Abel va muy hermoso, su cabello claro arreglado a un lado, una ligera barba adorna su mentón, una camisa de vestir color negra doblada hasta sus codos, un pantalón de vestir n***o, unos zapatos de vestir y Dios mío, ese aroma tan suave, fresco y varonil que él suele usar, carraspeo un poco espabilo y sonrió nuevamente. – ¿Y bien? ¿Nos vamos? –asiente, me mira de pie a cabeza. – ¿Abel? – ¿Eh? Sí, sí, claro vamos... –abre la puerta por mí y entro en el coche, en cuanto cierra la puerta inhalo y sonrío como idiota, en cuanto entra la espanto. – ¿Lista? –volteo a verle asiento, me mira fijamente esos azules no hacen más que brillar. –Tu, estas muy hermosa. –sonrió de lado y llevo mi mirada al frente. –Gracias… –señalo la autopista y rápidamente se pone en marcha. Un silencio para nada inc

