Ella se complació de escuchar aquella respuesta y asintió. Sería una noche de lo más interesante. Desde que bajó de la limusina sintió las miradas en ellos, y solo incrementaron a medida que caminaban a la entrada del palacio, donde serían anunciados por un hombre de traje con un elegante bastón que resonaba en el suelo para acentuar el anuncio y llamar la atención. —El primer ministro de Francia: ¡Robín Leroy y su hermana la señorita Claudine Leroy Roux! Era de esperarse que hasta la música de la orquesta se detuviera por un instante, cortando toda cordialidad en el salón abarrotado de personas importantes, luciendo altivas y pomposas al mostrar joyas exuberantes y vestidos que, sin lugar a dudas, eran diseños de nadie más que de la hermosa joven que acababa de entrar. Ella sonrió al ve

