Durante la primaria, amaba las matemáticas, siempre me gustaba prestar atención para resolver las cosas rápido y sobresalir, aún que supongo que nunca fue mi destino sobresalir.
Conforme iba creciendo, mi abdomen lo hacía conmigo, la mala alimentación no me ayudaba y me sentía tan fea, ahora sí, nadie se fijaba en mi, eso me dejaba de importar a veces.
Una ocasión Maria mi "mejor amiga" me dejó sola en el salón, suena tonto, pero se fue a jugar con otras niñas, bueno en si, todas se fueron a jugar, siendo invitadas por otras, pero al final a mi nadie me habló para jugar, decían que les caía mal, me quedé tan triste en el salón, a la hora dos niñas regresaron por mi, supongo que les di lástima y la verdad no me importa, y también me uni a ellas.
Tengo recuerdos tan fugaces, uno de ellos es, estando en la dirección junto con un niño, mientras una maestra me preguntaba si el me había tocado las piernas, POR DIOS!! que sucedió, porque no recuerdo nada más, jamás he querido preguntar, tal vez por miedo a la respuesta.
Durante mi quinto año, durante unos ejercicios de matemáticas, recuerdo que fui de las primeras en resolverlo y tuve todos bien y el maestro me humilló pensando que los había copiado, fue tanta la humillación frente a todos que decidí jamás sobresalir, deje de hacer tareas, de prestar atención, solo me hundía en mis pensamientos y en mi asiento, me volví retraída, a veces dejaba de hablar días y eso me afecta hasta el día de hoy, por dejar de expresar mis sentimientos, comencé a tener problemas, desde olvidar dónde deje ciertos objetos, olvidar mis recuerdos, olvidar hasta de hablar, olvidar palabras, me siento inútil a veces, temo en expresar mis sentimientos y es porque me cuesta tanto, a veces lo hago de forma de broma, supongo que es lo que mas me ha funcionado.
Durante la secundaria siempre tuve un secreto, nunca me gustó hablar de eso, porque a veces sentía que yo me lo imaginaba y no quería causar problemas y como dije, no quería sobresalir.
Pero cada vez, se repetía más y no sabía cómo tomarlo.