***Liam*** La llevo en brazos hasta su habitación, disfrutando de la sensación de tenerla contra mí. Su piel es cálida, su respiración tranquila, y no puedo evitar sonreír cuando se acurruca un poco más contra mi pecho. La necesidad de verla había sido insoportable. Cada día sin ella se sentía como un castigo autoimpuesto, y aunque intentaba mantenerme ocupado en el set, ella siempre estaba en mi mente. La recuesto con cuidado sobre la cama, apoyándome en un codo para seguir mirándola. Sus labios se curvan en una pequeña sonrisa cuando deslizo mis dedos por su brazo, provocándole un escalofrío. No puedo resistirlo y le susurro algo que la hace reír suavemente. Su risa es mi sonido favorito, algo que jamás me cansaré de escuchar. —Eres ridículo —murmura, y yo solo sonrío más, inclinándom

