CAPÍTULO 23 Mi primer beso sucedió en el aniversario número veinticinco de mis padres. Recuerdo haber estado nostálgica por su partida, sin saber cuándo regresaría sabiendo que se iría a su país natal. Acostumbrada ya a su presencia en mi vida, fui esclava de esa noticia contando hasta los días que me quedaban junto a él. Le encontré alejado de todos en la biblioteca como era de costumbre leyendo un libro desconocido para mí. Mi padre le dejaba entrar a su lugar sagrado ya que ellos dos tenían una relación amistosa muy estrecha, compartían opiniones acerca de libros pasando horas y horas de largas charlas. —Hola —dije, con timidez detrás de la puerta. Él levanto su cabellera llena de cabellos rubios clarísimos brillantes de un largo más despreocupado y juvenil del que lleva ahora—. ¿Pu

