte de su piel —¡Quiero continuar! — regreso su vista para que no le vieran el sonrojo de su cara, pero se sobresaltó porque tenía una mujer enfrente de donde estaba.
—Eres más guapo en persona— se acomodó su cabello el titán —Soy Delia— le guiñó un ojo.
Las risas de Alseide comenzó a apagarse —Soy Mateo— respondió el chico que comenzaba arrepentirse de haber acudido a ese sitio.
—Ya no puedo más— se comenzó a poner de pie la diosa y se recargó sobre el mortal mientras se quitaba las lágrimas de risa.
—¿Qué haces? — se alejó.
Respiró agitado —Yo nada, sólo recupero el aliento me matas Chole.
—¿Te puedes alejar?
—¡Ash! — se apartó la ninfa —Ni que te fuera a morder, ahora entiendo por qué lo odia Alida.
—¿Qué? — volteo a verla —¿Que dijiste?
Se tapó la boca —Yo nada— negó con la cabeza.
—Si dijiste que Alida me odiaba— se cruzó de brazos —Y no lo creo.
—Pues lo hace y sinceramente no me sorprende eres un grosero.
—Se supone que era un secreto— le susurro Alseide a Chole.
—Como diría mi amiga— cambio su tono de voz y dio unos desplantes con el pie —¡No me importa! ¡No me importa! ¡No me importa! — soltó una carcajada.
—Niñas yo creo que el mortal no nos está diciendo algo— sonrió Delia —¿Por qué te molesta que Alida te odie?
—¡¿Que?!— trago saliva —Yo no dije que me molestara, pero hemos trabajado juntos en pequeñas actividades— se comenzó a sonrojar cuando las vio sonriendo —Me refiero... A... A.…— volteo alrededor se veía claramente alterado —A que hemos trabajado en equipo, hicimos equipo y.... Y... Y... Bueno— se aclaró la garganta —Somos un buen equipo eso es todo.
Las tres chicas intercambiaron miradas —Pero tengo entendido que la llamaste inútil— se paró Chole frente a él con los brazos cruzados.
—Sólo se lo dije para que se apurara.
—¿Entonces no crees que sea una inútil? — Alseide mordió su labio emocionado.
—No.... No, no lo creo quizá es distraída, no lo sé no la conozco tanto.
—¿No crees que es linda? — se acercó Delia hacia Mateo y el sólo se apartó para recuperar su espacio.
—Yo...— trago saliva —Yo...— todos los colores se le subieron el rostro y más cuando en sus pensamientos pasó el recuerdo de la diosa —¡No lo es! — grito a las tres chicas —Dejen de distraerme.
Las chicas rieron de forma risueña y parecían estarse secreteando —Es linda mientras no abra la boca— soltaron otra risita por el comentario de Chole.
—Vamos a ver el bosque, por favor— señalo el sendero.
Soltaron otras risitas —Te podemos acompañar no hay nada mejor que hacer.
—¡No! — detuvo a Delia sosteniendo de los hombros.
—Que manos más grandes y fuertes— acaricio sus brazos y él en automático las quito mientras las chicas reían.
—¡Aléjense de mí! — se apartó rápidamente.
—¿Para qué es el pañuelo? — señalo Alseide su mano.
—Para nada— la escondió atrás de su espalda.
—Ya decía yo que algo olía mal y me estas pisando— le tocaron al hombro y se volteó de forma rápida tirando a Alida al estanque se vio como voló y cayó justo en la orilla todas comenzaron a reírse a carcajada mientras ella se quitaba el pelo mojado de la cara, comenzó a volar y se acercó a la cara del chico.
—Pe... Perdón— ella le escupió el agua que se había tragado cuando la aventó —¡Oye! No fue a propósito.
Se escucharon más risas mientras la diosa exprimía su cabello y su ropa —Siempre dices eso ¿cuándo vas a dejar de maltratarme? ¡Veme! — señalo su cuerpo mojado, la tela comenzaba a pegarse y se alcanzaba a ver su rosada piel que se trasparentaba por el ceñido vestido —¡Ve lo que hiciste! — le grito en lo que se acercó.
Él cerró los ojos —No quiero ver nada ¡Dejen de torturarme!
Las chicas rieron —Creo que Alida lo pone nerviosa— se secó una lágrima Delia.
—¿Qué hacen con él?