- ¿Qué mierda? – repite nuevamente el moreno al sentir un escalofrío después de escuchar esas palabras mientras al mismo tiempo ve fijamente ese par de ojos singulares. - ¡Ya basta de eso! – exclama frustrada pensando en el escaso vocabulario que maneja el hombre con el que quiere compartir su vida. - Es que había olvidado el poder de sus ojos, lo siento – baja la cabeza. - No tiene ningún poder, Lucas – rueda los ojos la rubia, aun enfadada por la n*****a que le dio, no solo porque fue en público, sino porque esta vez sí le dolió en serio. Ya después se encargará del escarmiento por su atrevimiento. - Obvio que lo tiene, aun me pone nervioso cuando me mira así – confundida vuelve la vista a la pelinegra, viendo como esta ríe ligeramente cubriendo sus labios. Han pasado casi un año vi

