Mis dedos se enredan en su cabello oscuro mientras le observo fijo, desciendo por sus hombros y termino acariciando sus senos desnudos. Pia es insaciable, durmió solo treinta minutos y luego despertó con ganas de más, nunca había visto sus verdes tan dilatados como hace un rato, cuando la hice mía por segunda vez, es desde ese momento en que volvió a caer exhausta en mis brazos y de inmediato se durmió. Estaba tan dormida que ni siquiera sintió que la traje en mis brazos hasta la sala, mientras que yo encendía la chimenea la cubrí con la sabana alrededor de su cuerpo. Junto a ella en el sofá, la sala solo esta iluminada con la luz tenue que emite el fuego, el sonido de la leña consumiéndose y en ocasiones una brisa fría entra por la ventana. –Desearía esto todos los días... –escucho que

