-Dios santo-digo con asombro mi corazón está latiendo muy fuerte del susto, fijo mi vista en él y veo que es un hombre muy grande y fuerte está con una polera sin mangas toda sudada parece un personaje salido de una serie de anime, siento como me falta el aliento.
- mucho gusto- dice él mientras aún sigo embobado, extendiendo su mano- por cierto no soy un Dios ni tampoco un santo, menos un santo dice él- mi nombre es Fernando y tú eres- me mira fijamente con unos ojos color fuego que siento que me está quemando. sacudo todo pensamiento inapropiado ya que siento que me estoy babeando fijo mi vista un poco detrás de él para poder responder.
-Hola mucho gusto señor Fernando mi nombre es Rashel le digo sosteniendo su mano en modo de saludo no sé si de verdad me estoy volviendo loca como dijo la abuela pero me pareció escuchar un gruñido bajo o creo que más bien fue un ronroneo veo como su mandíbula se tensa por un momento cuando de la nada él me sonríe juro que siento que las mejillas me arden.
-Hola Rachel mucho gusto no hace falta lo de señor solo Fernando está bien no creo estar tan viejo- me dice él con una tierna sonrisa.
"pues al parecer a simple vista no se mira nada viejo y aunque lo estuviera está bastante bueno como para chuparse los dedos" rápidamente sacudo mi cabeza alejando todo mal pensamiento, pero qué me está pasando yo no soy así, cuando levanto la mirada me topo con la de él que espera una respuesta de mi parte.
-ah bueno es que no lo conozco, pero está bien entonces Fernando no te había visto por aquí, bueno no quiero decir que salga mucho- le digo una sonrisa algo nerviosa.
una hora antes del encuentro punto de vista de Fernando.
estoy pensando mucho en lo que dijeron los miembros más viejos de mi manada y eso me causó un gran dolor de cabeza y para terminar con el asunto mi mejor amigo igual lo sugiere.
-Fernando por favor hombre no estás prestando atención- dice Alfred llamando mi atención.
-claro que sí, decías?- le pregunto y él hace un gesto de desagrado. el odia tener que estar repitiendo las cosas a cada rato pero a mí me tiene que aguantar.
-ya estamos cerca, te estábamos mostrando desde dónde y hasta dónde le pertenecen, las nuevas tierras ahora- me dice algo molesto por tener que repetir- y también que deberías de pensar en una luna para tu manada ya a estas alturas deberías tener un heredero.
-no es culpa mía que aún no haya encontrado mi pareja pero bueno no quiero hablar de eso, todos hicieron lo que te dije, te asegurarte de eso- le digo a él.
-pues claro, pero en estos momentos es mejor no hacer nada ya que hay gente en el lugar- me dice llamando por completo mi atención.
-cómo que hay gente Alfred por qué, no fui claro acaso- le digo algo molesto odio que me desobedezcan.
-hombre no te enojes- dice él- ellos están ahí por la cosecha de almendra no podía decir que no o sospecharían de nosotros bueno más de ti que de mí- me dice y eso le llama más mi atención.
-explícate- le digo ya algo cabreado en tono serio.
-bueno lo haré, lo que pasa es que las tierras solo se venden por la almendra que produce y ellos mismos ponen sus zafreros como ellos le llaman, o los recolectores- a lo cual lo miro fijamente.
-y no pudiste decir que no, que tú buscarías los dichosos "zafreros"- le digo ya irritado, sabía perfectamente que necesitaba ese lugar solo para la manada.
-es que entiende no tuve otra opción toda la almendra que salga será vendida a ellos eso dice el contrato y tú te llevarás el 50% de toda la ganancia, fuiste tú quien se empeñó en que querías esas tierras a como diera lugar pues esa fue la única forma, la única manera- dice mirándome fijamente y desafiante.
-bueno- le digo conteniendo mi molestia- solo espero que esto no traiga problemas- y sin más él solo asiente.
por cierto se me olvidó decirles que soy un mito para que entienden mejor soy un híbrido o mejor dicho un tri híbrido soy aquellos con lo que asustan a los niños para que se vayan a dormir, mi madre es una bruja muy poderosa o era y mi padre un hombre lobo alfa muy poderoso, pero mi abuelo era un elfo un intercambio de razas que según la gente nunca debió existir.
así que yo nací con todos juntos en pocas palabras soy un monstruo tengo un lobo interior el cual es un lobo oscuro es un asesino mortal y más con la energía que fluye dentro de mí ser cada vez se vuelve más incontrolable dice la historia que él reencarna cada 500 años y justo va y me toca a mí cuenta la leyenda que solo su ser predestinado podría controlarlo en pocas palabras su pareja pero no hay un informe alguno sobre si eso sea verdad o no ya que siempre han matado sus portadores antes de llegar a la mayoría de edad, que es cuando encuentran a su pareja, pero a mí no pudieron ya que mi padre y mi madre me protegieron, mi madre dio su vida por mí, usó su conjuro más poderoso para mantener a mi lobo encerrado dentro de mi cuerpo, pero por desgracia le costó la vida en estos momentos mi manada pide a gritos una luna ya que dicen que no puedo tener un ser predestinado, porque la diosa no premiaría con una pareja a un monstruo como es mathor, que por cierto ese es el nombre de mi lobo sin embargo él no lo acepta y se rehúsa esta idea. mathor tiene apetito s****l tan alto que es casi insaciable aunque todas las lobas de mi manada que están solteras están dispuestas para él con la esperanza de llegar a convertirse en su luna.
-estamos llegando- dice Alfred cuando de pronto siento que mi lobo se sacude de manera feroz en mi mente y un delicioso olor a vainilla golpea mi nariz "pero qué rayos está pasando", y luego no deja de querer tomar el control lo cual me toma desprevenido.
-m***** hermano ahora no- escucho que dice Alfred, que por cierto se me olvidó aclarar que Alfred no es solo mi amigo sino también mi hermano y mi beta se preguntarán cómo es eso posible bueno es que él mató al que debía ser mi beta hace unos 8 años murió nuestro padre así que me 16 años tuve que ocupar el lugar de alfa de la manada y mi bebeta de igual manera a los seis meses de haber tomado el mando Alfred con 14 años, en aquel entonces escuchó decir a los ancianos que tenían que matar al monstruo que habitaba en mí pero eso no era posible sin llegar a matarme a mí. sin yo estar enterado en una lucha sangrienta mató a mi beta, porque descubrió que era él quien me envenenaría con una muy fuerte dosis de acólito y sedante para caballos, luego me mataría cuando el veneno hubiese hecho efecto.
siento como mi cuerpo tiembla.
-no lo puedo controlar le digo a Alfred- y veo que mi brazo empieza a brotar pelo.
-aquí está mi pareja la puedo sentir es por eso que se empeña en salir y buscarla- le digo viéndolo algo asustado, esto nunca antes ha pasado está a punto de romper mis barreras.
- enciérralo con algún hechizo hay humanos aquí- dice en tono nervioso.