***Camila*** No dejo de dar vueltas en la cama, con la cabeza hecha un puto lío. Me cubro el rostro con la almohada, intentando no pensar en lo que pasó anoche, pero es imposible. Ese beso. Joder, ese maldito beso. Porque no fue solo uno. Fue otro, y otro más. Hasta que terminé sentada sobre la barra, con Bruno entre mis piernas, acariciándome los muslos con esas manos cálidas y fuertes. Y yo lo dejé. Le respondí con la misma intensidad, con la misma urgencia. Su boca tenía un sabor dulzón, a cerveza y algo más. A Bruno. Era diferente, suave y cuidadoso, a diferencia de otras bocas que he probado, bocas que han sido exigentes, invasivas. Pero justo cuando sus dedos se deslizaron hasta el borde de mi blusa, la puerta de entrada se abrió de golpe. Nos separamos tan rápido que casi me ca

