Capitulo 2: Lo haré por ti, abuela
Nicolas termino de comer tan rápido que penas lo mire cuando termine de tomar agua, mi plato aun estaba entero y en que sentía un revoltijo en mi estomago, sentía muchos nervios, a diferencia de Nicolas que incluso tomo su copa de vino y se la trago de un solo sorbo.
Este hombre no comía; tragaba.
—¿No piensas comer? —Pregunto mirando mi plato entero.
—No suelo comer tanto —dije, mucho menos estando así de nerviosa, sentia que iba a vomitar pero… en el buen sentido por extraño que sonara.
—Entonces sales economica —dijo con una ligera sonrisa limpiándose la comisura de sus labios con una servilleta.
Lo mire.
—Era una broma —aclaro al ver que no reaccione—, disculpa.
—Lo siento —dije aclarando mi garganta—, a veces no suelo captar bromas con personas que apenas conozco.
Era un mal en mi, a veces la gente decia que era muy despistada, ni siquiera sabia cuando alguien se burlaba de mi.
—Tranquila —dijo Nicolas—, pronto dejaremos de ser desconocidos, tendremos mucho tiempo para compartir a partir de mañana.
Extrañamente, sus palabras me tranquilizaron por completo, solté un suspiro y sonreí, a partir de mañana mi vida cambiaria.
Nicolas pago la comida y ambos nos levantamos saliendo del restaurante, aun no me acostumbraba a lo alto que era Nicolas y guapo tambien.
Estaba tan ocupada observandolo que cuando Nicolas volteo a verme yo estaba hipnotizada viendo su trasero redondo y tuve que apartar la vista rapidamente.
Joder.
—Vale —dije sintiendo mi rostro sonrojarse un poco por lo que habia acaba de pasar—, nos vemos mañana.
Afortunadamente Nicolas no parecio darse cuenta o simplemente se hizo el indiferente.
—¿Tienes auto o como irte? —pregunto Nicolas.
Negue con la cabeza.
—Iré a pie. —le dije.
—¿A donde vives? —pregunto con curiosidad.
—En la transversal del centro. —dije algo avergonzada, no era un buen lugar, de hecho era hasta algo peligroso.
—Eso es lejos en auto —dijo Nicolas asombrado—, ¿como vas a irte a pie?
Me encogí de hombros como única respuesta, no tenia para el autobús, prefería irme en bus.
—Vamos —dijo Nicolas inclinando la cabeza hacia el estacionamiento—, yo te llevo.
Bueno, eso era mejor de lo que pense.
—Gracias. —dije sinceramente, porque siempre llegaba agotada.
Lo acompañe a su auto, el abrió la puerta de un convertible n***o muy bien cuidado, me ayudo a subirme y le dio vuelta, por un momento fantasee de que fuera mi novio o mi esposo, una vida acomodada, una vida sin complicaciones...
No, basta, Paola.
Nada de sentimentalismo, esto era solo negocios, no podía tener emociones.
—¿Tienes frio? —dijo Nicolas al ver que me abrace a mi misma.
—No, estoy bien. —dije, en realidad me abrace a mi misma sintiendo que me quede helada y con nervios.
—Vale. —murmuro arranco tomando la autopista, lo mire, se veia muy bien con sus manos sobre el volante, en realidad era muy guapo.
No, Paola, ¿pero que te pasa?
Mire la foto que tenia colgando del vidrio del retrovisor, era una mujer, su cabello oscuro, lentes negros y una deslumbrate sonrisa.
—¿Ella fue su novia? —pregunte, parecia ser alguien importante si estaba colgado ahi.
No me respondió, pensé que no me había oído y volvi a decir:
—Usted…
—Te escuche —me interrumpio—, solo que no quiero responder esta clase de preguntas personales, ¿bien?
Lo mire confundida, no pense que habria secretos.
—Creí que nos conoceriamos. —dije algo incredula.
—Claro —dijo—, pero mañana nos conocemos, no hoy ¿bien?
—Ehm —aclare mi garganta—, esta bien.
Ese “mañana nos conocemos” me parecía a “no quiero conocerte ni quiero que me conozcas”creo que este trato seria el mas largo de mi vida definitivamente, porque comenzaba a sospechas que Nicolas parecia ocultar cosas o tenia muchos secretos.
—Es aquí —dije cuando se estaciono justo debajo de mi edificio—, muchas gracias por traerme.
Nicolas miro al edificio viejo probablemente notando lo deteriorado que estaba y luego la zona donde vivía, nunca me habia avergonzado de mi casa hasta hoy que me trajo.
Volvio a mirarme, y creo que fue suficiente para saber que me tenia lastima, que había visto que tenia mucha necesidad y que por eso me había involucrado en esto de vientres en alquiler.
—De nada, te mandare a buscar a las 7 —dijo—, te escribiré.
A las 7, ya tenia que comenzar a empacar mis cosas, claro que no eran tantas pero, al menos tenia que empacar algunas camisas.
—Vale
Me baje entrando a la casa y el arranco.
—¿Donde estabas?
La voz de mi padrastro Henry me paralizo, me voltee rápidamente hacia el cerrando la puerta, sus ojos enrojecidos y amarillentos, su rostro hinchado y apestaba a alcohol.
Que asco.
No era raro en el que apestara a alcohol, era lo unico que sabia hacer; emborracharse.
—Estaba trabajando —me limite a decir.
Me agarro del brazo con brusquedad y me miro la mano.
—No te veo las manos sucias —dijo—, ¿donde estabas?
—¡Suéltame! Joder —le grite.
Henry apretó la quijada, la vena de su frente brotada, apenas vi el reflejo de su mano cuando me abofeteo tan fuerte que caí al piso de rodillas, mi boca sabia a sangre.
Maldita sea.
—¡Eres una puta como tu madre! —me grito.
Me aguante la mejilla sintiendo que pulsaba y como pude me levante alejándome de el, lo bueno de que estuviera borracho casi siempre es que sus pasos eran torpes y lentos.
—¡Déjame en paz! —le grite— ¡estas borracho!
Me fui a mi cuarto rápidamente y me encerré sosteniendo con mi cuerpo la puerta como alguna clase de protección cuando Henry comenzó a golpear la madera; empujando para entrar, apreté los ojos y comencé a llorar deseando que todo esto se acabara.
Lo hacia por mi abuela, algún dia podria irme y buscarla, pero ahora solo estaba atrapada aqui en esta casa con esta bestia, solo esperaba el dia de mañana, donde por fin estaría lejos de Henry y de sus maltratos.
Mañana mi vida cambiaria.