Capítulo 2: ¿Deseas?

2385 Words
(Annie Parker) Al otro día despierto, no fue con la ayuda de la alarma, que raro, siempre la coloco. Miro la hora y ¡no puede ser! Son las siete con treinta y cinco de la mañana, ¡Joder Annie! ¡No sé cuándo aprenderás a ser puntual! Me regañaba entre dientes. Me paro de la cama lo más rápido que puedo, me entro a la ducha y me doy un baño de unos pocos minutos. Me alisto completamente, voy al refrigerador, tomo una manzana verde y salgo corriendo. Steve ni siquiera se esforzó en despertarme, así que tomé un taxi para llegar a la escuela más rápido, gracias a Dios no hay tráfico a estas horas. Le dije al chófer la dirección y que presionara el pedal de acelerar lo más que pudiera. Al cabo de diez minutos, llegué a la escuela. Me encontré con Jacob saliendo del baño de chicos, pero todo el pabellón de la escuela estaba vacío, estoy en graves problemas. Ya todos están en las aulas. Jacob me llamaba, pero no le hice caso. Me toca Ciencias. Bueno, gracias al cielo que la maestra no es estricta, pero le gusta la puntualidad lo cual me falta en este preciso momento. Entré al laboratorio de Ciencias, me acerqué a la maestra y le expliqué que me quedé dormida y no tenía un transporte para llegar rápido. Ella me dijo que no lo repitiera y que fuera a sentarme al lado de Marie. Miré a mi hermano con una mirada asesina a lo que él respondió sacándome el dedo corazón, lo ignoré y volteé hacia donde Marie. La clase transcurrió un tanto emotiva, pero solo un dos por ciento de eso. Llegó la hora de salir al receso. Me quedé de última en el aula organizando mis cosas, hasta que veo a Jacob entrar y cerrar la puerta con seguro. Me detengo en seco y lo miro confundida. —¿Qué ibas a decirme hoy Jacob? ¿Es por eso que has cerrado la puerta? —murmuro aún con mirada confusa, pero esta vez frunciendo el ceño, Jacob solo asiente contestando así mi pregunta. —Annie, ayer tú y las chicas estaban en aquel restaurante que suelen ir a comer... ¿Cierto? —dice él de manera curiosa. —Sí ¿Por qué? Mira, no te enojes porque no te invitamos, podemos ir... —no me dejó concluir. —No es eso Annie, lo que te voy a decir es algo muy serio —sus ojos claros algo grisáceos me miraron con algo de culpa y preocupación. —¿Viste este chico ayer? —masculla enseñándome una foto y me doy cuenta de que era el mismo chico que me estaba mirando de manera extraña, acosándome. —Sí, y me estaba intimidando con esa mirada que él tenía hacia mí. Siempre tuvo la mirada fija, no entendí el porqué, pero es bastante incómodo que te estén mirando y ni siquiera lo conozcas, pensé que le gusté, pero su aspecto tan n***o y silencioso no me daba buena espina, lo que hice es que lo miré de pronto y no detuvo su observación acosadora. Eso me lo encontré extraño, pero, mejor decidí ignorarlo y seguir con las chicas. ¿Por qué? ¿Acaso lo conoces Jacob? —especulo de manera sospechosa. —Annie, lo conozco muy bien y ese chico no es de fiar. Solo te pido de todo corazón que donde sea que te lo encuentres no hables con él, ni pases contacto visual, por favor —me suplica. Me quedé atónita mirando esos profundos ojos azules grisáceos que me miran con un tanto de preocupación y tristeza. No puedo denotar porque veo eso en sus ojos, pero es algo que debo averiguarlo. —Está bien Jacob, no te preocupes, no me acercaré a él ni nada por el estilo, puede estar tranquilo, ¿Sí? —le di un corto abrazo, este fue correspondido y me aferró más a él haciendo que me estremeciera por completo—¿Tienes algo que ver con este chico? —sus ojos cambian de dirección hacia el suelo, no emite ninguna palabra, pero sus expresiones lo dicen todo—Jacob, ¿Qué pasa con ese tipo? —No puedo decirte, no en este momento Annie, ya con el tiempo las cosas van a surgir de su modo natural, solo trata de hacer lo que te dije por qué te tiene vigilada y no me perdonaría si te pasa algo—me abraza fuerte y le correspondo ese abrazo, no quiero que esté tranquilo. Trato de separarme de su agarre, pero él sigue abrazándome fuerte, acariciando mi cabello. No sé por qué, pero ese abrazo me hacía sentir bastante relajada. Nuestras respiraciones se sienten agitadas, tenía mucho sin estremecerme por un abrazo. Luego Jacob vuelve a la realidad del asunto y me suelta para después proseguir mirándome fijamente a los ojos, notaba un hermoso brillo, él, solo me esbozó una sonrisa tierna. —L-lo siento Annie, yo, me dejé llevar de ese abrazo, me ha hecho sentir muy bien—coloco mi cabello detrás de la oreja y siento las mejillas subirle la sangre, me he sonrojado. —N-no es nada, es bueno de vez en cuando recibir un abrazo, gracias Jacob por todo—le deposito un beso en la mejilla y justo cuando me iba unos fuertes brazos hacen que me detenga. Permanecimos en un sumo silencio, digo, por la acción que acaba de hacer espero que emita alguna palabra hasta que él decidió romperlo. —Annie...—añade algo tímido. —Dime Jacob—lo nombro mirándolo de una manera tierna. —Quiero pedirte algo más si no es una molestia —suelta y veo como sus mejillas se tornan algo rojas. —Adelante Jacob, lo que desees — mirándolo con atención, observando detalladamente cada una de sus facciones, en serio, Luke es hermoso. —Quiero saber si deseas... ¿Salir conmigo mañana? —fórmula en modo de penitencia, anhelando que le dé mi aceptación. —Pues, mañana ya es sábado y no tengo planes, así que me parece bien —le indico sonriente. —Muchas gracias por aceptar, pasaré por ti a las ocho de la noche —replica sonriente. —Está bien Jacob —observo mi reloj, me doy cuenta de que solo quedan diez minutos del receso. —Disculpa por hacerte perder tu receso, vamos, te acompaño a desayunar —especula como si estuviera leyendo mis pensamientos. —Está bien, vamos Jacob. Salimos del aula, nos dirigimos a comprar algo en la cafetería y Jacob pudo divisar a sus amigos a lo lejos, yo, vi a las chicas, así que me dirigí hacia donde ellas. Estas me miraban sospechosas y ahí van a comenzar a hacer su papel de FBI. —¿Dónde andabas Annie? —me cuestiona Marie y me río ante los gestos de estas locas ¡Santos cielos! ¡Parecen abogadas! —Yo estaba hablando con Jacob —mascullo con una sonrisa. —¿Con mi hermano? ¿En serio? —dice Jessy y abre los ojos como platos. —Si Jessy, con tu hermano —suelto yo entre risas, ¿No tiene nada de malo o sí?, pues eso me dice mi subconsciente. —Pero cuéntanos, ya comenzaste así que no nos dejes con la intriga —exige Sarah apuntándome con el dedo de manera amenazante. A decir verdad, no pienso decirles lo que me pidió Jacob sobre el chico ese, pero si les diré lo de la cita. —Digamos que Jacob me invitó a salir mañana —especulo muy normal y ellas se quedaron asombradas. —¡Wow!, bueno avísenles a sus padres que mañana en la tarde iremos de compras —replica Marie sonriente. —Creo que a Jacob le gusta Annie, pero no te preocupes, déjanos eso a nosotras, lo dejaremos con la boca abierta —dice Sarah y yo solo sé estallar de la risa. —No le gusto, fue una invitación a una salida amistosa, no más —explico defendiéndome, aunque por dentro apoyando su opinión. —¿Qué no le gustas?, Annie, abre los ojos, mi hermano cada vez que salimos juntos o cuando vas a mi casa se queda mirándote. En una ocasión le pregunté que, si le gustabas y se puso nervioso, hasta se sonrojó —la querida Jessy explica, en contra de lo que yo dije. —Ok, aclaremos algo antes de todo, yo Marie Dallas, seré la madrina de la boda, necesito ese privilegio —ríe. —Está bien Marie, ríete, porque el padrino tiene que ser Sack —digo, Sarah y Jessy ríen al unísono, a Marie se le borró la sonrisa de inmediato. A Marie siempre le ha gustado Sack Clark, el hermano de Sarah. Un chico alto, de tez clara, digamos casi india, con un cuerpo bien definido como a ella le encanta. Ella, es bajita, piel blanca y ojos cafés, buena combinación. —Sí, celebren, que ustedes también están locas por un chico, y sé que a Annie le gusta Jacob — hace un puchero y se defiende. —Mejor vayamos a clase antes de que nos dejen fuera y nos lleven donde el director, bastante tarde llegamos a todas las clases —dice Sarah con tono de reclamo. —Ay, ya sí, vayamos, pero eres buena evadiendo temas —dice Jessy. Partimos hacia el aula y el maestro aún no llegaba. Las chicas me hicieron la maldad de que me sentara con Jacob. Solo estaba vacío el asiento al lado de él, ya que Sarah se sentó con su hermano y Jessy con Marie. Me senté y ellas comenzaron a reírse, se la cobran bien feo, bueno esa se las cobro despacio. Jacob me mira sonriente. Vaya, él es bastante lindo, le dediqué una sonrisa tímida y miré hacia el profesor de matemáticas que entraba algo apresurado por la puerta. Jacob estaba mirándome fijo, sentía sus ojos puestos en mí. Y muy incómodo que se siente. Me quedo mirándolo concentradamente escribiendo una nota y me la pasó, la cual decía: "Te vez hermosa concentrada. " Lo leí y sentí como la sangre subía a mis mejillas totalmente sonrojadas, doblé el papel y lo guardé en uno de mis cuadernos de apuntes. Lo miré y luego procedí a buscar un papel para darle una respuesta simple: "Muchas Gracias", fue lo único que supe escribirle, él solo me sonrió y lo guardó. Este chico sinceramente es todo un amor, siento que si de verdad le gusto no soy quien para merecerlo. Vamos a ver cómo surge todo a partir de ahora. Pasaron las horas y ya por fin es viernes, las chicas irían a mi casa hoy a almorzar y a pasarnos una hermosa tarde chismeando, comiendo y haciendo bromas. Íbamos riéndonos todo el camino, no sé por qué con ellas el camino se me hace más corto. Ellas son las mejores amigas que la vida pudo darme, eso son. Me alegran mis días con sus tontadas, pero eso es lo que las hace únicas. Llegamos a la puerta de mi casa y mi olfato solo se agranda cuando siento el rico olor de los aperitivos de mi madre, la cual al saber que ya llegaría de la escuela y usualmente es con mis amigas ya tenía listos los platos en la mesa. —Hola chicas, ¿cómo están? —pregunta mi madre esbozando una sonrisa. —Hola tía, estamos bien —suelta Sarah, ellas siempre les dicen tía. —Bueno, coman, yo debo hacer unas diligencias. Annie, ya sabes las reglas —recuerda mi madre y la miro de reojos. —Si mamá, confía en mí, hasta luego hablamos más tarde — digo y esta hace un ademán de despedida y se va. Comemos rápido, creo que tenemos varias cosas que planear y eso solo puede suceder en mi habitación. Las chicas me miran de manera pícara y creo entender por dónde es que se dirige el asunto. —Entonces… ¿Tú y Jacob? —dice Marie con su cara de maniática, ella le encanta fastidiarme. —Jacob y yo vamos a salir mañana y ya es todo, no empiecen a sacar conclusiones de las de ustedes, solo es como amigos—suelto en modo de duda, no sé si la palabra amistad entre él y yo puedan seguir funcionando después de su deseo de protegernos. —¿No te gusta, aunque sea un poquitito? —me pregunta Sarah y me sonrojo. —Solo te permito a ti ser mi cuñada, mi mejor amiga necesita alguien que la valore y mi hermano necesita una chica como tú, punto final—Jessy da sus puntos como toda una jueza y solo sabemos reírnos a carcajadas. —Ustedes son las mejores—seguimos escuchando música entre risas, no sé qué sería de mí sin ellas, lo repetiré cuantas veces sea necesario. Así pasamos la tarde, bailando como locas, comiendo como cerditos y haciéndonos bromas de mal gusto como si tuviéramos problemas cerebrales, lo normal entre nosotras. Una de esas bromas, fue llenarle la cara de pasta dental a Jessy mientras dormía. Fue muy divertido, aunque ella cuando se despertó y sintió eso frío nos quería matar, y si lo hizo, nos entró a almohadazos. Luego, ya a las siete treinta de la noche las chicas se fueron. Yo me quedé con la mirada perdida hacia el techo, me puse a pensar que tengo una cita con él mañana. Estoy muy emocionada y a la vez muy nerviosa, ni sé por qué, pero bueno, él está comenzando a gustarme, o al menos eso creo que está empezando o ya lo hacía desde hace un tiempo. Decidí ir al baño a cepillar mis dientes y a darme una relajante ducha, me coloqué mi pijama y me puse a ver una película. Me encantan estos momentos donde puedo estar tranquila y ponerme a pensar lo feliz que soy ahora y que tengo una vida genial. Jacob es un chico increíble, creo que si pudiera llegar a algo más lejos de una amistad con él, aunque espero que eso de que le gusto sea cierto, ya que no quiero caer en ilusiones. Entre pensamientos he caído rendida, así de rendida me estoy comenzando a sentir por Jacob Davis.
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