Me levanto con una enorme sonrisa al ver a Gabriela aparecer en la sala. Luce despampanante con esa falda negra ajustada y esa blusa blanca que lleva por dentro y que, a pesar de no tener tanto escote, sus pechos siguen luciendo enormes. Es la ropa que suele usar para ir a la empresa a trabajar. La típica ropa de una asistente presidencial, pero gracias a su cuerpo curvilíneo se ve bastante… sexi. No sé si es la emoción de ver a alguien más de mi antiguo y reducido círculo social, si es porque al fin no estaré otro minuto reventándome la cabeza por lo que sucedió con Ekaterina y ese beso en la soledad de esta inmensa sala… o es porque de verdad me hace feliz ver a Gabi otra vez después de muchísimos días. «Gracias a Vlad, ahora me cuestiono lo que antes jamás me cuestioné en mi existen

