CAPÍTULO 27 —¿Qué? —Grito, casi perdiendo la cabeza—. ¿Cómo que se fue? —Sí, Mel. Bastian solo empezó a decirme las cosas porque yo empecé a sacarle las cosas de la boca, prácticamente. Yo sabía lo de la casa porque, inevitablemente, necesitaba que alguien en quien confiara en su criterio para que viniera y observara el proceso de tanto en tanto. Con su horario ocupado, le era dificultoso ir y venir. Aun así, hizo lo mejor que pudo y vino para ver la obra antes de que la finalizaran. Luego de ello, no me dijo nada más. Él es muy conservado con sus asuntos. Ya sean personales o de su vida laboral. Lo último que me dijo acerca de ustedes era que se iba porque te había lastimado de una manera terrible, también me dijo que tú no le correspondías, que se equivocó en muchas cosas que no tenían

