Salgo de la camioneta con tremendo dolor de cabeza. No porque me sienta mal, sino porque estoy estresado. Me siento sumamente cabreado y siento el peso de la noche en todo mi cuerpo. Necesito un trago. Necesito un baño. Necesito tirarme en la cama con ella y no despertarme hasta el mediodía, pero hay trabajo que hacer. Hay asuntos que atender y darme el lujo de procrastinar no es algo que puedo. Realmente, nunca he tenido ese lujo. «Ironías de la vida. Tengo el dinero suficiente para darme los lujos que me dé la maldita gana menos en cosas tan básicas como dormir». Miro a Chris que viene tambaleándose de la borrachera y maldigo entre dientes. No nada más está hasta las trancas de alcohol, sino que está de la mierda por haber peleado hasta saciarse. El ring terminó con un enorme char

