No quería que todo esto terminara, para ser honesta deseaba quedarme otra noche con Abel, pero la realidad es que debemos volver, yo debo trabajar y él debe hacer algunas cosas de su trabajo y pasar por Olivia quien está al cuidado de sus abuelos. La noche esta nuevamente aquí, tengo mi cabeza recostada al vidrio de la ventana del coche, un ligero bostezo y cierro mis ojos. Estamos muy cerca de casa y no puedo negar que el día rodeado de árboles es mejor que la de edificios y casas y claro mis horas rodeada de los brazos de Abel. –Oh Dios... –lo escucho susurrar, su voz se torna un poco preocupada y asustado. –Pequeña, ¿Crees que ocurrió algo en nuestra ausencia? –abro mis ojos con pesadez y toda la sangre se me agolpa en los pies, comienzo a hiperventilar y un nerviosismo me ataca el cu

