Ni en sus sueños él volvería a tener siquiera el roce de sus labios. Rodó los ojos. Atenerse a lo que eso desencadenó, ya no era una opción. Se puso los cascos, empezó a tararear una canción, sonaba algo latino. No sé sabía la letra a la perfección, pero algo recordaba. La canción de Beret y Morat le caló hondo, alguna partecita tenía bastante sentido en lo que pasaba en su vida. Dejó de escuchar música, en ese momento oyó pasos en el exterior. Se sentó al borde de la cama intentando descifrar si solo fue su cabeza, y de pronto el ruido volvió, esos pasos se detuvieron frente a su puerta. Se cubrió la boca, no haría ningún ruido que la delatara ahí. Pero la marcha no tardó en llegar. Él se había ido. Sí que quería volverla loca. Ariadna botó el aire de golpe, estaba segura de

