—¿Por qué en estos años de amistad...nunca me dijiste? —comentó Vale, con dolor.
— No sabía cómo enfrentar todo aquello, tampoco... sabía cómo revivir todos esos golpes y maltratos —dije con dolor.
—Amiga... —Vale me estaba abrazando.
Ambas estábamos tomando un café mientras por fin: me abría para alguien.
—Yo... yo lo conocí en el barrio, dónde estaba el hogar —expliqué.
— ¿El hogar? —pregunta confundida Vale.
—Si... a mi me abandonaron de pequeña Vale, fui criada en un hogar de niños.
"De vez en cuando nos dejaban salir afuera, y ahí lo conocí cuando tenía doce años. Me pareció un chico bastante curioso: no saludaba a nadie aunque si jugaba con nosotros, ese aire misterioso supongo que me atrajo.
"No sabía que meterlo en mi vida: sería mi perdición.
"Después cuando crecí tenía 16 años, él era un chico acomodado de dinero. Aunque no fue motivo por el cual me sentía atraído a él. Empezó con pequeñas cosas, actitudes que poco a poco se transformaban en celos. Aún recuerdo el día, mi primer día en el que cuestionó mi manera de vestirme; no le tome importancia pensando que eran celos normales de un novio.
"Día a día Todo empeoraba, en un momento lo dejé. Pero un año después volvimos, pensando que él había cambiado. Y en parte había enviado currículum vitales por todos lados, no había conseguido ningún trabajo cuando tenía 18. Y él me ofreció matrimonio, después de meses de búsqueda de dónde vivir. Ahora me doy cuenta que él se aprovechó de mi debilidad, él sabía que yo no tenía a nadie a quién recurrir, nadie a quién pedirle auxilio.
"No recuerdo el primer golpe, aunque si el segundo. Me encontraba llegando de casa, apenas lo vi recibí un golpe en mi mejilla izquierda. No le había agradado el hecho de que le haya sonreído al verdulero, antes era así tan alegre que siempre sonreía; sin embargo cuando el apareció en mi vida todo se volvió scuro.
"Entonces ya no podía salir a comprar, siempre llegaba después con unas flores y algún obsequio costoso. Al principio, me llevaba a cenar a algún restaurante lujosos, pero con el paso del tiempo me mantuvo recluida en mi hogar.
"Hasta que me había cansado, no podía ser normal temblar cada vez que el llegará. Un día cuando él se fue por dos días, fui a denunciar lo tenía todo el cuerpo con moretones. Me ofrecieron ayuda, también descubrí que tenía una herencia de parte de mis padres. Me cambié la identidad y hoy es lo más lejos que pude de él, ahí lo metieron preso un par de meses pero después me enteré que fue liberado"
—Eras tan pequeña, no lo sabías amiga tranquila. Los desgraciados que te abandonaron fueron los culpables. Me siento tan mal con tu triste historia; sí yo te hubiera conocido de antes le hubiera dado una buena paliza a ese desgraciado. Te admiro eres tan fuerte, yo no habria sioortado nada. ¿Qué edad tenias cuando tis padres se fueron?
—Tenia tres añitos, me encontraron desnutrida. Pero les llamaba la atención, aue no perdia mi sonrisa, estuve internada bastante tiempo segun lo que ne contaron. Pero sobreviví, siempre me esmere en estudiar, queria poder salir de ahi.
— Y eres la mejor persona que conozco Nat, eres el vivo ejemplo que no importa el daño que te hayan echo: sigues adelante sin dañar a nadie —me consoló Vale.
—No estés tan segura amiga.
—¿Por qué te fuiste de la casa? —preguntó confundida Vale —Leandro... ¿te hizo algo?
—¿Qué?, ¡No!
—¿Entonces?
—El... me besó —murmuré sonrojada, mientras bebía un sorbo de café ocultándome.
—¿En contra de tu voluntad?
—¡No!
—¿Entonces... ¿por qué te fuiste? —quiere saber Vale.
—Yo... no puedo dejar que nadie me toque —murmuré con pena.
—Oh, Leandro no lo sabía —dijo más para ella misma.
—Exacto, nunca se lo dije a nadie. Solo a una persona.
—¿Hay una persona que sabía y yo no?
—En realidad fue más por casualidad.
Le conté como conocí a Emmanuel, cuando lo pisé dos veces consecutivas. También como él, me ayudó cuando me senté sobre un chicle.
—Suena a historia de amor —dijo divertida, pero aún no entiendo ¿por qué le contaste?
—Se dió cuenta solo en realidad. Al día siguiente: lo volví a pisar sin querer.
—Es que eres distraída amiga —comentó divertida Vale.
—Lose —dije divertida.
—¿Y?
—Cuando lo pisé de nuevo, me gritó y bueno... Me hice un bollo en el suelo —dije con tristeza.
La sonrisa de Vale, se hizo una línea recta.
—Oh... amiga.
—El se dió cuenta y me tomo de la mano, fuimos a un lugar desconocido de la universidad. Me contó que se dió cuenta, porque su hermana pequeña reaccionaba igual.
—Entiendo.
—En si ... nunca le conté aunque nunca negué.
—Y dime...¿es guapo?
—Bastante —dije con una sonrisa, ocultándome detrás de un almohadon.
—Picarona.
—Pero el tiene una historia algo trágica con un antiguo amor, así que no vale.
—¿Y?, todo se puede superar amiga. Mientras el valga la pena.
—Supongo.
—¿Y cuál es la historia de amor?
—una historia de desamor —la corregí y añado: —al parecer ellos se conocieron de pequeños, se enamoraron Pero tenían una relación bastante tóxica, ella perdió un bebé y no pudieron recuperarse nunca.
—Es muy triste pero...
—el otro día ella habló conmigo, me dijo que ella no quería volver con él.
—¿Y que haras?
—primero me tengo que sincerar con Leandro.
Había decidido: ir a la casa de Leandro, bueno en realidad a nuestra casa. Apenas llegué, él estaba sentado de los primeros escalones, con su cabeza entre sus piernas. Me acerqué su lado algo preocupada, y le pregunté:
—¿Leandro?
—Nat —me mira con tristeza, tenía los brazos de extendidos pero los bajó.
—Lamento haberme ido así, tengo muchas cosas para contarte.
—Solo, pensé que algo te había pasado. Me preocupe demasiado
—Descuida, estoy bien. Fui a lo de Vale.
—Bueno.
—¿Qué haces aquí afuera? —
—Esperando.
—Entremos que tenemos que hablar de muchas cosas, te debo muchas explicaciones.