Sus labios me hacen perder aún más mis sentidos, estoy a tan solo un empujo de quitar mi ropa interior húmeda y simplemente olvidar mi estúpido enojo. Sus besos se intensificaban aún más, pasean por mi barbilla, luego mi cuello y lamiendo muy delicioso el lóbulo de mi oreja. Mi cuerpo entero es un manojo de intensidad y lujuria, tiemblo con su solo tacto, la música de fondo, ambos dentro de la piscina. –Detente... –niega vuelve a tomar mis labios. –Abel, no es el lugar... –un gruñido de su parte. –Solo calla Pia, es tan inútil que te resistas, yo no puedo, sé que tú tampoco –y me roba el aliento en un beso profundo, donde su lengua roza con la mía. –Si eso no es lo que quieres no estuvieras intentando fundir tu cuerpo con el mío, ¿No crees? –me hace esbozar una sonrisa, esto es inútil, r

