¿Era una espía? Mastiqué con lentitud el filete jugoso y tomé un sorbo de vino tinto mientras contemplaba a la señorita Milenka desde el comedor con los ojos entrecerrados. La cocina no estaba muy alejada del comedor y como era abierta era fácil ver sus movimientos. Mi ceja se arqueó cuando el filete se deshizo en mi boca, la verdad sea dicha, nunca había probado un filete tan bien hecho como este. Demonios, ni siquiera podía despedirla porque la Barbie Chef Malibú cocinaba bien, pero no confiaba en ella. No podía confiar en nadie que hablara ruso cerca de Alexander. —¿Es todo de su gusto señora Tarasova? —Preguntó Milenka desde la cocina, su ligero acento casi me hizo rechinar los dientes. —Oh por supuesto. —Respondí alzando la copa de vino ¿Alexander la había contratado directamente?

