Deliciosa. Exquisita. Mía

3539 Words

Verla a los ojos mientras me la como, es algo que estaba en mis más retorcidas y oscuras fantasías. Y siempre fue eso: una fantasía. Jamás creí que lo haría. Sinceramente, no creí que podría comerme el coño de mi prometida. Porque era una insoportable, porque era una mujer muy exasperante. ¿La deseaba? Claro que sí. La deseaba como un maldito necesitado, sin hogar, sin comida. Sin un maldito colchón donde dormir. La deseaba como el adicto desea su droga favorita en medio de la abstinencia. Pero para sentir la abstinencia había que probarla antes, ¿no? Bueno, yo no entiendo como carajos es que me estaba desesperando por esto y apenas es la primera vez que la pruebo. Y lo hago como un maldito poseso. Lamo los pliegues de Rebecca como si mi vida dependiera de ello sin dejarla de mirar.

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD