El sol se asomaba en el horizonte, pintando el cielo con tonalidades cálidas que anunciaban un nuevo día en la "Casa de las Melodías". Después de una noche llena de confesiones y promesas, el amanecer se presentaba como un símbolo de renovación y oportunidades. La sala de música, ahora también un testigo del compromiso nocturno, esperaba para recibir las melodías de este nuevo capítulo. Alec y yo decidimos arrancar el día explorando los jardines. Mientras caminábamos entre las flores que se despertaban con los primeros rayos del sol, el aire estaba impregnado de una energía fresca y renovada. La "Casa de las Melodías", ahora también un escenario de posibilidades matutinas, vibraba con la expectación de lo que el día tenía reservado. Nos paramos en un rincón tranquilo del jardín, donde de

