Capítulo 4

4677 Words
Los dos se retiraron en lo que platicaban y reían, Mateo se volteó a ver a Alida y regresó su mirada al pasillo, sacudió su cabeza y parecía voltear a ver a la chica, pero no le decía nada. —¡Puedes creerlo! — los señalo. —Si, lo hace seguido— levantó sus hombros —Es la primera vez que se va con alguien más, pero... Así es él, te acostumbrarás. —No quiero acostumbrarme ¿cómo lo soportas? Es un irresponsable. —Lo es— flotó por el templo y empezaba a curiosear todo hasta que por su mente cruzó una idea que la hizo llevar sus manos a su boca —Maat nos dejo —¡Lo sé y no te importa! Bajó hasta donde estaba él —No, no, no— movió sus manos frente a él —No entiendes lo grave que es eso. —Claro que sí, me tomará siglos convertirme en dios. Ella llevo sus manos a su cara —¡No! — le gritó y luego se detuvo —Quizá si te tome tiempo yo llevo un buen rato, no lo sé— levantó sus hombros —Lo grave es que sin Maat o algún otro dios— volteo a la puerta que comenzaba abrirse —Los mortales pueden vernos— los dos tragaron saliva. —¿Y ahora? Ella floto a lo más alto y se ocultó en un rincón, Mateo volteo a todos lados y fue atrás de un pilar, pero no parecía el lugar correcto por lo que fue de izquierda a derecha tratando de encontrar un sitio, escuchó un silbido y con la mano le indicó que subiera con ella, tomó su espada y se transformaron en dos alas, llego de manera torpe y chocando con las paredes. —Necesitamos encontrar una salida y no deben vernos. —¿Por qué Maat nos abandonó? ¿Qué tiene que nos vean los mortales? —Bueno— ella se asomó por una esquina —No sé por qué nos dejó, es tu didaskalo yo ya estoy acostumbrada que Dorian haga esto, lo hace muy seguido, más de lo que me gustaría y lo del problema que nos vean pues— mordió su pulgar —Cuando le pregunté a Zeus me dijo que por que sí y que él mandaba, sus órdenes serían acatadas como manda, para mí que no tiene una razón y sólo le gusta molestar. Como una brisa llego hasta el otro lado, le hizo una seña para que lo siguiera, pero su compañero cuando la alcanzó tiró un montón de cosas causando un gran estruendo por todo el lugar llamando a los sacerdotes y algunos guardias, lo jalo rápido Alida y se fueron ocultando entre las copas de algunos árboles, por las orillas de balcones y atrás de cada jarrón o estatua que veían. Caminaron por el pasillo Mateo era demasiado torpe para volar, así que la diosa se adelantaba y revisaba que los salones estuvieran vacíos para poder entrar, llegaron hasta el balcón por donde habían entrado. —¿Ahora qué? —Vamos a volar. Suspiró el chico —No soy bueno. —La entrada está llena de humanos, es la única forma de salir sin ser vistos— se acercó a su cara y le sonrió —Puedes hacerlo— le extendió su mano —Ya lo hiciste. Iba alcanzarla, pero cuando las puntas de sus dedos se rozaban se alejó —Vamos hacerlo. Comenzaron a elevarse de la tierra, volteó a ver a Alida que parecía ser una con el viento, se movía a su ritmo, estiraba sus piernas y abría sus brazos, daba giros y sonreía disfrutando de todo, llegaron a la montaña y ahí se detuvieron. —Ya ves que si podías— le sonrió. —¿Y ahora? Levantó sus hombros —No lo sé, podemos volver al liceo, preguntar a los otros que hicieron. —Podríamos— intentó alcanzarla, pero le costó trabajo —¿No serás la diosa de volar? Ella soltó una risa —¿Y cómo les serviría a los humanos que lo fuera? Eso sólo me convertiría en una inútil— se quedó en silencio —¡Te maldigo Memo y Lucas! — gritó al cielo mientras levantaba con ira su puño —Quizá si sea la diosa de volar, va bien con mi descripción... Si ya soy una inútil. Se elevaron hasta las nubes y vieron la verde pradera, Mateo abrazo la tierra cuando aterrizo, estaba feliz de que sus pies tocarán el suelo, caminaron hasta la reja y Alida abrió la puerta dorada. —¡Hola! — se escuchó el tono agudo de las flores —¿Quién es él? —Hola— las saludo la chica —Es el mortal, el nuevo sacratus. —No soy el mortal, soy Mateo, mi nombre no es tan difícil ¿qué sentirías si te llamara... ¿No se diosa? —Se oye estupendo— se dio media vuelta. —¿A dónde vas? — le gritó cuando vio que tomó una ruta diferente —Voy con mis amigas, me llevo mejor con las ninfas que con los dioses. —¿No estudian todos juntos? Ella soltó una carcajada —No, claro que no ¿nadie te explico cómo funciona el liceo? —Mi didaskalo se fue con el tuyo abandonándonos en Egipto en un palacio lleno personas, nadie me explicó nada— se cruzó de brazos. Ella volteo a verlo y se acercó a su cara —Estoy segura que preferirías que alguien que no fuera tan torpe te lo explicara, pero nadie te habla, está bien lo haré— voló hasta la cornisa del liceo y señaló con su mano una parte —Párate aquí. Mateo corrió para alcanzarla y voló a donde estaba —¿Aquí? — pregunto jadeando. —Sí ahí y tu mirada hacia el frente y estira los brazos de forma vertical, ella se paró enfrente de él dándole la espada y quedaron juntos sus cuerpos —Vas a seguir mis brazos. —No necesito que estemos tan juntos. —Claro que sí, ¿qué tiene que estemos juntos? —Que estoy tocando tu cuerpo. Ella movió su espalda rozándola contra el pecho del muchacho —¿Cuál es el problema si se tocan? —¡Que me quieres seducir! — ella se apartó y volteo a verlo con sus enormes ojos de color morado. —¿Que es seducir? — parpadeó varias veces y su nariz se juntó con la de él. Tragó saliva y miró hacia el piso avergonzado —No es nada, olvídalo— al ver en su mirada notó que no había pizca de maldad, se notaba su inocencia y que lo que hacía al acercarse de esa forma era sin malicia alguna —¿Me vas a enseñar? —Tu eres el que me interrumpió— se volvió a colocar en la misma posición —Hacia el este por donde nace el sol está el Olimpo, nosotros no podemos entrar hasta que seamos convertidos en deidades nombradas y pronunciadas por los mortales, si vemos el lado contrario verás el oeste en esa dirección verás las puertas que conectan nuestro mundo con el mundo de los humanos. —¿Por qué estamos encima de la isla? —Déjame terminar hacia el norte se encuentran las ninfas, nereidas, hadas y toda criatura que ayuda a los dioses hacer más fácil su trabajo. —Hacia el sur están todas las criaturas mitológicas como las sirenas, tritones, cíclopes, minotauros, centauros, kappa, algunos demonios ya sabes criaturas con una habilidad que está por encima de la humana. —¿Y dónde quedamos nosotros? —Justo abajo estamos a la mitad de todo, por eso es más fácil explicarte todo desde este punto, este es el liceo, hacia el norte son los bosques del liceo y hacia el sur están los campos y hacia el oeste en la puerta son los jardines, nosotros podemos ir a cualquiera de estos lugares, pero las criaturas mitológicas no pueden entrar a esta isla, pero las ninfas si pueden hacerlo, es bastante simple, como podrás ver este es el liceo. Las clases en el liceo continuaron a Mateo le había costado trabajo adaptarse por que la mayoría de los dioses parecían repudiar la idea de que un mortal se les acercará y les hablará. Afortunadamente no todos pensaban igual, por lo que se hizo de varios amigos como Tezcatlipoca dios azteca de lo invisible era un joven alegre de cabello n***o y piel morena sus ojos eran de color castaño oscuro, de fuerte musculatura y de noble corazón; Maat le había presentado también a Tefa su hermana menor una chica de buenos modales de cabello n***o como su didaskalo, recatada, muy risueña, siempre ponía atención a todas las lecciones, era conocida por ayudar y apoyar a los demás, diosa del rocío y por último a Teutates mejor conoció como Teu dios del pueblo celta era el que más le agradaba y con quien se sentía más identificado por que no sólo compartían características físicas como el color de cabello n***o o los ojos color ámbar igualmente les preocupaba el cuidado y el estado en el que se encontraba su ciudad y aunque se había echo de estos compañeros al final Mateo siempre optaba por trabajar sólo. —Espero y se hayan preparado— les hablo Quetzalcóatl en lo que siseaba sus palabras —¿Algún voluntario? — se deslizo por el suelo pasando entre los sacratus —Parece que... —Con gusto lo haré— se paró Tefa y fue al centro —Los tres principios básicos de los dioses es ayudar, proteger y hacer lo que se debe de hacer. —¿No las podrías explicar? —Ayudar es brindar un beneficio tanto para los humanos como para las criaturas y seres vivientes que habitan ese universo, proteger es cuidar y preservar el mundo que te fue encomendado y por último lo que se debe hacer significa que se usará el recurso que sea necesario para preservar los dos primeros puntos, aunque eso signifique extinguir la especie o el organismo que corrompe dicho entorno. —Pan comido. —Memo— volteo a ver al muchacho —¿Por qué no me ahorras las interrupciones y mejor te vas? Hay dioses a los que si nos importan estos puntos. —¿De verdad puedo irme? — parecía que se iba a poner de pie. —Por favor hazlo, sólo no vengas después con Ezis para decirme que yo fui quien te saque— lo reto con la mirada —¿No te vas? ¿Te causaría demasiado dolor? — soltó una risa. Levantó la mano Mateo —Perdón— interrumpió al ver que no lo había visto —¿Que significa extinguir la especie que corrompe el entorno? —Al mortal si debería de correrlo— en su mano Lucas hizo un estallido miniatura de su compañero. —¿Por qué no mejor respondes? — se le acercó hasta donde estaba —Si no puedes hacerlo mejor no me interrumpas ¿Que te hace pensar esas palabras? — se deslizo hasta donde estaba el humano. —Me suena que matarían a las personas. —Si y no, sólo se extermina lo que rompe el equilibrio, si los humanos dejan de seguir las reglas del entorno tendríamos que deshacernos de ellos para recuperar ese control, es algo complicado que se discute incluso con otros dioses, aunque no pertenezcan al mismo universo, no es una decisión que se toma a la ligera, pero de ser necesaria será tomada. —Pero sin los hombres ¿Quién les rendiría culto a los dioses? El dios con cabeza de serpiente volteo alrededor para ver si había algún voluntario al no encontrarlo busco al más distraído —Alida ¿por qué no respondes? Ella se sobré salto y regreso su mirada un poco sonrojada por estar sus pensamientos en otro lado —Perdón...— volteo hacia abajo —Me repite la pregunta. Se escucharon risas y unos murmullos que provocaron más carcajadas —Si se extingue a los mortales ¿quién le rendiría culto a los dioses? — se acercó hasta donde estabas —Vamos, sabes esta respuesta sólo estoy yo— le sonrió. Ella mordió su pulgar y torció los ojos —¿Y si se ríen? —Nadie se reirá porque sólo estamos tú y yo. Ella tomó aire y lo contuvo en sus cachetes antes de soltarlo —No sólo los mortales nos rinden culto, si son los que nos dan más poder y energía, pero los animales, las plantas también nos veneran además no todo mortal pagara por los errores de otros es por eso que están las tierras olvidadas sólo los que rompen la paz acabarán en ese lugar y serán condenados. —Verán que existe una balanza, ese equilibrio que tanto mencionamos los humanos nos necesitan tanto como nosotros a ellos, sin nosotros sucumbirían a la perdición porque nadie los ayudaría, pero sin ellos brindándonos energía con sus alabanzas y sacrificios no tendríamos poder, por lo que sólo tendríamos lo que queda del entorno por eso es importante mantenerlo y preservar ese orden. —¿Cuándo una tierra olvidada se pierde es para siempre? Fue hasta donde estaba y con su cola le dio unas palmadas en la espalda para reconfortarlo —Eso varía Mateo, depende de sus habitantes ¿sabes lo que es la fe? —Creer en algo. —En algo que muchas veces no puedes ver, sentir, oír, percibir es tener la certidumbre de algo que no puedes probar ¿comprendes? — él asintió con la cabeza —¿Tienen fe en algo? Lo que sea. Agachó su mirada y vio su puño derecho envuelto en esa mascada roja, la apretó —En mí. —Entonces tardarán en desaparecer. —Ahora va a llorar el mortal— Memo se talló los ojos mientras se escucharon risas. —Al menos tiene un propósito, algo por que luchar ¿cuándo fue la última vez que dejaste de pensar en ti? Por algo estas repitiendo el curso, te corrieron del Olimpo por tus niñerías— volteo a verlo, pero este no se atrevió a responderle —Irresponsable, por mi parte es todo si tienen dudas saben cómo encontrarme. —Yo no. —Cierto lo lamento Mateo es fácil, acércate y... Tezcatlipoca por favor ven para que le enseñes. Se pararon frente al dios de lo invisible junto sus manos, soplo dentro de estas, movió sus dedos y se escuchó como el trinar de un ave —Colocas la derecha como haciendo un hueco y la izquierda encima de esta haciendo como una esfera donde estas los pulgares soplas— Trato de imitarlo, pero no se oía nada —Más cerrado no dejes escapar el aire y mueve los dedos para tener un sonido agudo y que cambie la vibración— lo volvió a intentar y pudo hacerlo. —Buen trabajo ya sabes cómo encontrarme, los dejo para su siguiente lección. Cuando Quetzalcóatl se fue todos comenzaron a pararse y a platicar entre ellos, algunos simplemente se fueron mientras que los otros esperaron unos minutos antes de comenzar a seguirlos, Mateo comenzó a voltear a todos lados. —¿Por qué se van? — pregunto a Tefa. —Bueno es que...— suspiro —Es raro que venga el siguiente didaskalo y si nos fuera a dar algo ya estaría aquí, así que nos vamos. —¿Dorian da clases? Teu soltó una carcajada —Se nota que ya lo conoce, las da a su forma— volvió a reír el muchacho. —La única vez que hable con él fue para ver cómo se llevaba a Maat y nos dejaban solos en un palacio. —Es bueno— le sonrió su amiga —Créeme sólo es diferente. —Yo siento lástima por su sacratus— volteo Tezcatlipoca a donde estaba Alida —Es una lástima, ella es muy agradable, siempre sonriendo me parece que es linda. —Si tú crees, a mí no me importa— levanto los hombros Mateo. —¿Quieres estudiar con nosotros? —Me encantaría Tefa así al menos ni sentiría que pierdo el tiempo— el mortal volteo a donde estaba Alida y vio cómo se iba flotando —¿Cómo puede soportar esto? La chica de cabello azul voló por el puente y se dirigió hacia el norte, cruzó la pradera hasta que llego a un pequeño estanque rodeado de Cholees, se escuchaban las aves y se podía sentir una brisa fresca que revoloteó por su largo cabello. —Lo haces excelente— le hablo a un tronco. La copa de este comenzó a moverse y de un brinco bajo Chole la chica de piel verde pistache y ojos castaños —Construimos un lugar muy tranquilo. —¿Y qué opinas de los tulipanes? — una chica de cabello rosa, ojos verdes como esmeraldas y orejas puntiagudas, de noble corazón le pregunto con una enorme sonrisa. —Divinas Alseide tus flores siempre son hermosas. —¿Y que no tienes lecciones importantes de dioses? — pregunto Delia mientras se levantaba de un arbusto. —Una palabra para la tarde libre... —¡Dorian! — dijeron todas las chicas antes de reír. —Por eso vine con ustedes, Aidé y Grian se la pasan estudiando. —Y como los demás dioses te molestan prefieres estar con nosotras quizá si eres una ninfa— soltó una risa Alseide mientras la abrazaba. —El mortal dijo que sería la diosa de volar por qué es lo único que hago bien— hizo una mueca. —Es cierto— mordió su labio inferior Delia —El mortal está contigo nunca nos contaste como fue que te rescato, desde las gradas no se veía mucho y que decir de escuchar de lo que hablaban. —No lo platique porque no quería hacerlo— se sentó en la sombra del Chole y se acomodó —Fue horrible lo peor que he pasado en la vida— se recargó sobre el tronco —Es insoportable. —A mí me parece agradable. —Chole para ti Lucas es agradable. —Yo sólo decía que no me pareció que fuera "Insoportable"— movió sus brazos en la cara de su amiga mientras la despeinaba para fastidiarla en lo que todas reían. —Aunque te burles de mi— se cruzó de brazos y se acomodó el cabello —No lo soporto, para ser honesta no me agrada. —Pero el otro día vimos que llegaste con él— le guiñó un ojo Alseide —Me lo dijeron mis amigas que cuidan la puerta. —Flores chismosas, pues no saben el día tan feo que pase para empezar te voy a reclamar a ti— señalo a Delia. —¿A mí? — toco su pecho con su mano —¿Por qué? —Si a ti— puso sus manos en su cintura —Y tienes el cinismo de preguntar el por qué ¿cómo que por qué? Me prometiste que si me rescataba se iba a enamorar de mi dijiste— se aclaró la garganta y hablo imitando el tono del titán —"Llegaría, te tomaría en sus brazos, te daría un beso, proclamaría su amor por ti y te haría sentir única, especial"— lleno sus cachetes de aire —¿Y sabes que fue lo que paso? —¿Que? — preguntaron todas mientras contenían sus risas. —Primero me grito, luego me dejo caer para rescatar a una niña, su misión era sencilla salvarme a mí, no a pequeñas humanas, no conforme con eso me deja colgando en una cuerda que estaba en llamas— apretó su puños mientras hacia una rabieta —Me obligo a brincar al vacío y a mis manos, mis lindas y hermosas manos— les mostró sus palmas, ya no tenían nada, el rojo había desaparecido pero ella recordaba lo que sintió —Las lastimo, las hirió— volteo a verlas mientras sus ojos se ponían rojos por el simple recuerdo —Dolía, nunca había sentido dolor. —Pero a Zeus le dijiste que habías regresado sin ningún rasguño. —Lo se Chole, pero...— mordió su pulgar —No sé por qué, pero no me pareció...— abrió la boca, pero no dijo nada. —¿Cómo si no quisieras que lo sacaran por algo así? — la interrumpió Alseide. —Exacto, a pesar de que me arrastro, me tiro al lodo, rompió mi vestido, se burló de mí, aunque hizo todo eso y lo mal que me la pase, yo...— volvió a morder su pulgar. —¡No lo puedo creer! — Delia se llevó sus manos a la cara —¡Te enamoraste! — la señalo. Todas soltaron una risita emocionada —¿De qué me estás hablando? —No lo niegues. —Mira yo quería que él se enamorara de mí y que me dijera todas esas cosas, que peleará con quimeras y dragones además ¿cómo es que un dios se enamora? — se cruzó de brazos. Todas se voltearon a ver, Chole levanto los hombros y Alseide negó con la cabeza —Quizá se enamoran igual que los humanos ¿por qué no le preguntas a Cupido o Afrodita ellos saben de esas cosas? — sugirió Delia —Pero no mientas te agrada. —¡No! — le sacó la lengua —Me trato muy mal ¿cómo me voy a enamorar de alguien a quien ni le importó? Ella suspiro —Si pasa, maldito Odiseo se quedó en mi isla por muchos años ¿para qué? Para largarse después con su adorada Penélope— se recostó en el pasto Delia —Odio a los hombres, sólo te quieren para una cosa. —Espera— se colocó Alida encima de ella y aproximo su rostro al de ella tocando sus narices —Deja ver si entendí ¿uno se puede enamorar de alguien que te lastimé? ¿Qué quieren los hombres? —Bueno— hizo un puchero —Usualmente uno se enamora de alguien y como te importa, como lo dejas entrar en tu corazón eso hace que te lastimen y quieren tus cuerpos saciar sus deseos carnales, poseerte y luego votarte. —Es que eso no tiene sentido, no lo entiendo. La empujo Chole tirándola —Deja de darle vueltas además dijiste que no te gusto el mortal. —Es cierto— se sentó y cruzó sus brazos —Mira ¡No me importa! ¡No me importa! ¡No me importa! Todas soltaron una carcajada —Para ser alguien que no le importa le das muchas vueltas a esa idea. —Chole tiene razón, si no fuera verdad para que negarlo— volvieron a reír por el comentario de Alseide. —Lo niego para que dejen de decirlo, no estoy enamorada, es más— se puso de pie —Ni siquiera sé lo que se siente estar enamorada y la única razón por lo que quería que se enamorara el mortal de mi era para saber lo que es enamorarse, quiero saber cómo siente y vive un mortal. —Debe de ser horrible— hizo una mueca de desagrado la ninfa de las flores —Tener hambre, sed, temerle a la muerte. —¿Y qué hay de las caricias? De los abrazos, sentir un beso, yo quiero saber lo que es el amor, vi a dos humanos amándose y eso me dejo muchas preguntas ¿cómo pueden dos cuerpos forman una misma alma? —¿Quién sabe? — levanto los hombros Chole —Pero jamás sentirás como humano para eso tendrías que serlo ¿serias capas de ya no ser una diosa con tal de serlo? —Obvio no— se mordió su pulgar —¿Quién sería capaz de renunciar a lo que eres por estar con alguien? —Amar muchas veces significa eso Alida— Delia sopló a su cabello para quitárselo de la cara. —Que revoltura, ahora que me lo describen así, es horrible enamorarse ¿por qué lo hacen los humanos? —Yo los he visto, parecen lindos, debe de existir alguna recompensa. —Claro que la hay Alseide cuando un hombre te ve, te acaricia es único es que no puedes hablar de amar si no lo has sentido— suspiro Delia —Es dulce, es especial te entregas a una persona y juras ante todo que estarás juntó a él sólo es horrible cuando no estas con tu amor ahí es cuando te lastiman. —Pero si estas con tu amor...— sonrió Alida —Quiero probar eso, un amor correspondido yo me quiero enamorar, que me hormiguee mi cuerpo, quiero que alguien me entregue su corazón, deseo encontrar a alguien que me haga suspirar, que haga latir mi corazón fuerte, que me quite el miedo, que me haga cantar sin razón aparente, que me quite todas las dudas que... —¡Que lista más larga! — rió Chole interrumpiéndola provocando que ella hiciera un puchero y todas soltaron una carcajada al verla. —No la molesten— se aguantó la risa Alseide —Pero compadezco al que quiera conquistar tu corazón, yo creo que contigo ya tuvo suficiente batalla como para que lo obligues todavía a pelear con quimeras. —¿Qué tiene de malo que lo pida? —Nada, ignora a ese par— la abrazo Delia —Pero el amor no es así, es imposible escoger de quien enamorarte, si pudieras hacerlo la vida sería más fácil porque podrías escoger al chico que te trata bien a ese que tu trata siempre como amigo y que sólo quieres verlo como eso "Amigo" sin embargo como el mundo no es perfecto te acabas enamorando del tipo que es malo contigo, te lástima, sólo te usa y que seguramente sólo te ve como algo pasajero como un objeto sin vida. —Eso es horrible ¿no entiendo que chica aguantaría eso? —Lo hace porque el amor es ciego y no ve los defectos. —Qué bueno que los Cholees y las ninfas no se enamoran me ahorró pasar esas vergüenzas, ya ves Alida no te pierdes de nada interesante ¿De quién te enamorarías? —Supongo que es mejor así— abrazo a la chica de piel verde pistache —No hay buenos candidatos y en definitiva el mortal jamás entrara porque tengo altas expectativas, se molesta de todo, me critica incluso crítica a Dorian y la única razón por la que nos vieron juntos el otro día fue porque nos obligaron a trabajar en equipo. —Suena a pretexto— le guiñó un ojo Delia. —No es pretexto Maat nos estaba enseñando a trabajar en equipo, primero le enseñe a volar. —Lo único que haces bien— Chole movió sus brazos como alas. —Tu no vuelvas— le sacó la lengua —Después fuimos a un palacio en Egipto era hermoso, pero ahí nos abandonó y tuvimos que escabullirnos para salir de ahí, fue peligroso y él no podía volar bien, después le enseñe el liceo, pero se molestó cuando me le acerque y me reclamo, insulto se la pasa molestándome y es más fastidioso que Lucas y Memo juntos por que al menos ellos lo hacen directo, él no. —¿Es un hipócrita? —Algo así Delia, primero hace algo amable y cuando te le acercas te contesta de forma grosera, no me agrada. —Quizá lo odias— sugirió la ninfa de cabello rosa. —¿Y eso que es? —Es un sentimiento de aversión y rechazo, muy intenso e incontrolable, hacia algo o alguien, ya sabes no soportas a esa persona, te pone de mal humor, no quieres verlo o encontrarte con él, te fastidia simplemente te desagrada. —Si eso es odiar— mordió su pulgar antes de cruzarse de brazos —Entonces sí... Odio a Mateo Verser.
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