22 de noviembre de 2021 El turno de la cafetería había sido un caos. Rebusqué entre mi bolsillo trasero mis llaves y maldije cuando estas se resbalaron y cayeron al suelo, haciéndome tener que doblar mis pobres y cansadas rodillas y agacharme. Cuando me agaché, vi por el rabillo de mi ojo a un hombre con gorra que me pareció conocido. Me levanté despacio y caminé dentro de mi edificio fingiendo no verlo. Al subir las escaleras con rapidez, noté que después de algunos segundos, la puerta de mi edificio se abría y el mismo sujeto entraba. Maldición. Subí las escaleras más rápido y cuando escuché que aquel hombre comenzaba a subirlas también, apuré el paso. Al llegar a mi planta, metí la llave en la cerradura, abrí la puerta y una vez dentro de mi apartamento, puse seguro, cerré con el pas

