A ver, la noche pintó la "Casa de las Melodías" con su oscuridad copada, y nosotros, la familia, nos juntamos en la sala de estar. La onda estaba tranquila, ¿me entendés? Las luces de las velas destacaban los contornos de los instrumentos, todos listos para darle rienda suelta a la magia nocturna. — Che, me parece que la noche nos invita a flashearla con nuestra creatividad de otra manera. —Sophia, sentada en el medio con su violín, tiró la posta a la familia. Rafael re cabeceó. — La música de la noche tiene un toque único, ¿no? Como si las notas sonaran más profundo. Ahí nos acomodamos, listos para que la música nocturna nos lleve. Cada uno agarró su instrumento, sabiendo que esto iba a ser algo especial, más a puro feeling y conexión emocional. Sophia arrancó la movida, moviendo los

