(Annie Parker)
Despierto con pesadez y no sé ni que decir ni que hacer, me siento bastante feliz con lo que siento y lo que soy, siempre hay momentos en los cuales aparecen personas que quieren sacarte una sonrisa a pesar de verte mal, quieren ser tu motivación en todo momento y en cada circunstancia.
El reloj marca las siete en punto de la mañana y debo levantarme para ir a la preparatoria. Voy cursando el último año, ya no veo la hora de largarme de ese infierno. El tic, tac constante del reloj me hace pensar en que debo pararme de la cama y hacer todo antes de ir a la escuela, pero no tengo deseo, la cama a decir verdad me hace bastante feliz, digo, creo que a todos nos gusta dormir en vez de ir a la escuela o a trabajar.
Con mucha flojera, me levanto y hago mi rutina diaria. El agua fresca inunda mi cuerpo haciendo que quiera quedarme ahí por un largo rato, pero mi pesadez me repite en la cabeza que, aunque trate de quedarme en casa, mis padres me llevarán a rastras.
Veo a mis padres en la cocina y me siento al lado de mis hermanos. Tengo mucha hambre.
—Buenos días—digo para todos entre bostezos. No sé ni siquiera porque tengo que ir a la escuela tan temprano, debieron de colocarme en la tanda vespertina y hubiese sido mejor.
—Buen día, pequeña—especula Alex alborotando mi cabello y dejando un tierno beso en mi mejilla derecha.
Sí, Alex es más amoroso conmigo que Steve. Es mi apoyo siempre en todo, mi defensor y mi confidente. Steve es más… Silencioso, a veces siento que me detesta, pero, no puedo hacer nada si él no quiere saber de mí aún más cuando he intentado mucho para estar bien con él.
—Hija, ¿no piensas desayunar? —señala mi madre buscándome el desayuno.
—Pues, estoy esperándolo, tengo muchísima hambre —reclamo como niña pequeña cuando quiere algún dulce u otra cosa.
Me da mi desayuno rápidamente al ver que en serio estaba deseosa de comer y lo devoro por completo. Luego Steve y yo nos despedimos de los demás y nos fuimos a la escuela, al menos me acompañaba, aunque sé que lo hace por obligación no porque de verdad quiera.
Después del trayecto, llegamos a la escuela. Perdí a mi hermano de vista, ya que él tiene su grupo de amigos, así que me puse a buscar a las chicas. Sus nombres son: Marie Dallas, Sarah Clark y Jessy Smith.
Al caminar por el pasillo pude divisar a Marie a lo lejos, seguí caminando y llegué hacia donde ellas se encontraban, pero esta vez mis chicas estaban con sus hermanos.
—Annie, como siempre llegando tarde —informa Marie con una gran sonrisa.
—Cállate, solo es por cinco minutos —susurro en mi defensa —Hola chicos, hola, chicas.
—Dejen de saludarse tanto y mejor vayámonos al aula porque si no, no solo será Annie la que tenga el retraso —masculla Jessy.
—Está bien, toca la aburrida de Literatura —se queja Jessy con una cara de desagrado.
Caminamos hacia el aula y ahí estaba la profesora con cara de “alegría”. Genial, nótese el sarcasmo en nuestras caras, es lo más aburrido y peor aún que llegamos tarde.
—Parker, Dallas, Clark, Davis llegan tarde —nos dice con su cara de antipática.
—Disculpe, surgió una emergencia —aclara Steve salvándonos, al menos nos defiende porque normalmente piensa en él.
—Bien, que no se repita, siéntense y pasemos a la clase de hoy —alude la maestra y a partir de eso comienza el gran aburrimiento.
Pasan las horas y ya son las doce y treinta del medio día. Ya íbamos a salir y procedo a decirle a mi hermano que no me espere que iré con las chicas a almorzar, me encanta pasar tiempo con ellas. De todos modos, vi que Steve sintió alivio de no tener que andar conmigo, al menos eso se reflejó en su rostro.
—¿Vamos a almorzar en dónde chicas? —enuncio con mucha curiosidad.
—Bueno, no sé, ¿Y si vamos al restaurante que está cerca de aquí? —añade Sarah.
—Sí, buena idea — especula Marie.
—Andando que tengo mucha hambre —chilla Jessy acariciando su estómago.
Salimos rumbo a dicho restaurante del cual no recuerdo bien el nombre y todo es gracias a la buena comida que tiene, admito que el camino con mis amigas es el mejor, con ellas es muy difícil sentirse aburrido, a menos de que ellas se sientan en ese estado.
Entre tanta charla estamos ya en la puerta de nuestro destino, sin muchos rodeos, entramos, pedimos y nos dirigimos a una mesa.
Al final, en una de las mesas pude observar a un chico que está mirándome. Tiene unos ojos color cafés un poco claros hechizantes, es alto, con el cabello combinado con sus ojos con algunos detalles castaños oscuros, su mirada intimidante no dejaba de posarse de encima de mí, por lo que decidí voltear hacia donde las chicas quienes me miran confusas, ya que me ven algo distraída.
Es muy guapo, pero el hecho de que me mire de esa manera opaca todo lo atractivo que posee, además con esa ropa negra rasgada no me da buena espina, un chico con esas fachas nunca llegaría a ser de mi tipo, creo que es más que sus miradas son más que obvias.
—¿Te pasa algo Annie?, te notas algo turbada y distraída —se refiere Jessy mirando mi cara de angustia.
—No, n-no nada —hago una pausa respirando hondo —todo está bien, mejor comamos rápido y vayámonos —formulo algo asustada, ya que me está mirando extraño, pero decido mantener la compostura y seguir en mi glorioso día con mis amigas.
—Está bien Annie, como digas —suelta Sarah.
Comimos y al finalizar sin más preámbulos nos fuimos. Ellas se dirigieron a sus casas, yo, a paso lento, seguía hacia la mía.
Pensar en aquel chico solo estaba atormentando mi mente, lo que no comprendo es ¿Por qué entre tantas chicas solo me mira a mí? ¿Qué acaso se me nota que tengo años sin estar en una relación? ¡No quiero presas ahora!
Al llegar a casa siento la presencia del silencio y a mi mente solo llega la soledad, además de todos los deberes del hogar y de la escuela que tengo pendientes ahora y que eso es por lo que debo empezar a preocuparme.
Después, la tarde transcurrió aburrida, me la pasé en mi cama viendo programas en el televisor y comiendo pizza. No tenía ningún deseo de hacer los deberes del hogar, así que no tenía más nada que hacer por ahora.
[…]
Sin percatarme de que tanto tiempo duré pegada al televisor, vinieron mis familiares, hasta comieron y se olvidaron de mí, el lindo cero a la izquierda.
Entre mis pensamientos me distraje con un leve vibrado de mi celular entre mis shorts de unicornio que tengo de pijama. Observo bien el nombre y recibí un mensaje de Jacob Davis, el hermano de Jessy, que decía:
“Necesito hablar contigo mañana en la escuela, no faltes, tampoco te asustes que no es nada malo, pero, me urge decírtelo cuanto antes…”
El mensaje fue escrito a las diez con cincuenta y ocho, eso me hizo pensar en muchas cosas. Me hice muchas preguntas por mi cabeza ¿Qué será?, ¿Qué hice mal?, ¿En qué lío me metí ahora?
Sacudí mi cabeza tratando de eliminar aquellas preguntas que me hacen sacar conclusiones estúpidas. No es muy frecuente que esto pasa, solo son cientos y cientos de inseguridades que se crean en mi ser, la verdad también me encuentro bastante extraño de Jacob que tenga algo que decirme, casi nunca habla conmigo, pero bueno, me costará esperar a mañana, espero poder dormir en paz sin pensar en eso.
En parte no entiendo por qué me altero si dijo que era nada malo y que no me asuste, pero parece conocerme lo suficiente como para decirme que no lo haga.
Decidí poner un simple “Ok” y me dirigí al baño a darme una ducha, cepillarme y dormir.
Al cabo de unos minutos salí de la ducha, me dirijo al lavabo y me cepillo los dientes. Luego corrí hacia mi cama, tenía ganas de descansar.
Me dormí pensando en ese mensaje, mi subconsciente me decía: “Dios Annie, relájate, se supone que debes olvidarlo. Quien no tiene hechas, no tiene sospechas, no has hecho ningún delito ni nada por el estilo así que saca eso de tu mente”, eso me repetía una y otra vez mi cabeza. Me encontraba discutiendo conmigo al pensar cosas negativas y tiene razón nunca he hecho nada malo hacia Jacob.
Entre pensamientos y demás cosas, caí en un profundo sueño olvidando por completo aquel mensaje y todo aquello que produzca agobiarme. Los sueños empiezan a invadir mi ser llenándome de comodidad y satisfacción.
No se puede pensar tan obsesivamente en algo que ni sabes en qué se relaciona, respira Annie… solo duerme y continúa.